2012-06-27 10:06 Real Madrid Por: Administrador

Rosell, a nosotros esto también nos parece mal



Sandro Rosell tiene el don del protagonismo. El presidente del Fútbol club Barcelona busca siempre el momento idóneo para intentar sacar pecho y vender los valores de su club que muchas veces se han visto perdidos en el limbo.

El máximo mandatario culé, en su última comparecencia ante los medios donde pretendía hacer balance de la temporada que recién ha terminado, tuvo claro que el eje central de su discurso debería ser el Real Madrid. Su ‘madriditis’ crónica le ciega. Rosell vive en un auténtico sin vivir con todo lo que suceda en el club blanco, y parece importarle este más que la entidad que él dirige.



Así, llegados a este punto, Rosell parece estar muy enfadado con la supuesta amnistía que la RFEF quiere otorgar a Mourinho y Tito Vilanova para la próxima Supercopa de España. Tras los incidentes del año pasado en los que se vieron envueltos ambos técnicos, en la ciudad condal parece que quieren que la justicia sea diferente para todos. Quieren el indulto para Tito, pero no para Mourinho, y reclaman un agravio comparativo, pero si miramos en la hemeroteca recordamos faustos sucesos que nunca fueron sancionados al ente culé.

El Barcelona no debió de jugar la Copa del Rey de 2000/2001 tras la espantada del año anterior. Ningún equipo en la historia del fútbol español realizó aquel esperpento, no comparecer a un partido tan importante. Ellos querían protagonismo, pero nunca recibieron la sanción que deberían haber merecido.

Caso parecido ocurrió con el Clásico de la campaña 2002/2003. La vuelta de Luís Figo a territorio enemigo se saldó con un auténtico despropósito. Lanzamiento de todo tipo de objetos al terreno de juego, entre ellos botellas de cristal y hasta la cabeza de un cochinillo. Un despropósito. El estadio culé debía haber sufrido una sanción ejemplar, como se fijó. La clausura del Camp Nou, hecho que nunca se produjo.



El último y más reciente desvarío de la entidad culé fue el propiciar los pitidos al himno nacional en la final de la Copa del Rey. Desde la entidad culé se fomentó estos actos, sin recibir ningún toque de atención por parte de ninguna de las autoridades competentes. En una falta ejemplar de valores, de esos que tanto presumen. Porque ya lo dice el dicho Rosell, dime de que presumes, y te diré lo que careces. 


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