2012-07-28 09:07 Real Madrid Por: Administrador

Primer traspiés de pretemporada



La pretemporada es tiempo para poner en práctica lo ensayado en los entrenamientos. Como tal, encajar dos goles de cabeza en 22 minutos de ">partido puede ser una anécdota. Sin embargo, en un deporte en el que el balón parado se convierte cada día en un factor más determinante no puede permitirse semejantes deslices transitorios. Eso fue lo que le pasó al Real Madrid en Lisboa. El Benfica le dio la bienvenida al ">partido, en apenas cuatro minutos, con un testarazo de Javi García que clavó en la red. El ex madridista estaba solo, como si fuera uno de esos intocables a los que nadie se puede acercar. Un error grave que fue penalizado de la forma más dolorosa.

Bien es cierto que al Madrid se le veía con menos chispa que a un Benfica un punto por encima en lo físico. Eso sí, en los locales no juega Di María. Lo hizo en su momento, eso sí. Y es que el argentino parece haber llegado a esta pretemporada con las pilas bien cargadas. Sus señas de identidad se mantienen intactas aun con el bronceado playero: velocidad, desborde, desmarque y defensa. Todo en uno. De hecho, fue el mejor jugador de los blancos. El principal arma al que se agarraban los de Mourinho. Di María iba en moto y el resto en bicicleta. Fue precisamente en una arrancada por la derecha de Di María con la que el Madrid igualó la puntada inicial de Javi García. Ganando línea de fondo y pasando atrás el balón. Como dirían los puristas, la clásica jugada de un buen extremo. Callejón, que siempre suele estar en este tipo de jugadas, impulsó la pelota a la red. Máxima efectividad.



Lo que parece claro es que el imán del Real Madrid con el gol no se esfuma ni en pretemporada. Casi sin tiempo para terminar de celebrar el primero, Callejón ya estaba señalándose en el escudo el segundo de la noche. Esta vez fue Higuaín el asistente al hueco. Sin tiempo para pensar ni adivinar, Callejón optó por chutar a portería. La mejor elección posible. Gol. En dos zarpazos separados por un minuto, el Madrid ya estaba arriba. Como por arriba le volvieron a generar problemas a los de Mourinho apenas 120 segundos más tardes del 1-2. Esta vez fue Witsel el que se aprovechó de la flojera aérea de los blancos. Cabeceó a la red de Adán como hubiera podido ir a tomarse una cerveza primero y después cabecear el balón igualmente. Dos aciertos del Madrid nivelados por dos errores. Al descanso, la ecuación daba tablas.

Sin embargo, como pasara en Oviedo, la segunda parte fue bastante peor que la primera. Con la diferencia de que en el primer ">partido el rival era de Segunda B y en esta ocasión un equipo de Liga de Campeones. El paso de los minutos fue castigando física y futbolísticamente a un Real Madrid que fue claramente a menos con los goles como mazazos en su contra. De hecho, un fallo de Adán, permitió que Pérez marcara un gol de un centro que se envenenó tanto que acabó poniendo la lengua roja al madridismo. El portero no midió bien el centro y se la tragó. Ahí comenzó el principio del fin del Real Madrid en el ">partido.

Si en el primer acto, el Madrid fiaba su carácter ofensivo a lo que pudiera hacer Di María, en la segunda, con el argentino más cansado, a los blancos apenas se les vio en aspectos ofensivos. Sin ser abrumador, el Benfica dominaba con cierta tranquilidad. Fruto de ello, llegó una combinación que Witsel, el hombre por el que el Benfica pide 40 millones y que suena para el Real Madrid, cedió a Martins para que éste volviera a dejar a Adán con la rodilla en tierra. Fue el fin del ">partido. Ahí el Madrid entregó las armas. La mala noche blanca se completó con el quinto de la noche, obra de Pérez, que dejó al Real Madrid sin la Eusebio Cup y con la necesidad de volver a ver a los internacionales en escena.




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