2012-01-27 11:01 FC Barcelona Por: Administrador

¿Por qué le llaman a Pepe "asesino"?



Sí, injusto. Porque para ser un asesino hay que matar a alguien. Y Pepe, que se sepa, todavía no ha matado a nadie. Lo ha intentado, cierto, y ha conseguido hacer daño a muchos con su fuerza bruta empleada de manera energúmena, pero no ha matado a nadie. Por tanto, no es un asesino. Pudo parecerlo cuando intentó rematar a Casquero de forma cobarde y salvaje a base de coces, pero no consiguió matarlo. La cosa quedó en intento de asesinato, que no es lo mismo. Por tanto, está de más juzgarle con severidad. Además, va pidiendo perdón después de cada uno de sus atentados contra la integridad de los demás. Y también le sirve de atenuante que cada viaje que da lo hace "de forma involuntaria".

Tampoco hay que rasgarse las vestiduras con Messi, ya que sigue teniendo intactos los diez dedos de sus manos. Por tanto, habrá que convenir que se ha exagerado mucho. Otra cosa sería, como ha dicho el impresentable juez único del Comité de Competición, que a Messi hubieran tenido que amputarle tres dedos. En ese caso seguramente, sólo seguramente, el Comité se habría tomado la molestia de estudiar el tema. Por tanto, la justicia del famoso villarato es partidaria de dejar suelto a este hombre para que siga campando a sus anchas mientras no se pueda probar que ha matado a alguien. Y que siga protestando a los árbitros, aplaudiéndoles en la cara, haciéndoles gestos despectivos... No le pasará nada. Tiene bula, quizá porque todavía no ha matado a nadie, y ningún árbitro se atreve a pararle los pies. Y que siga haciendo cuento, teatro del malo, simulando agresiones y repartiendo guantazos. A fin de cuentas, el sopapo que se llevó Cesc no le impidió seguir jugando. Por tanto, nada que juzgar.



Así se escribe la historia del fútbol español, manejado y mangoneado por el Real Madrid. Que este tipo se plante en el Camp Nou una semana después de pisotear a Messi con premeditación y alevosía es una provocación en toda regla. Por eso hay que entender a los provocados, a quienes no les queda más recurso que el pataleo para mostrar su indignación ante la libertad incondicional que goza este sujeto que anda suelto por el fútbol español atendiendo exclusivamente a su primaria ley, la ley de la selva.

Pepe no es un asesino. No ha matado a nadie todavía. Pero va por buen camino. Un día ocurrirá una desgracia y a lo mejor, sólo a lo mejor, el Comité de Competición decide que sí que hay que intervenir. Habrá que esperar.


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