2012-11-04 17:11 FC Barcelona Por: Administrador

Rijkaard, la cuarta opción (II)



Frank, no hace falta que te quedes
Infoesports.com tenía por esas fechas otro punto de vista muy diferente al de Cruyff: “Frank Rijkaard ha sido un magnífico entrenador del Barça cuando no ha puesto el cucharón en la olla. Mientras la autogestión del vestuario, las ganas de los futbolistas para ganar títulos, se ha mantenido en su punto álgido, el Barça de Rijkaard ha funcionado. Cuando ha sido necesario que la figura del técnico aumente la capacidad del vestuario, ya vemos qué Barça tenemos. A cada ataque de entrenador que ha tenido Rijkaard le ha seguido una decepción.
El profeta del gol asegura que los equipos tienen ciclos de tres o cuatro años; incluso estos ciclos pueden aumentar en una temporada, dependiendo de la habilidad del entrenador. Es evidente que con Frank Rijkaard en el banquillo, el ciclo azulgrana va camino de ser de dos años, el pasado y el anterior. Si las cosas siguen así, el Barça no será capaz ni de revalidar el título de Liga. Frank, por favor, no hace falta que te quedes otra temporada”.
Efectivamente, el Barça no revalidó e título de Liga ni volvería a ganar nada con Rijkaard.

Gudjohnsen descubre el pastel
Si Lilian Thuram había advertido que “tenemos más calidad que los rivales, pero si no nos sacrificamos todos y trabajamos a tope, no es suficiente con el talento”, Gudjhonsen fue más lejos:En momentos puntuales al Barça le ha faltado sacrificio y trabajar más en el campo porque no hay suficiente con la calidad si no hay un trabajo serio y sacrificado entre todos. Si hay espíritu de equipo, la calidad y el talento de los jugadores aumenta. A este equipo le falta compañerismo”. El 8 de marzo de 2007, justo después de la eliminación del Barça de la Champions League en Liverpool, Gudjhonsen le sacaba los colores a los que deberían ejercer el control del vestuario. Y justificaba la derrota ante el equipo de Benítez: “El Liverpool no es un gran equipo, aunque trabajan juntos como bloque y eso nos falta en el Barça (…) Si diéramos un extra de trabajo conseguiríamos mejores resultados (…) Lo único importante es lo que hacemos dentro del campo, no importa si fuera no somos amigos, pero en el campo tenemos que trabajar unidos”.
Benítez le dio a Rijkaard toda una lección táctica y Gudjhonsen le dejó en evidencia con unas reflexiones a las que nadie quiso hacer caso y que, lamentablemente, acabarían siendo premonitorias. El bueno del islandés sólo deseaba acabar con la autocomplacencia cuando aún estaban a tiempo de rectificar. Para su desesperación, quien debía tomar nota de sus palabras estaba en ese momento ocupado siguiendo la marcha del equipo a través  del  teletexto. Ese día Mundo Deportivo descubría que Guddy fue “acallado en vestuarios. Uno de sus interlocutores le mandó callar y le vino a decir que esto era el Barça y que él no era quién para decidir el método de ejercicio físico”. Así se manifestaba la autogestión del vestuario.

Responde Valdés
Y en una muestra de la comunión de intereses compartidos en el vestuario, Víctor Valdés salió como un resorte a contestar las palabras de su compañero islandés: “Compañerismo es lo que más nos sobra, dentro y fuera del campo. No necesitamos ni más sacrificio ni más compañerismo”. Es decir, que Gudjohnsen lo había soñado. Y Xavi añadía: “Lo que dijo Gudjohnsen son temas que hay que hablar en el vestuario porque son cosas del equipo, hacerlo fuera no ayuda a trabajar con tranquilidad ni al entorno ni a la gente del vestuario”, Sorprendía el tono puntilloso de Víctor Valdés y Xavi con su compañero porque no se les recordaba reproche alguno a Eto´o por las fortísimas declaraciones efectuadas en Vilafranca torpedeando la línea de flotación del vestuario, cuestionando a algún compañero y llamándole “mala persona” al entrenador. Con Guddy era fácil atreverse.



Así se prepara un Barça-Madrid
Lo explicaba Lluís Mascaró el 9 de marzo de 2007: “Motta no se presentó ayer al entrenamiento. Ronaldinho –por segundo día consecutivo– y Márquez decidieron quedarse en el gimnasio. No es, sin duda, la mejor manera de preparar el decisivo partido de mañana contra el Real Madrid. El Barça se juega en el clásico mucho más que tres puntos. Se juega la credibilidad ante una afición que ya empieza a tener dudas sobre el nivel de compromiso de algunos de sus futbolistas”. Mascaró ya sabía que ese compromiso en el vestuario del que presumía Laporta no era más que otra de sus medias verdades. Sin embargo, del escaso compromiso del secretario técnico, que nunca se daba por enterado, no se hacía la más mínima mención.
En lugar de eso, Mascaró prefería soñar despierto: “Los barcelonistas, además, tienen la oportunidad de apuntillar el proyecto de Capello, que será destituido fulminantemente por Calderón si cae en el Camp Nou. Sería una satisfacción añadida ver rodar la cabeza del enemigo por el césped del estadio. Y es que el Madrid quedaría definitivamente descolgado de la carrera por el título y sufriría su cuarto año en blanco. Eso sí que es una crisis con mayúsculas. A su lado, lo del Barça es un simple catarro... que hay que cuidar”. Una buena dosis de complacencia muy en la línea del presidente y del secretario técnico. El Barça no ganó al Madrid, Capello no fue cesado, el Madrid fue campeón, no sufrió ninguna crisis y el “catarro” del Barça se convirtió en un patatús de dos años en blanco. Los sueños, sueños son. Y con la autocomplacencia no se ganan partidos.

“Más que un entrenador”
El 24 de abril de 2007 Joan Laporta definía a Frank Rijkaard como "más que un entrenador. Para mí es el mejor preparador del mundo y no puedo imaginarme como presidente sin él al frente del banquillo". Palabra de Laporta. Más que imaginarlo, lo experimentó. Tuvo que despedirle buscando en Guardiola el cambio que necesitaba en el equipo.

Juegan como entrenan       
Josep Maria Casanovas ponía el dedo en la llaga el 24 de abril de 2007: “Este Barça juega como se entrena, falta sacrificio, trabajo y fondo físico.… El equipo se ha amanerado, es más conformista, le falta ambición y físicamente no dan la talla. Es decir, quieren pero no pueden. La técnica y el talento no es suficiente para superar la garra y entrega total de algunos rivales. Rijkaard apostó por los jugones y ahora se da cuenta de que les falta verticalidad y fuerza. Aquello del ‘jogo bonito’ ha terminado como el rosario de la Aurora, nadie lo reconoce y encima tiene muchos puntos vulnerables (…) Una cosa sí tiene que tener clara esta directiva, lo que está pasando les tiene que abrir los ojos de cara a la próxima campaña. Ganen o pierdan, esta lección no puede caer en saco roto. De cara al futuro hay que ser más exigentes y metódicos. El trabajo tiene premio y la autosuficiencia da muchos disgustos”. Nadie abrió los ojos y los defectos denunciados por Casanovas permanecieron vigentes en la siguiente temporada corregidos y aumentados.



La preparación física, en el ojo del huracán
Sport cuestionaba el 15 de mayo de 2007 la capacidad de Rijkaard para preparar físicamente a un equipo que “de manera sistemática pierde fuelle a medida que avanza el encuentro y en las segundas partes suele tener un bajón físico que le ha llevado a perder puntos importantísimos. La gravedad del asunto es inquietante, ya que no estamos hablando de algo puntual sino que se ha convertido en la idiosincrasia de un equipo, condenado a sufrir de manera agónica en los últimos minutos por culpa de esta falta de fuerza y recursos.
Algunos jugadores ya hace tiempo que han puesto el grito en el cielo para intentar reconducir esta situación. No hay duda de que la planificación de la pretemporada - con giras transoceánicas incluidas - no es la más idónea para posteriormente elaborar un plan adecuado. Esta
temporada además se ha añadido el viaje en diciembre a Tokio para jugar el Mundialito. Un palo físico a todos los niveles.
La planificación no ha conseguido en esta ocasión los frutos deseados. Hace un mes algunos pesos pesados del equipo ya hicieron saber al cuerpo técnico su malestar porque les empezaba a pesar las piernas más de lo habitual y tenían serios problemas de gasolina para acabar los partidos”.

Y Mundo Deportivo no se quedaba atrás: “Muchos no sienten las piernas. Varios jugadores comentan 'por lo bajinis' que se quedan sin fuerza en las segundas partes pero Rijkaard no varía la preparación física”, sostenía Fernando Polo. “Varios jugadores de peso del FC Barcelona siguen quejándose de las 'pájaras' que les entran en las segundas partes de los partidos… Hay otro factor a tener en cuenta a la hora de valorar el estado físico de los futbolistas: el descanso. Y la intensa vida social de algunos -a nivel de eventos y actos publicitarios- no les ayuda para nada. Esto también lo saben tanto Rijkaard como los preparadores físicos, quienes asumen su parte de responsabilidad pero no el cien por cien de la misma”.

Edmilson, en mal estado
Dice el refrán que a perro flaco todo son pulgas. Dunga, el seleccionador brasileño añadía su granito de arena a las dudas que generaba el trabajo de Rijkaard anunciando el 8 de junio de 2007 que “a Edmilson no le he llamado para la copa América por su mal estado físico”. El eco del mal momento físico de la plantilla de Rijkaard había traspasado ya las fronteras.
Mosqueado quizá porque el Barça le había servido de escaparate negativo de cara a su selección, Edmilson habló claro al final de la temporada. El 13 de junio de 2007 advertía que “de cara a la próxima campaña habrá que arreglar muchas cosas. Hay que hacer un análisis de grupo, porque con 2 o 3 jugadores no se gana una Liga y cuando las cosas no van bien hay que arreglarlas. Teníamos que ganar siete títulos y sólo hemos ganado dos y para mí eso es poco (…) De lo que pasa internamente no voy a hablar, pero hay cosas que ya se saben”. Y lamentaba que “cuando un equipo es campeón los cracks son los que se llevan la gloria y cuando se pierde sólo se habla de los que llevan el piano”.
La temporada 2006-07 se inició con el visto bueno de Rijkaard a una agotadora gira por Estados Unidos. El 25 de agosto el técnico pasó por alto que Ronaldinho participara en Mónaco en el rodaje de un anuncio horas antes de que el Barça perdiera la final de la Supercopa de Europa ante el Sevilla. Luego hasta sus propios jugadores cuestionaron sus métodos. Zambrotta, por ejemplo, se atrevió a decir que en ningún otro sitio había trabajado tan poco como en el Barça. A medida que avanzaba la temporada quedó demostrada con meridiana claridad su incapacidad táctica para solucionar importantes lagunas del equipo ni para lograr de sus jugadores una mentalidad ganadora y comprometida a base de una autogestión que los futbolistas no supieron o no quisieron administrar.
Al respecto, Santi Giménez escribía en Sport el 18 de junio de 2007 que “la crisis desatada por las palabras de Eto’o en Vilafranca (“Rijkaard es una mala persona”) quedó cerrada temporalmente con el presidente relativizando la actitud del jugador y Rijkaard encajando aparentemente un episodio que le dejó tocado. Sobre el terreno de juego, el técnico holandés no ha sabido trasladar la tensión competitiva al grupo y ha arrastrado dudas todo el curso, como en el pivote defensivo”.

¿Mal preparados?
El 19 de junio La Gradería, de Radio Barcelona, añadía nuevos datos para explicar la desastrosa temporada blaugrana: “Once jugadores no pasaron las pruebas de esfuerzo en verano”. Sobre ello podía leerse en Mundo Deportivo: “Esta prueba determina el estado físico real del jugador y permite hacer el plan adecuado para cada uno. Esto impidió saber hasta qué punto se podía apretar en un entrenamiento. Ramon Canal, jefe de los servicios médicos, pidió un informe hace dos semanas para saber qué jugadores habían pasado las pruebas y cuáles no. Algunos de los que sí pasaron la prueba fueron Xavi, Puyol, Iniesta y Víctor Valdés y uno de los que no fue uno de los cracks que se quedará”.

Sus reflexiones
El jugador actúa como le permites", le decía Rijkaard a Barça TV el 21 de junio de 2007. Era una buena manera de fijar la problemática del equipo. Y admitía que “la autogestión es buena cuando hay un plantel dispuesto a vivir con responsabilidad”. Y hasta le encontraba el lado bueno al hecho de haber perdido la liga de forma lamentable: “Ganar la Liga quizás hubiera escondido un poquito las cosas. Y ahora las cosas están más claras que nunca (…) Todo el mundo sabe que el Barça tiene el mejor equipo, pero creo que ellos (el Madrid), sobre todo en la segunda vuelta, han actuado más como conjunto y mejor como equipo que nosotros”. Y se desahogaba admitiendo que descargó su desidia sobre los hombros de Puyol: “Me ha gustado su comportamiento como capitán. Se ha sentido solitario. Gritando en el desierto para mantener el espíritu de equipo. 'Puyi' ha sufrido mucho. Duerme y se levanta con el Barça y ha hecho todo para mantener el equilibrio”. Seguramente Puyol hizo más que el técnico y el secretario técnico, los responsables directos de todo cuanto sucedía en el primer equipo. Si se sintió solo fue porque quienes tenían que arroparle, los jefes, que para eso cobraban, le dejaron en la estacada.

Respuesta de Xavi
El 30 de julio de 2007, Xavi, uno de los capitanes, le daba cumplida respuesta al técnico en La Vanguardia: "El míster es consciente de que se equivocó, como todos lo hicimos la pasada temporada (…) Hay que poner el contador a cero o al menos aprovecharnos de los errores que cometimos para que no vuelvan a ocurrir. Porque yo sigo creyendo que la mayor parte de culpa la tuvimos los jugadores. Por eso, vamos a estar atentos para que no se repita”. Y sobre el nuevo código interno sostenía Xavi que "nos irá muy bien para no volver a repetir los errores de la temporada pasada. La disciplina en un club es muy importante y el año pasado nos dejamos ir un poco todos, y eso no puede volver a pasar. Nos tiene que servir de lección futbolística porque ya hemos visto que si no se trabaja no se puede conseguir ningún reto". Se dejaron ir, admitía que no se trabajó… ¿No tenían estos chicos ningún jefe a mano capaz de poner orden ante tanto alboroto? Lo peor de todo es que volvió a pasar.

“La novia de Rijkaard se carga el código interno del Barça”
Elconfidencial.com denunciaba el 27 de agosto de 2007 que “el código interno que supuestamente se ha instalado en el vestuario del Barcelona ha sido dinamitado antes de nacer por el propio entrenador para desesperación de la directiva del club, que no sabe cómo atajar la situación que se les viene encima. El problema es de calibre. Frank Rijkaard se ha ennoviado con una ejecutiva del club que pertenece al departamento de marketing, la cual ya es habitual en los viajes del primer equipo.
Apareció en Escocia en la parte final del ‘stage’ ante la sorpresa de todo el mundo, pero la guinda llegó durante la gira asiática. Los jugadores comentaban entre sorprendidos y divertidos como era frecuente encontrarse con el técnico paseando de la mano de su novia por los pasillos del hotel y como, en el vuelo de vuelta, Rijkaard cambió su asiento preferencial con el staff técnico para irse a compartir vuelo a la zona en la que estaban los ejecutivos del club. El técnico del Barça pasó buena parte del vuelo Hong Kong-Barcelona haciendo manitas bajo la manta y en actitud extremadamente cariñosa con su acompañante ante el pasmo de los directivos que lideraban la expedición y el cachondeo de los jugadores, que resumían la situación afirmando con un guasón “el míster está enamorado”.

Eto'o, de copas por Hong Kong
Seguía Elcondifencial.com: “Esta actitud del entrenador ha creado en la directiva un enorme desasosiego porque ven como el encargado de poner orden en un grupo, que el año pasado se caracterizó por la laxitud de sus costumbres, no predica con el ejemplo. Ante esta situación, pasó totalmente desapercibido el hecho de que Samuel Eto'o estuviera a la una de la madrugada tomando copas en un bar de Hong Kong con un par de aficionadas que, desde Jerez de la Frontera, acostumbran a acompañar al Barcelona en las giras de verano invitadas por el delantero camerunés.
A todo esto, Ronaldinho pasó del grupo y cuando llegó al aeropuerto recién aterrizado de la gira asiática, tenía un taxi esperándole en la puerta y, en vez de ir con el autocar que recogió al equipo, se fue a casa por su lado. Días después, recogió la Copa Beckenbauer en el Allianz Arena con un sombrerito con el logo de Nike pasando de la norma del club que exige corrección en el vestuario. Deco se fue nueve días por permiso de paternidad. Y la prohibición anunciada respecto de llevar auriculares gigantes se la pasan por el forro constantemente Abidal, Touré Yaya y Motta. Mientras, el técnico, callado y haciendo manitas. Todos saben que Rijkaard no tiene autoridad moral alguna para recriminarles, porque él y su novia se han pasado el código interno por el arco del triunfo”.

“Es lo que hay”
El Barça de “Los 4 fantásticos” al que se había sumado Thierry Henry, inició la liga 2007-08 en Santander con un empate a cero desalentador contra diez y una actitud en el campo que recordaba, y mucho, a la observada el año anterior. Después de llenarse la boca Laporta hablando de autocomplacencia, de códigos internos, de comisiones de control y de conocimiento exacto del origen del problema, las cosas estaban igual que como acabaron unos meses antes. Y Rijkaard, sin soluciones: “Es lo que hay”, decía conformado, mientras los jugadores hablaban de que ”hay que trabajar”. ¿Y qué habían hecho hasta entonces? Jugando contra 10 que no eran fantásticos ni cobraban como tales no eran capaces de imponer su superioridad. La asignatura del trabajo, al parecer, seguía pendiente. Decía Eto´o: “El Racing tenía muy claro a qué jugaba”, como dando a entender que las consignas que tenían los futbolistas del Barça eran como mínimo confusas.

“Rijkaard tiene que ser más exigente”
El 28 de agosto Josep Maria Casanovas lanzaba un mensaje en Sport a Rijkaard: “Paciencia poca. La plantilla es demasiado buena para tolerarles otra campaña de pena… Creemos que lo que falla es el trabajo psicológico, la mentalización. En esta plantilla falta exigencia en el rendimiento, más presión sobre los jugadores, un control mas férreo de su nivel de juego. En una palabra, Rijkaard tiene que ser mas duro. No pedimos que saque el látigo pero sí tiene que ser mas exigente”.

Desde fuera se ve mejor
El héroe de París, Juliano Belletti, ya en el Chelsea, echaba la vista atrás en Sport el 6 de septiembre y analizaba la situación: "El Barça acabó acomodándose", admitía ahora que podía decirlo.

"Quizá sea bueno que no hayamos ganado la Liga"
Muchos barcelonistas empezaron a desengañarse de Rijkaard después de oírle expresarse en estos términos. "Sí, es verdad que dejamos escapar demasiadas oportunidades en los momentos determinantes. Y mirando atrás, quizá sea bueno no haber ganado la Liga. Tenemos que trabajar conscientemente para poder sacar lo mejor de nosotros mismos". Es posible que a él le dejara indiferente ganar o no ganar una liga que estaba ya en el zurrón. A quien no le daba igual era a la masa social que le daba de comer. Y esa afición merecía un respeto y otro interés por parte de un empleado predispuesto a tirar títulos y poco o nada motivado en su función de reconducir la situación de un equipo inmerso en una dinámica perdedora. El presidente quería ganar siete títulos y el entrenador daba por bueno perderlos. Aquí existía un evidente problema de sintonía.

Se levanta la veda
Enric Bañeres le respondía al día siguiente en Mundo Deportivo: “Que Frank Rijkaard diga que no es un desastre acabar la pasada Liga empatados a puntos con el Madrid, es algo que suena extraño en boca de un entrenador del Barça. No quiero ni imaginar qué habría pasado si eso lo llega a decir en su día un gentleman como Bobby Robson o un "destroyer" como Louis Van Gaal. Ni qué habrían dicho los opositores de aquella época, que estaban a la que saltaba, con motivo o sin él. Rijkaard dijo lo que dijo y, pudiendo ser dueño de sus silencios, no le toca más remedio que ser esclavo de sus palabras. Y también dijo que puede que sea bueno no haber ganado la Liga. ¡Virgen santa! ¿Que le han escrito el guión Tomás Roncero o el Poli Rincón? Pero una cosa es lo que quieres decir y otra cómo lo dices. Y ahí, Rijkaard estuvo poco afortunado. Y lo peor para él es que eso le sucede en pleno acoso del entorno de su propio presidente. Si Laporta manda un recado al entrenador a través de los medios de comunicación, los propagandistas del pensamiento laportiano lo entienden como que se hubiera levantado la veda. Ha empezado el fuego a discreción sobre Rijkaard, mientras Txiki Begiristain siempre se escaquea en estas situaciones”.

Rijkaard no se entera
Efectivamente, no iba desencaminado Bañeres, se había abierto la veda contra Rijkaard. El primer disparo, desde Sport: “Rijkaard no se entera” titulaba Josep Maria Casanovas su artículo el 17 de septiembre. El que apenas unos meses antes era “El señor de los banquillos” según el libro editado por el propio Sport, ahora se convertía en responsable absoluto de una situación no por conocida menos preocupante.
Esto tiene mala pinta. Otro partido de pena. El equipo no reacciona. Rijkaard es la viva imagen de la impotencia. Tres horas jugando en campo contrario –dos partidos consecutivos- y no han marcado ni un gol. El conjunto no funciona pero las individualidades no aparecen. Tanto talento para nada. De poco sirve la posesión del balón si no se chuta a portería. Y después, el problema de siempre, en el segundo tiempo les pesan las piernas y se vienen abajo”...
“A quien hay que exigirle explicaciones es a Rijkaard, sin olvidar a Txiki, que también tiene toda la responsabilidad. El
juego no mejora y continúa con los mismos vicios que le llevaron a un final de temporada frustrante antes del verano”.
Quedaba oficialmente inaugurada la temporada de caza contra Rijkaard… y Ronaldinho.

Promesas incumplidas
Joan Maria Batlle se acordaba el 17 de septiembre de 2007 de que “nos prometieron que todos, desde el presidente a los jugadores pasando por el entrenador, habían aprendido la lección del año pasado. Nos prometieron que los nuevos fichajes traerían la ilusión perdida, que trabajarían para estar en forma desde el primer día. Prometieron, prometieron y prometieron... tanto, que nos lo creímos. ¡Qué ilusos somos los aficionados y los periodistas! Este Barça sigue igual que el año pasado. Juega andando, le pone muy poca testiculina y los que tienen que tirar del carro ni pueden ni parezca que quieran de tan pocas ganas que le ponen. Esto no cambia... Es la segunda vez que Rijkaard dice que al equipo le falta frescura. La primera fue en Santander y entonces añadió que “es lo que hay”. Esta vez, por lo menos, ha tenido el detalle de no faltar al respeto a la afición. Bueno, pues si el entrenador insiste en lo de la frescura, será que falta frescura. En cualquier caso, si el equipo no está bien preparado es culpa suya. Un club con 300 millones de presupuesto no puede tener a su plantilla fuera de forma durante más de un año. No hay excusas. Y alguien ha de dar la cara”.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Rijkaard, la cuarta opción (III)

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