2016-11-17 22:11 Reportajes Por: Administrador

Piqué le toma la delantera a Guardiola en la carrera por la presidencia del FC Barcelona



Pedro Riaño El golpe de efecto de Rakuten coloca a Gerard Piqué en una posición ventajosa respecto a la carrera por la presidencia del FC Barcelona prevista para 2023, después del mandato que sucederá al actual de Josep Maria Bartomeu, que concluirá en 2019. Se trata de una lucha a largo plazo que enfrentará a Gerard Piqué y a Pep Guardiola, dos mitos de la historia blaugrana. Piqué nunca ha ocultado su deseo por convertirse en presidente del FC Barcelona. Guardiola nunca lo ha admitido, lo que no quiere decir que descarte un objetivo que  tienen muy presentes diversos sectores de su entorno.

Gerard Piqué, algo más que el nuevo Gaspart

A Gerard Piqué ya se le conocía su faceta de Joan Gaspart y su facilidad para meterse en todos los charcos en la defensa del FC Barcelona. Eso le gusta a los socios del Barça, pero no es suficiente. Hace falta algo más, demostrar una capacidad de gestión que le dé credibilidad para ser elegido como presidente. Y el favor de Piqué y Shakira a Bartomeu, que llevaba año y medio perdido buscando un sponsor y a quien ha regalado uno que estaba dispuesto a pagar lo que pedía el Barça, le ha servido para ganar enteros y simpatías entre la masa social barcelonista, que ya le ve como el defensor número uno del club y como gestor capaz de encontrar dinero debajo de los piedras. De acuerdo a sus planes, Piqué no tiene más objetivo que acabar su carrera deportiva en el Barça, sin distracciones de otros colores. Y lo conseguirá. Sus futuras renovaciones no supondrán ningún obstáculo porque  Piqué no tiene problemas de dinero. No busca dinero en el fútbol. Puede más su deseo de acabar su carrera vestido de blaugrana que apurar un último contrato que le permita ganar más de lo que pueda ofrecerle el Barça. Y será así, retirado en el Barça y renunciando a vestir otra camiseta, como Piqué afrontará su asalto a la presidencia. Los avales no serán problema, porque Piqué se ha rodeado de barcelonistas bien posicionados económicamente que estarán dispuestos a avalar lo que haga falta para subirse al carro del Barça de Piqué, que estará orientado al siglo XXII con una carga importante de adhesión tecnológica a su gestión y con el bagaje en su haber de sus múltiples experiencias empresariales..

Pep Guardiola, el candidato de los nostálgicos del pasado cruyffista

Y mientras Gerard Piqué prepara su estrategia para ser presidente del FC Barcelona antes de los 40 años, Pep Guardiola quemará su etapa de tres años como entrenador del Manchester City en la Premier League y aún agotará otra experiencia dirigiendo en Italia. Será entonces, cerrado el círculo de España, Alemania, Inglaterra e Italia, las cuatro grandes ligas, cuando Pep se presentará ante el electorado barcelonista con el aval de su experiencia. Nadie como él conocerá los secretos del fútbol a nivel internacional, nadie como él asumirá la representatividad del Barça como un club catalán, nadie como él sabrá aplicar la filosofía de juego y de cantera que tanto agrada a los socios del Barça. Guardiola contará con el apoyo de la vieja guardia del laportismo, capitalizará el cruyffismo en su persona y se apoyará en personajes de mucho peso mediático, como Jaume Roures, y prohombres del poder económico afines a la causa y dispuestos a ir con Pep al fin del mundo. El suyo será un Barça muy catalanista y con mucho sentimiento. Guardiola no suelta prenda, pero la idea de la presidencia del FC Barcelona le persigue desde el mismo momento en que abandonó el club hace cinco años. Volverá, pero no como entrenador ni como director deportivo. Volverá a lo grande. Ya perdió unas elecciones con Bassat y ahora tiene tiempo por delante para atar todos los cabos y conseguir su objetivo. Cuando le preguntan echa balones fuera. Es posible que exista más interés en su entorno más próximo que en él mismo para que se lance a la aventura de la presidencia del Barça. Y lo hará porque no puede defraudar a los suyos, a los que confían en él y se lo piden. Serán unas elecciones apasionantes las de 2023. Unas elecciones únicas: Piqué contra Guardiola. La modernidad, la innovación, la tecnología, contra los sentimientos, la filosofía y la identidad culé. En una cosa coinciden ambos: les sobra respaldo económico para afrontar el reto.

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