2013-04-26 10:04 Real Madrid Por: Administrador

¿Por qué perdió el Real Madrid en Dortmund?



Sería injusto no reconocer que buena parte de la mala actuación de los blancos vino propiciada por un excelente, maravilloso despliegue físico y táctico de su rival, que no sólo venció por empuje, garra, actitud y confianza. También lo hizo con fútbol. En el bando merengue apenas vimos detalles salvables, ni desde el punto de vista individual, ni desde el colectivo.

Desde atrás hacia delante, todo el Real Madrid fue un equipo a merced del Borussia. Que jugó tal y como quería su rival teutón. Al igual que en los dos partidos de la primera fase (sobre todo el que los blancos perdieron, también, en Dortmund), el plan germano sobre el equipo de Mourinho fue lógico, fácil de captar, y tremendamente efectivo: Una presión asfixiante sobre su salida de balón. Así, los dos primeros perjudicados por ese ahogo alemán en su propio terreno de juego fueron, por este orden, Pepe y Xabi Alonso.



Al central portugués se le permitía salir con el esférico controlado, pero la ausencia de alternativas en la medular le obligaba a realizar pases en largo que no conducían a nada. Balón fácil para el Borussia. Cuando intentaba combinar, normalmente los pases terminaban en pérdida de balón madridista y ataque rápido y fulgurante del Borussia. El que debería haber sido su "socio" en las transiciones estaba ultramarcado, nunca libre, y la presión, además, terminó por desquiciarle. Hacía tiempo que no veíamos jugar tan mal a Alonso. Verle perder tantos balones en pases fáciles. Y buena parte del "mérito" por ello lo tuvo el equipo de casa.

Con ese panorama, la noche era tremendamente difícil para los centrales. Y a Pepe se lo comió, literalmente, Lewandowski. El luso nunca supo cómo defender las jugadas sobre el polaco, aguantando siempre el esférico de espaldas, girándose y proporcionando soluciones a sus socios de ataque. Cada metro que le dio en cada balón dentro del área se convirtió en un gol en contra.

Modric, la alternativa puesta en el campo por Mourinho, en parte por la paternidad y la difícil situación de Di María, daba, sin quererlo, una baza al equipo en cuanto a opciones para sacar el balón jugado. Si se sabía que el Dortmund iba a presionar a Xabi, el croata debía ser fundamental. Y una vez más, quedó superado por el partido. Cada vez está más claro que el balcánico sólo sirve para encuentros ante rivales poco exigentes desde el punto de vista de la presión, o bien para partidos en los que el Madrid juegue casi siempre en campo rival.



Con Khedira desdibujado, probablemente por tener que tapar tantos huecos y ocupar el sitio de tanta gente descolocada, el Borussia hizo lo que mejor sabe: Robar, contraatacar con velocidad y combinar con precisión y electricidad. Y colgar balones a Lewandowski. Una táctica igual de primitiva que eficiente, siempre que la tengas estudiada, entrenada, y que tengas gente óptima para llevarla a cabo. Y si a ello unes que la defensa del equipo contrario, una defensa construida para frenar al Barça, el equipo del toque, no está acostumbrada, qué mejor táctica que las catapultas.

Con la defensa y el centro del campo desubicados y desordenados, la mediapunta, con Özil y Cristiano desenchufados del juego y obligados a cazar esféricos aéreos, y un Higuaín sólo como un islote arriba y que sigue arrastrando una alarmante falta de forma competitiva, apenas tuvieron presencia en el partido. En definitiva, asistimos a una lección de cómo anular por completo al Real Madrid.

José Mourinho debería haber tomado buena nota, a la tercera, de lo que hace el Dortmund cada vez que juega contra los blancos. Y ojo, porque sacudirse esta manera de jugar no es nada sencilla. Pero si un equipo no está acostumbrado a tocar, y juega contra otro que tiene formas muy parecidas de jugar, la solución es apretarse los machos, ir a buscar a tu rival, adelantar las líneas, y contestar con su misma moneda. En el Bernabéu hay que ahogarles.


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