2011-10-07 13:10 FC Barcelona Por: Administrador

Por qué Mourinho vuelve a ser feliz



Con Mourinho de entrenador al Real Madrid le han señalado 15 penaltis a favor y 4 en contra. En ese mismo periodo de tiempo al FC Barcelona le han decretado 5 penaltis a favor y 5 en contra. Es normal que Mourinho sea feliz, especialmente cuando le conceden penaltis en lances que se producen fuera del área y cuando a Messi le dejan de señalar cuatro penas máximas en cinco partidos y además le castigan con tarjeta amarilla por ser derribado en el área, como si se tratara de un futbolista de las limitaciones de Marcelo o Di María, auténticos maestros en el arte de conseguir con el engaño lo que no aciertan a lograr con su talento.

Esa es la normalidad para Mourinho, que al equipo que más pisa el área y consiga más goles no le hayan concedido un sólo penalty. La misma normalidad que dice que meter un dedo en el ojo a otro merece un partido más de castigo que revolverse ante la agresión. Es una burla patética. Dicen en Madrid para justificar la injustificable, desproporcionada e inhumana acción de sus mesías que Vilanova le provocó. ¡Menuda desfachatez! ¿Puede quejarse de ser provocado quien emplea más tiempo en su vida a provocar que a respirar? También dicen que no fue para tanto. Claro, Mourinho ni mató a Vilanova ni le dejó ciego. Y aseguran que Karanka, charranca o pachanga, como se diga, no hubiera contestado a la salvaje, simiesca, zafia y barriobajera agresión de Mourinho. Viendo en acción al aspirante a ventrílocuo repetidor de su jefe y atendiendo a su habitual y sólo pretendida violencia verbal en sus ruedas de prensa, no queda lugar a la duda: el segundo es como el primero, aunque más flojito, y si se lo ordenan sería capaz de lo que sea.



Y para acabar de arreglar ese paisaje de violencia entre el que tan bien se mueve este Real Madrid abducido por Mourinho, aparece el tal Eladio Paramés, un tipo que no se sabe contra quién ha empatado y que no atesora más mérito que el de hacerle la pelota a Mourinho, para hablar de "imbéciles, idiotas, retrasados mentales y sinvergüenzas". ¿Qué culpa tendrán los disminuidos psíquicos para que un mentalmente débil se acuerde de ellos con el fin de relacionarles con la violencia gratuita que genera el Clan Portugués del Bernabéu? ¿Cuál es la función del tal Paramés en esta comedieta? ¿Crear incendios donde Mourinho no llega?

 

 





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