2015-06-12 19:06 FC Barcelona Por: Administrador

Piqué, harto de insultos, sopesa dejar la selección española



Joan Tubau

Gerard Piqué se está planteando seriamente renunciar a jugar en la selección española. Y no por los insultos de ayer en el entrenamiento y de hoy a la llegada de la selección a León, que para él ha sido territorio hostil. Los insultos le molestan, pero más le indignan quienes dirigen a la masa para que le insulten. Piqué es consciente de que los medios de comunicación de Madrid con alcance a toda España están influenciados por determinados intereses a los que no les gusta en absoluto que el Barça gane el triplete mientras el Real Madrid se queda en blanco. Y tampoco que él pueda estar alegre, feliz y contento por los títulos que consigue con el Barça. Les molesta, quizá porque para ellos lo que toca ahora es el duelo por el Real Madrid.



Siempre ha intentado tomárselo con filosofía, y así lo demostró con la broma de Kevin Roldán, que era apenas un granito comparado con las montañas de arena en forma de barbaridades que le han lazando a él y a otros compañeros del Barça desde Madrid con la intención de enterrarlos. A Piqué no le gusta la caverna mediática de Madrid ni sus formas y va a hablar seriamente con Vicente Del Bosque sobre la situación. Él es feliz acudiendo a las llamadas del seleccionador y defendiendo a la selección catalana. Que se sienta catalán no quiere decir que reniegue de España. Él se siente tan catalán como Sergio Ramos andaluz. Pero en su caso, los medios radicales especializados en atizar al Barça no se lo perdonan.

Piqué no quiere estar en donde no le quieran. Ahora mismo el entorno que rodea a la selección azuzado por las consignas de los creadores de opinión, se ha encargado de recordarle que no es querido. Y quiere encontrar una salida que no sea traumática con Del Bosque. A lo que no está dispuesto es a escuchar improperios contra su persona de quienes en teoría son los suyos. Es consciente de que se trata de una minoría, en su mayoría niños, que repiten a pies juntillas las directrices de sus líderes de opinión. Y así se lo va a decir a Del Bosque, si no se lo ha dicho ya: "si mi presencia aquí va a significar un problema, me voy".


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