2012-07-30 11:07 FC Barcelona Por: Administrador

Rosell falta a su palabra y traiciona los valores del Barça



Hace 17 días Sandro Rosell representaba al FC Barcelona en la presentación de un nuevo torneo, la Supercopa de Catalunya, en un acto que exigió la presencia del presidente de la Generalitat, Artur Mas.  En la puesta de largo de la nueva competición auspiciada por la Federación Catalana de Fútbol, el presidente blaugrana se expresaba en los siguientes términos:

-"Esta Supercopa es una buena oportunidad de ayudar a los clubs catalanes".
-"Es un placer y un honor poder participar de las competiciones organizadas por la Federació Catalana"
-"La fórmula que ha hecho la Federació es óptima, perfecta, será una fiesta para todo el pueblo catalán".
-"Queremos y deseamos que todos los socios y aficionados del Barça y del fútbol de Catalunya vengan ese día al Estadi Olímpic Lluís Companys porque creemos que es una manera de ayudar a la Federació Catalana para que después, con estos recursos, pueda ayudar al resto de equipos catalanes. Todos debemos estar involucrados en conseguir que esto sea un éxito".
-El Barça acudirá a jugar este torneo con el mejor equipo posible".



Eso era el 11 de julio, hace poco más de dos semanas. Ahora Rosell ve las cosas de otra manera. Ha evolucionado. Nadie le avisó hace 16 días de que no metiera la pata, y la metió hasta el fondo. Ahora la credibilidad de sus palabras vuelve a quedar en entredicho.  Ahora el FC Barcelona ya no tiene interés en ayudar a los clubs catalanes. Ahora para el Barça ya no es un placer participar en las competiciones organizadas por la Federación Catalana. Ahora la fórmula no es válida y la fiesta del pueblo catalán está fuera de lugar. Ahora ya no interesa ayudar a la Federación para obtener financiación que le permita ayudar a los modestos. Ahora ya no hace falta involucrarse y el Barça no sólo no acudirá con su mejor equipo. Sencillamente no acudirá.

Los motivos que han llevado al FC Barcelona a desertar de la Supercopa de Catalunya ya existían el día 11 de julio, cuando Rosell le dio su apoyo, Y a ninguno de los siete asesores directos a más de cien mil euros por barba a la salud de los socios  se le ocurrió evitarle al presidente este nuevo marrón que cuestiona la credibilidad de un personaje que habla poco y no suele acertar cuando lo hace.

El Barcelona apoyó con la presencia de su presidente la creación del nuevo torneo. Y ahora se echa atrás y traiciona al resto de clubs participantes (Espanyol, Nástic y Manlleu) que no tienen ninguna culpa de la improvisación que reina en los despachos del FC Barcelona. Tampoco se lo merece Andreu Subies, presidente de la Federación Catalana, que trabajó duro para poner a Rosell en el trono que ocupa ahora.



Con esta decisión el Barça se desmarca de sus valores catalanistas con argumentos peregrinos: así evitamos lesiones. Da la sensación de que si el bolo es de pago no importa asumir el riesgo, pero pica arriesgar jugando gratis. Es de agradecer que el Barça se apriete el cinturón y trate de recortar sus gastos y de aumentar sus ingresos, pero no es de recibo que el club más emblemático de Catalunya le dé la espalda al fútbol modesto de su país mientras disputa partidos de pandereta remunerados en donde el riesgo de lesión siempre está presente.

El fútbol es un deporte de equipo, pero da la sensación de que el presidente del FC Barcelona siempre juega solo.


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