2014-01-13 16:01 FC Barcelona Por: Administrador

¿Por qué no le pueden regalar el Balón de Oro a Cristiano?



Pedro Riaño

Se puede admitir que le den el Balón de Oro a Fabio Cannavaro, aunque su juego no tenga nada de virtuoso. Pero cuando lo recibió era campeón del mundo y ganador con la Juve. Cristiano Ronaldo, que pasa por ser un excelente futbolista, es, a diferencia de Cannavaro, un perdedor. No se puede presentar ante el jurado con un pobre currículo de 2013 en el que sólo se leen buenas intenciones de cara a 2014. Pero sin éxitos. En la Liga, a 15 puntos del Barça. En la Copa, eliminado por el Atlético. En la Champions, fuera en semifinales. Y a nivel de selección, esa es otra, no ha sido capaz de conducir a Portugal a la fase final del Mundial y por tercera vez consecutiva debe pasar por la humillante prueba de la repesca.



 Eso, a nivel de equipo. En el plano individual: ni pichichi en España ni Bota de Oro en Europa. ¿No presume de goles? ¿Dónde están los títulos que lo acreditan? Es cierto que desde que Messi tiene problemas físicos y ha desaparecido de los terrenos de juego ha aprovechado para maquillar sus cifras y situarse por encima del argentino en la faceta goleadora. Tan cierto como que hasta que Messi no ha caído lesionado a Cristiano Ronaldo no se le ha visto en una posición que no fuera la suya habitual de segundón.

 Sus números estratosféricos en 2013 están lejos de los de Messi en 2012, cuando consiguió 91 goles. Y en Liga tampoco alcanza el promedio para batir la cifra de 50 goles establecida por el argentino. Es innegable que está acabando el año en un momento de forma espectacular, pero el fruto de los goles que marca ahora tienen que recogerse en mayo. Y si en noviembre, sin Messi, el Barça le saca seis puntos a su equipo, a final de temporada podría repetirse el escándalo de los 15 puntos de la última temporada. Y eso no puntúa a su favor.

El pasado año pareció poco en Madrid que Messi lograra en 2012 91 goles y fuera campeón de Copa. No merecía el Balón de Oro. Ahora sí lo merece Cristiano porque ha marcado menos goles que el argentino entonces y no sólo no ha ganado la Copa, es que no ha ganado nada. Con el agravante de que en cuatro años y medio que lleva en el Bernabéu sólo ha conseguido una Liga y una Copa, lo que da pie a pensar que el invento CR7 no le está resultando rentable a su club, por mucho que los mariachis desafinen y babeen con sus goles. También Marianín o Porta, por citar dos nombres, fueron pichichis en España con el Oviedo y el Granada y a nadie se le ocurrió nominarles para el óscar del Balón de Oro.



 Es evidente que Cristiano Ronaldo no puede optar a un galardón que tienen que jugarse Leo Messi y Ribéry. Messi, porque mientras las lesiones le han respetado ha demostrado SIEMPRE que es el mejor. Porque en 2013 ganó el pichichi y la Bota de Oro. Y porque en 2013 ganó la Liga española con una diferencia de 15 puntos sobre el equipo que más millones gasta para conquistarla. Sólo con eso Messi ya desmonta la campaña de marketing que arropa a quien vive obsesionado con el gol llevado por su marcado egoismo y a quien se beneficia de esa generosidad tan especial que tienen los árbitros para ver penaltis en el área rival. Y los penaltis no puntúan en esta elección.

 Sólo Ribéry puede hacer sombra a Messi. A nivel individual no ha llegado a los registros de Leo, pero ha ganado la Liga, la Copa y la Champions en 2013. Pero eso, como quedó demostrado con Iniesta y Xavi, no parece tampoco que pueda ser decisivo. De cualquier forma, presenta una tarjeta de visita espectacular y muy diferente a la de Cristiano Ronaldo, sin títulos de los que presumir.

 Podría resultar apoteósico que después de tanto lloriqueo del aparato de propaganda de Pérez arropando a su ídolo, Messi obtuviera su quinto Balón de Oro consecutivo cojo. A lo mejor Cristiano necesita que el mundo entero le recuerde que Messi, cojo, es mejor que él con las dos piernas y esa tableta y esos musculitos que le convierten en más que guapo. Sería una cura de humildad espectacular.

 Otra cosa es que influya el marketing y la campaña de victimismo generada en Madrid por el arranque de sinceridad de Joseph Blatter. A la audiencia de la zona centro de España la tienen ya anestesiada. Pero, amigos, aquí vota el mundo. Y es muy difícil embaucar al mundo mundial. Por eso cada año pasa lo que pasa. Por eso cada año hay berrinche en Madrid. Entre La Décima que no llega nunca y el Balón de Oro, que ni está ni se le espera, llevan una racha de pena, penita, pena.


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