2011-06-16 18:06 FC Barcelona Por: Administrador

Rosell está enfadado. ¿Tiembla el Madrid?



Así que "romperemos relaciones". ¿Y eso qué quiere decir? ¿Que ni Rosell ni sus directivos irán al palco del Bernabéu? ¿Qué se acabaron las comidas en el Tenis Barcelona? ¿Que Florentino no será bien recibido en el Camp Nou? No sé si Florentino podrá resistirlo. Tampoco sé si Mourinho, después de leer el discurso "amenazador" de Rosell, verá la luz, se meterá a monje benedictino y dedicará el resto de sus días a propagar por el mundo el Nuevo Testamento.

No sé si era esta la intención de Sandro Rosell cuando decidió debutar como presidente con un año de retraso. Si iban por ahí los tiros, lo tiene mal. Florentino ni se ha inmutado. Debe estar perplejo y sorprendido pensando que si su Real Madrid hubiera ganado la Liga y la Champions, ahora no estaría perdiendo el tiempo montando ruedas de prensa para hablar del Barça.



¿Y Mourinho? ¿No creerá Rosell que su misión evangelizadora obrará el milagro con él? No, Mourinho no cambiará. Y Guardiola tendrá que seguir lidiando con él echando mano de su fina ironía. Porque, no nos engañemos, aquí quien marca la línea es Guardiola. Y es Guardiola quien preocupa al madridismo. Preocupa más que cualquier rueda de prensa del presidente convocada para abordar temas pasados de moda. Lo que ahora está de actualidad son los éxitos del Barça. De fútbol, de baloncesto, de balonmano, de fútbol sala... Eso es lo que toca ahora. Presumir de fútbol y de secciones, las mismas  que Rosell quiere debilitar y que pueden servir para responder al Madrid con hechos. De lo que seguro que no toca hablar ahora es del Real Madrid.

Para defender al Barça de los ataques envidiosos del Real Madrid y su entorno el barcelonismo esperaba de su presidente que ejerciera como tal puntualmente y cuando el club lo necesitaba, no cuando decidieran sus expertos y sesudos asesores. Y la prueba es que el barcelonismo chaló con la rueda de prensa de Guardiola en el Bernabéu, la del "puto amo", porque esa era la respuesta a Mourinho que todos querían oír en ese momento. Ese día el presidente empezaba a preparar su comparecencia ante los medios prevista para tres meses más tarde.

Una cosa es pelearse con el mundo mundial como hacía Laporta y otra muy diferente amenazar a Florentino con un coscorrón, aunque sin querer. ¿Tan difícil es encontrar el equilibrio en un punto medio?




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