2011-06-07 10:06 FC Barcelona Por: Administrador

Rosell no juega limpio con las secciones



En esa época, hace tres meses, nada hacía pensar que poco después Sandro Rosell sacaría las tijeras para recortar el presupuesto de las secciones o incluso hacerlas desaparecer. Hasta parecía que el Barça atravesaba por una etapa de alegría económica que permitía al presidente embarcar al club en compromisos en donde nada se le había perdido. Pero el amor que Rosell siente por Brasil y el hecho de que la competición se disputara en Sao Paulo hicieron posible que el FC Barcelona organizara de la noche a la mañana un equipo de fútbol playa que ni siquiera existía.

Muy lejos de la filosofía exitosa marcada por Pep Guardiola, el FC Barcelona improvisó de la nada un potentísimo equipo de fútbol sala. Contrató los servicios del número uno mundial, el gallego Ramiro Amarelle, al que le rodeó con dos rusos, Buklhitskiy y Sishin; un japonés, Ginoza; un portugués, Torres; dos brasileños, Mota y Fred; un polaco, Ziober; y tres internacionales españoles, Nico Alvarado, Javi Torres y Juanma. Un equipazo construido por todo lo alto.



En esa época, el directivo responsable del pintoresco nacimiento de la sección de fútbol playa, Javier Bordas, aseguraba eufórico que "el Barça tiene mucho interés en el Beach Soccer. El club quiere formar parte de todas las modalidades del fútbol y estamos muy ilusionados  con este proyecto. Es un primer paso, una prueba, pero esperamos que siga adelante".

El Barça causó en Sao Paulo una buena impresión venciendo al Milan, al Boca Juniors y al Vasco de Gama, pero cayó ante el Flamengo y quedó eliminado por el Sporting de Lisboa con un contundente 1-8. Desde entonces, nada ha vuelto a saberse de esta sección. Tampoco se ha explicado el coste que le supuso a las arcas del club la participación en ese torneo.

Sorprende el interés de Sandro Rosell por esta sección de fútbol playa y el desinterés mostrado con las modalidades deportivas históricas del club. Esta directiva elimina ahora la sección de beisbol, un deporte con 70 años de vida en el club y un coste que no supera los 300.000 euros anuales. De hecho, el total de las secciones no profesionales apenas representa el 0,46% del presupuesto total del club, una cifra que no se acerca ni lejos al coste que le supone al club mantener a futbolistas como Keirrison o Henrique que no están capacitados para jugar en el primer equipo del Barcelona.



Demasiados contrasentidos para una decisión adoptada de forma unilateral y sin dar opción a la negociación a las partes afectadas. Todo demasiado extraño, lo que da pie a pensar que no se ha jugado limpio con las secciones y que, una vez más, la transparencia prometida brilla por su ausencia.


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