2013-12-17 19:12 Real Madrid Por: Administrador

Primera fricción entre Florentino y Ancelotti



Carlos Muñiz

La decisión de sentar a Gareth Bale para tratar de darle la vuelta al Osasuna-Real Madrid Madrid con Ángel Di María ha dejado descolada a la zona noble del Bernabéu. Empezando por Florentino Pérez. El presidente y sus directivos entienden que el club ha hecho un esfuerzo enorme por conseguir el fichaje de la estrella galesa, que no todos los días se pagan casi 100 millones por un futbolista y ahí se espera que el retorno al gasto realizado se vea sobre el césped, y precisamente en situaciones como la de el Sadar, en las que el equipo necesitaba la aportación de los "fuoriclasse", como les llaman en italia. Era una situación ideal para que Gareth Bale se echara el equipo a la espalda y liderara la remontada. Pero Ancelotti optó por sacarle del campo.



Y en su lugar puso a Ángel Di María. Se trata de un cambio táctico de fácil justificación esperando en los últimos 35 minutos una reacción en el juego que no se había producido en los primeros 55 con un futbolista que iba a aportar una idea de juego diferente de acuerdo a sus capacidades. De cualquier forma, la decisión no ha sentado bien entre quienes han apostado por Gareth Bale como jugador resolutivo para situaciones complicadas como la del sábado.

Por otra parte, Ángel Di María no goza de buen cartel en este momento en los despachos del club. Su decisión de dejar en el aire su futuro blanco, sus filtraciones a la prensa sobre ofertas que nunca han llegado al club, sus deseos de cobrar más y su actitud indolente ante Ancelotti cuando le envió a calentar en Pamplona -circunstancia que ha herido el amor propio de muchos madridistas-, convierten el cambio de Ancelotti en no deseado.

Pero para lo bueno y para lo malo, es el técnico el que manda en el banquillo y, también hay que decir, Florentino Pérez está encantado con el trabajo y el talante del técnico italiano.




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