2011-04-26 13:04 FC Barcelona Por: Administrador

Preocupa la bula de Pepe en el campo y en los comités



Pegar, agarrar, empujar, pisar, zancadillear, protestar, agredir si es preciso... Ese es Pepe, el nuevo símbolo del madridismo. Fue la carta secreta de Mourinho en el Bernabéu para frenar el juego de toque y los olés en los pases de los jugadores barcelonistas. Y lo hizo muy bien. Fue clave en la no derrota del Madrid. Y eso ahora, cuando el Barça es el rival, se cotiza mucho en el Real Madrid. Por eso el Bernabéu era una fiesta tras el empate en casa frente al Barcelona.

En ese partido Pepe repartió de lo lindo, pero acabó el encuentro. Luego, en la Copa, más de lo mismo. Recital de violencia incontrolada y no castigada: pisotones, zancadillas, agarrones y...¡corte de mangas al público! En Madrid pedían cadena perpetua para Messi por desconsideración con le público por lanzar una pelota a la grada. Para Pepe, perdón eterno. Por lo visto en la capital gastan otros modales, y regalar tres cortes de manga al público tras la consecución del gol blanco es algo así como un aprecio al respetable. Lo de la manita de Piqué era gravísimo. Esto no, quizá será porque eso es lo que el madridismo llevaba años esperando hacer y no encontraba el momento. La reacción maleducada, pues, está justificada.



Así se escribe la historia. A Giovanni le impusieron dos partidos de suspensión por lo mismo. A Van Bommel, cuando jugaba en el Bayern Munich, otros dos partidos por hacer el mismo gesto en el Bernabéu. A Pepe, nada. Claro, es del Real Madrid. Y Mourinho podría enfadarse. Undiano Mallenco, el árbitro que iba a perjudicar al Madrid y beneficiar al Barça según la prensa madridista, ni recogió el incidente en el acta. Qué mala suerte para el Barcelona. Y el blanquísimo comité de competición, el que forman tres simpatizantes del Real Madrid, ni se ha tomado la molestia para actuar de oficio. ¿Para qué? Con la semana santa de por medio, son ganas de ponerse a trabajar. Eso lo dejan para cuando descubran alguna fechoría en el Barça. Entonces sí, entonces ya se encargarán de actuar de oficio.

Pues sí, preocupa Pepe en el Barça. Y no por su juego, aunque sea un peligro público, sino por la licencia que tiene para hacer cuanto le venga en gana ante el beneplácito de quienes tienen que velar por la deportividad en el fútbol.


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