2012-01-28 21:01 Real Madrid Por: Administrador

¿Por qué Casillas se ha convertido al mourinhismo?



Si hay algo que repatea al entrenador del Real Madrid son las filtraciones. Ese fue uno de los motivos por los que echó a Valdano, al que culpaba de informar a sus amigos periodistas de los movimientos en el mercado de fichajes del club blanco. El asunto Di María volvió a caerle como un rayo al entrenador madridista. Eso sí, nada comparado con la portada que tuvo que tragarse Mourinho con una supuesta discusión con Sergio Ramos en un nuevo entrenamiento a puerta cerrada. Ahí ya no se habló de filtración, sino directamente de topo.

Las especulaciones sobre quién podía haberse ido de la lengua crecieron. De hecho, se llegó a apuntar a tres posibles jugadores: Sergio Ramos, Raúl Albiol e Iker Casillas. De este último, incluso, se llegó a decir que su novia, la periodista Sara Carbonero, pudo haber tenido cierta incidencia en que esta noticia se hiciera pública. Por supuesto, nadie ha podido demostrar esas acusaciones, pero al portero del Real Madrid le dolió mucho que se le metiera en la terna de posibles traidores a su entrenador.

Probablemente por esa acusación hacia su persona, en el último clásico de Copa del Rey vimos a un Casillas exaltado, mal encarado, excesivamente enrabietado y muy protestón. Atrás quedaba la imagen del autoproclamado slogan ‘no soy galáctico, soy de Móstoles’. Durante el transcurso del partido bien lo hubiera podido cambiar por un ‘no soy un traidor, soy de José Mourinho’. Ciertamente sorprendió ver a Casillas gritar y enfrentarse al árbitro de la forma en la que lo hizo, retirar de muy malos modos a jugadores como Xavi o Puyol, con los que ha compartido vestuario en la selección durante muchísimos años o expresarse de la forma tan poco educada como lo hizo en el túnel de vestuarios con el árbitro Teixeira Vitienes. La razón era evidente: Iker tenía que demostrar de alguna forma que está a muerte con Mourinho, y la mejor forma de hacerlo era imitar el comportamiento de su entrenador, con la diferencia de que uno lo hace desde un banquillo y el otro desde el terreno de juego.

La presión de Mourinho por conocer quién o quiénes le han traicionado en las últimas semanas no ha hecho más que comenzar. El portugués quiere nombres y apellidos y no parará hasta dar con un culpable. Con su comportamiento, Iker Casillas ha vuelto a ganar puntos de cara a su técnico, que volvió a ver a ese capitán que lucha por su escudo, que defiende a sus compañeros y que deja a un lado la amistad con los jugadores del eterno rival a nivel deportivo. Ese es el Iker que Mourinho quiere para su Real Madrid.

Deja tu Comentario