2012-09-28 19:09 FC Barcelona Por: Administrador

Rosell, entre la espada y la pared por el Camp Nou



El presidente del Barcelona, Sandro Rosell, tiene por delante una de las decisiones más comprometidas y trascendentales de la historia del club. El Camp Nou es un estadio que se ha quedado obsoleto tras 55 años de antigüedad y es momento de tomar uno de los dos caminos que se presentan por delante: destinar parte del presupuesto de la entidad a renovar el Camp Nou y mejorar las condiciones del estadio o bien tirarlo abajo y construir un nuevo Camp Nou.

En cualquier caso, nunca llueve a gusto de todos y se tome la decisión que se tome habrá tantos defensores como detractores. Por un bando tenemos a los romanticistas. A todos aquellos conservadores que no conciben otro estadio que no sea el del Camp Nou, donde han ido toda la vida a ver al equipo de su corazón. En el otro bando, están todos aquellos aficionados pragmáticos que reconocen que pese a la historia del estadio, lo más beneficioso para el club y para el equipo es la construcción de un nuevo recinto que compita a nivel de infraestructuras con los mejores estadios del mundo, como Wembley o el del Schalke 04, Gelsenkirchen.



En medio de esta controversia aparece el máximo dirigente del Barça, Sandro Rosell, que tal y como afirmó en dos entrevistas concedidas en su visita a Nueva York, "la cabeza me pide construir un nuevo estadio, el corazón seguir en el Camp Nou".

Nada está claro. Será un proceso largo y complejo y más en la difícil época ecónomica en la que vivimos. Costear la renovación del Camp Nou supondría un gasto de alrededor de los 100 millones de euros, mientras que la cifra por construir un nuevo estadio aumentaría a los 600 millones de euros.


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