2015-07-29 16:07 FC Barcelona Por: Administrador

¿Por qué se llevan tan bien Luis Enrique y Mourinho?



Pedro Riaño

Jose Mourinho llegó al FC Barcelona como traductor y asistente de Bobby Robson en la temporada 1996-97.  Fue precisamente el año en que Luis Enrique fichó por el Barcelona como jugador. Mourinho y el actual técnico blaugrana coincidieron en esa temporada y en las tres siguientes, en la etapa de Louis Van Gaal, en la que el antiguo traductor ejercia de tercer o cuarto entrenadior.



Esa época marcó a Jose Mourinho. De Luis Enrique recuerda su compromiso, su capacidad para sacrificarse por el equipo, su polivalencia, su facilidad para jugar en todas las posiciones del equipo y su excelente predisposición para acatar las decisiones técnicas. Luis Enrique encarnaba como futbolista el prototipo de jugador ideal a ojos de Mourinho. Por eso le aprecia, le tiene respeto y públicamente se ha deshecho en elogios hacia él.

De Pep Guardiola, con el que coinicidió en el Barça en el mismo espacio de tiempo, guarda un recuerdo diferente. Pep era el capitán del equipo, pero con galones de capitán general, hasta el punto de discutirle al propio Bobby Robson las alineaciones. Y eso a Mourinho no le gustó. No ignoraba que Pep jugaba con viento a favor, sabiéndose querido y estimado por la afición, que ya le considera más que un jugador. Y se aprovechaba de ello. En un histórico partido de Copa ante el Atlético de Madrid en el que el Barcelona tenía la eliminatoria perdida, Pep asumió el mando, cambió la distribución táctica del equipo y empujó a sus compañeros a la victoria. Y eso nunca se lo perdonó Mourinho, que lo consideró una irreverencia. Como tampoco le perdonó las pegas que le puso a Louis Van Gaal para desarrollar su trabajo y las objecciones que le añadía cada vez que se alejaba del espíritu marcado por Johan Criuyff. Mourinho descubrió que prácticamente había que pedir permiso a Pep antes de tomar una decisión. Y no lo ha olvidado.

Mourinho y Luis Enrique se reencontraron en el FedExField Stadium de Washington y se fundieron en un entrañabale abrazo. Y es que Luis Enrique también valora al portugués por su profesionalidad, su carácter meticuloso y su perfeccionismo. Ambos se dejaron huella mutuamente.



 

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