2012-02-26 12:02 FC Barcelona Por: Administrador

Rosell prometió mucho y ha cumplido poco



Sandro Rosell prometió mucho en campaña electoral. Por eso ganó, porque prometió más que nadie. Entre sus promesas se encuentra la puesta en marcha de una Grada de Animación que, 500 días después, da la sensación de estar condenada al más absoluto de los fracasos.

Prometió Sandro Rosell la construcción de un nuevo Palau Blaugrana para satisfacer los deseos de la Euroliga de baloncesto, que no permite la participación a equipos con aforos inferiores a 8.000 espectadores. El Palau Blaugrana no llega a esa cifra, el Barça está jugando la Euroliga de prestado, como favor especial, mientras los rectores de la competición esperan que Rosell cumpla su palabra. Pero del nuevo Palau nunca más se supo y todo hace suponer que el Barça tendrá que acabar jugando alquilado en el Palau Sant Jordi.



También juró Rosell que remodelaría los terrenos colindantes al Camp Nou para hacerlos más próximos y accesibles al socio. El proyecto se llamaba "Espai Barça" y sigue vigente como promesa, no como realidad. Con mucha ligereza se atrevió a prometer algo que no estaba en su mano: horarios de los partidos más acordes con las necesidades familiares de los socios del Barça y también para aquellos que se desplazan desde fuera de la ciudad. El Madrid empieza a jugar partidos a mediodía y a las cuatro de la tarde mientras el Barça sigue abonado a los horarios nocturnos. Se supone que en su época de candidato debía tener conocimiento de que la potestad para fijar los horarios no es del presidente del Barça, pero él prometió hacerlo de forma temeraria como gancho para obtener votos.

Se habló también de la creación de un Plan Comercial Internacional para incrementar el número de simpatizantes y los ingresos por patrocinio. Tampoco se tienen noticias. De la misma manera que nada se sabe de una utópica red de embajadores repartidos por el mundo.

La palabra "transparencia" estuvo presente de forma constante en el discurso del candidato Rosell en la elecciones, cuando se comprometía a informar a los socios de lo que la directiva hiciera o dejara de hacer y a realizar consultas sobre cuestiones trascendentales. Algo tan trascendental como el patrocinador de la camiseta, Qatar Foundation, fue consultado a los socios después de haber sido firmado el acuerdo. Hechos consumados.



También puso mucho énfasis Sandro Rosell por rectificar el injusto reparto de las entradas de las finales que se hizo durante el mandato de Joan Laporta. "Nos comprometemos a distribuir con total transparencia las entradas para las finales, que se repartirán de forma más justa y con transparencia". La transparencia consistió en limitar al 15% el 25% de las entradas que Laporta se reservaba para sus compromisos. Las entradas no se han repartido de manera más justa. Como mucho, se han repartido con el mismo criterio de dudosa justicia que ya utilizó Joan Laporta. El método no ha variado, aunque Rosell asegurara en su programa que "estableceremos un sistema de adjudicación de entradas bajo criterios de ponderación justos, conocidos y asumidos, de acuerdo con los estatutos". La final de Londres fue un ejemplo de criterio nada ponderado y justo, aunque sí conocido y asumido.

Tampoco se salvó de las promesas de Rosell la asamblea de compromisarios, un órgano al que todos los candidatos en campaña electoral consideran obsoleto y mal organizado, pero que se mantiene intacto una vez el aspirante se convierte en presidente, porque entonces ya le va bien como está para perpetuarse en el poder: "Reformaremos la composición y el desarrollo de la asamblea para conseguir que sea más participativa y soberana". Nada. Ya llevamos dos asambleas con Rosell y vamos a por la tercera.

También prometía Sandro Rosell evitar nuevas fugas como las de Cesc o Piqué al fútbol inglés. "Trabajaremos -decía- para evitar que los clubs europeos de primer nivel puedan llevarse las mejores promesas de nuestra cantera". Se fueron Ignasi Miquel, Jon Toral y Héctor Ballerín al Arsenal y Oriol Romeu al Chelsea.

Y una vez descartado el propyecto Foster, Rosell anunció que remodelaría, mejoraría y adecentaría el Camp Nou: "es imprescindible llevar a término una profunda remodelación del Camp Nou, mejorar las instalaciones interiores para que el socio disfrute de un mayor confort". Seguimos a la espera.

Sandro Rosell, al margen de conservar el proyecto deportivo que heredó -y que corre el riesgo de perder si Guardiola se va-, ha centrado su plan de acción fundamentalmente en el objetivo de reducir la deuda de modo que una gestión positiva le pueda permitir a él y a sus directivos liberarse del aval. Por lo demás, las palabras se las ha llevado el viento. Camino de cumplirse el segundo año de mandato son muchas las promesas electorales de Rosell que siguen incumplidas.

 

 

 


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