2011-06-16 17:06 Real Madrid Por: Administrador

Rosell no sabe disfrutar los éxitos del Barça



Laporta, por ejemplo, podría decir barbaridades y mear fuera de tiesto, pero era creíble, era él. Le salía de dentro, era auténtico. Éste no, se le ve muy guionizado en su discurso y lo recita como un autómata, porque la puesta en escena de su pantomima no se la creyó nadie.

Sandro Rosell se equivoca. Quizá porque es nuevo en esto y le viene grande eso de abanderar el barcelonismo. No puedo ni imaginarme lo que hubiera pasado en esa rueda de prensa si el Barcelona no llega a ganar nada este año. A lo mejor, el fin del mundo. Es una pena que en un momento de gloria, de acumulación de títulos, el Barcelona se olvide de celebrar sus éxitos y esté más pendiente del Real Madrid. Si considera Rosell que el Barça ha sido perjudicado y vilipendiado, la mejor respuesta que podía dar ya la ha ofrecido en su lugar Guardiola ganando en el campo. Como dice él mismo, eso son hechos, no palabras.



La pantomima se ha convertido en una representación cómica de cara a la galería porque, a fin de cuentas, no ha aportado ninguna novedad. Otra cosa sería que el Barça hubiera roto relaciones con el Real Madrid o que se hubiera anunciado algo más serio que ese llanto que no debería acompañar nunca a un equipo campeón. Llevábamos semanas con aquello de "que viene el lobo, que viene el lobo..." y el lobo ha resultado ser un corderito ofendido amenazando con fuegos de artificio.

El Madrid, por su filosofía y por su historia, quiere ser amigo de todos los clubs. Y el Barcelona no es una excepción. Otra cosa es que a quienes dirigen el Barcelona les resulte más rentable para su imagen estar enfrentados con el club más laureado de todos los tiempos. Pero ese es su problema. Rosell ha optado por la política del victimismo que quizá hace 20 años podría tener alguna justificación, pero no ahora. Esta pataleta es una clara muestra de debilidad de quien ahora debería estar montando fiestas para celebrar la Champions y la Liga, pero que prefiere dejar los éxitos en un segundo plano para acaparar protagonismo a costa del Real Madrid. Porque, no lo duden, los éxitos del Barça han pasado a mejor vida. Ahora sólo se hablará de Rosell, de lo que dijoy de lo que no dijo. Y eso el barcelonismo deberá agradecérselo a su presidente.

Aunque, pensándolo bien, tampoco es cosa suya. En todo caso habría que pedirle explicaciones a ese entorno de directivos y de directores de medios de comunicación que le calientan la cabeza, porque , que yo sepa, no he visto manifestaciones en Las Ramblas del barcelonismo indignado pidiendo guerra contra el Madrid. Eso es cosa del entorno del presidente, que haría bien en ejercer de presidente y seguir sus propios criterios.




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