2011-12-14 15:12 FC Barcelona Por: Administrador

Roncero y el madridismo vuelven a ser felices



Roncero presume de Balones de Oro, Cristiano Ronaldo y Kaká, pero no explica que dichos trofeos los consiguieron en épocas pretéritas y defendiendo los colores de otros equipos, nunca con la camiseta blanca del Real Madrid. Roncero, como Mourinho, su líder espiritual, no se cambia por nadie. Es decir, ya le está bien que el equipo que le iba a meter una paliza al Barça quede en evidencia ante los suyos, sin expulsiones, sin penaltis ni jugadas conflictivas, y desperdicie la posibilidad de dejar al rival a nueve puntos a permitirle depender de sí mismo para revalidar el título de Liga que ha hecho suyo por merecimientos propios en los últimos tres años.

También presume Roncero de que los jugadores del Real Madrid firmaron autógrafos en El Bierzo. Otros los firman en Japón, en donde ya hay siete millones de barcelonistas. También pide Roncero el reconocimiento pùblico a Cristiano Ronaldo, que no sabe ejercer el papel de crack cuando delante tiene a un grande, y debe conformarse marcando a los modestos. A esto se le llama autocomplacencia. Eso, que ya ocurrió en el Barça en los dos años previos a la aparición de Guardiola, le significó al Barça perder dos ligas de forma lamentable. Y, como siempre, todo se reduce a "acabar en Cibeles". Siempre soñando...



Este es el artículo de Roncero que hoy aparece en As:

"Dignos campeones. El Madrid de Mourinho empezó la defensa de la corona de la Copa del Rey a lo grande. Acudió a Ponferrada, ciudad espléndida con un Castillo de los Templarios que representa el espíritu de esa Deportiva que luchó hasta la extenuación en busca de ese sueño inviable llamado alcorconazo. Los blancos dieron la cara, presentaron dos Balones de Oro en El Toralín (Cristiano y Kaká) y terminaron dibujando un triunfo trabajado ante un rival que dignificó el espíritu de la tierra que los vio nacer: leoneses con garras. El Madrid no va a tirar un solo título esta temporada. Mou lo tiene claro y su convocatoria de alto standing fue un mensaje a una plantilla que ya ha captado el e-mail de su jefe: la Copa mola. Como dijo en la víspera el portugués: "No me cambio por nadie". Yo tampoco, míster.

Detallazo. Se hace camino y madridismo al andar. Durante la mañana, Mourinho y los jugadores salieron de sus habitaciones del Hotel Celuisma y se pasaron un rato firmando autógrafos a la chavalería que llevaba horas desafiando el frío y la lluvia que convertían el paseo por las calles de Ponferrada en un acto de fe. La afición agradeció el gesto y se notó horas más tarde en El Toralín. Vi muchas camisetas mixtas (mitad del Madrid y mitad de la Deportiva Ponferradina), gente que aplaudía a Mou al salir del banquillo, muchos aplausos a los arranques explosivos del licenciado Callejón y, por encima de todo, un reconocimiento público a Cristiano. El crack se merece un punto y aparte.



Dio la cara. En este tipo de partidos-trampa (Alcorcón, Real Unión, etcétera), lo normal es que los llamados Galácticos se quedasen en casa disfrutando del jacuzzi y el sillón ball. Pero Cristiano quería dar la cara tras su particular Waterloo del Clásico del sábado. Metió la pierna, buscó el uno contra uno, se ofreció y firmó el 0-2 de la victoria. Su gol 108 con la camiseta blanca. Dejemos que se tome la revancha a su manera. Acabará en Cibeles y lo del Barça lo veremos como un dolor de muelas, no como una enfermedad sin antídoto. Cristiano, todo volverá a su cauce chaval. Me voy de Ponferrada feliz. Gran rival, magnífica ciudad y buen partido. ¡Viva la Copa!"


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