2014-06-06 21:06 FC Barcelona Por: Administrador

Gerard Piqué no sirve para presidente del Barça



Pedro Riaño

Del presidente del Barcelona se espera que sea sincero y que transmita credibilidad. No ha sido una constante en los últimos presidentes: desde Laporta a Bartomeu pasando por Rosell. Pero es lo que se espera. Laporta decía: "Primer el Barça" y luego lo primero fueron sus chanchullos, sus fiestas, sus enchufados, sus espías y sus comilonas a cuenta de la salud de los socios. Rosell juró a los socios el día de la toma de posesión que "no os fallaré". Y al tercer año los dejó tirados sin dar una explicación. Mientras tanto Bartomeu sigue insistiendo en que Neymar costó 57 millones. Y es feliz, como sus dos antecesores.



Queda claro que no es oro todo lo que reluce en la poltrona presidencial blaugrana y que lo negativo supera a lo positivo, pero eso no quiere decir que Gerard Piqué pueda aspirar un día a la presidencia presumiendo de los mismos pecados capitales que han mostrado sus antecesores.

Piqué cometió tres errores en su comparecencia ante los medios en Washington con la selección española. Uno, tomar partido por un compañero en contra del club y posicionarse con el amigo en lugar de respetar el interés de la entidad. No era necesario que aplaudiera la decisión del club (presidente, junta, director deportivo y entrenador), pero su barcelonismo declarado le obligaba cuando menos a permanecer al margen. Dos, mentir ante los medios de comunicación explicando a micrófono abierto que no sabía nada del futuro de Cesc porque no había hablado con él de este tema, y minutos más tarde ofrecerle un parte detallado a Vicente del Bosque sobre la situación y hasta el precio del traspaso del compañero. Y tres, no es de recibo, con las horas de vuelo que él tiene, caer como un pardillo en su propia trampa ante un micrófono. Tantos años hablando con la mano delante de la boca en el campo y ahora le pillan con la guardia bajada.

Son tres errores que cuestionan, respectivamente, su capacidad para anteponer los intereses del club a todo lo demás, ponen en entredicho su sinceridad y credibilidad y expresan su falta de tablas para dominar un escenario. Piqué ha quedado como un egoista que va a la suya, mintiendo y patinando ante sus propias trampas.



Egoista, falso y torpe. Es cierto que el elenco de presidentes que han servido de azote al Barça en los últimos años no son mejores en ninguno de los tres apartados, pero de Gerard Piqué se esperaba otra cosa.

Vamos, que zapatero a tus zapatos y deja la recolecta del champiñón para los que saben o dicen saber, que esta es otra.

 




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