2016-05-29 19:05 Opinión Por: Administrador

¿Por qué el Real Madrid no es un digno campeón de Europa?



Pedro Riaño Es cierto. El Real Madrid ganó la final. Sin mostrar en ningún momento una superioridad real sobre su rival. Pero ganó. Ganó con un gol en fuera de juego y gracias a una mano de Sergio Ramos dentro del área que vio todo el mundo menos el árbitro. Y ganó gracias a la suerte del error de Griezmann en el penalti que falló. Pero ganó en la tanda de penaltis, dando sus jugadores una penosa imagen de deficiente preparación física. No se entiende que atletas de elite que la mayoría de ellos están por encima de los diez millones al año acabaran el partido en un estado tan lamentable que pone en tela de juicio que Zidane sepa lo que se lleva entre manos. Lo cierto es que el Real Madrid ganó en la tanda de penaltis, como ganan los que no son capaces de imponer su juego al rival en 120 minutos. El segundo de la Liga española ganó al tercero. Y el campeón de la Liga de Campeones ha vuelto a ser un equipo que no es campeón. Ni es campeón de nada ni ha tenido la necesidad de eliminar a ningún otro campeón de una Liga superior para presumir de Undécima: Malmoe, Shaktar, Wolfsburgo, Roma, Manchester City, Atlético... Nada que ver con la trayectoria del FC Barcelona el pasado año, cuando, a diferencia del Real Madrid, se presentó en Berlín con la Liga y la Copa en el bolsillo, para saber si era capaz de ganar el triplete. Llegó a la final como campeón de la Liga española y enfrentándose al campeón de la Liga italiana, al que dominó y le bastaron 90 minutos para afirmar su superioridad. Por el camino quedaron el Bayern, campeón de Alemania; el Manchester City, entonces campeón de Inglaterra; y el PSG, campeón de Francia. Cjk7uutUoAABwl5 El Real Madrid ha ganado la Liga de Campeones sin doblegar a ningún campeón. Y lo ha hecho como en las anteriores cuatro ediciones de la Champions League que ha ganado, sin presentarse en la final con los deberes hechos y pudiendo presumir de ser el mejor de su país. El Madrid llegó a Milán como segundo de la Liga española. Pero es que a Lisboa llegó como tercero. La novena la ganó también como tercero de España. La octava como quinto y la séptima como cuarto. Es decir, en ninguna de sus cinco victorias en la Champions League el Real Madrid ha afrontado la final como abanderado del fútbol español, sino como un perdedor con otro equipo haciéndole sombra. En la época de las ánforas, también conocida por la del reparto de botijos, sólo iba el primero, por real decreto, a la Copa de Europa. El segundo, el tercero, el cuarto y mucho menos el quinto no tenían opción a salvar ninguna temporada. Tampoco eso lo explican. Curiosamente, el Barcelona ha ganado sus cuatro Champions League en los últimos once años sin complejos y como primero en la Liga de su país. A lo grande, creando estilo, imponiendo su filosofía, sin trampas arbitrales y sin necesidad de salvar temporadas. Mientras la Champions League es para el FC Barcelona la guinda para redondear sus temporadas con tripletes o dobletes, para el Real Madrid es sencillamente su tabla de salvación para tapar temporadas plagadas de errores. Como la actual, que se inició con el fichaje de Benítez, continuó con el maldito fax que no funcionaba, siguió con el 0-4 que llevó aparejado el cambio de entrenador y culminó con una alineación indebida. De todo esto no hablan en Madrid, pero ha pasado. Aunque no lo parezca. Y si la Champions tapa el doblete del Barça... ¡cómo no va a tapar todos los desaguisados que se han visto en el Real Madrid durante toda la temporada! No es que el Real Madrid no sea un digno campeón de la Liga de Campeones. Sucede que suena raro que alguien pueda presumir de ganar la Liga de Campeones sin ser campeón. Pero así es el fútbol. El mismo fútbol de los sorteos fraudulentos y de los arbitrajes que siempre benefician al mismo. Y así van sumando.

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