2012-07-16 14:07 Real Madrid Por: Administrador

Rosell sigue a la carga: "No soy amigo de Florentino"



En dicha entrevista, Rosell deja varias 'perlas' para el análisis que vuelven a poner de manifiesto su intención de encender los ánimos de cara al inicio del curso futbolístico 2012-2013. Si hasta ahora la táctica empleada por el barcelonismo había sido cubir de un tono calmado y pacífico cualquier manifestación que implicara quejas o discusiones dialécticas con el Real Madrid, ahora es el club culé a través de su presidente o de otros cargos (como Toni Freixa) el que pasa al ataque contra la entidad madrileña. 

Ya se conoció hace unos días la primera frase polémica de la entrevista: "Todos sabemos que la pasada Liga fue muy extraña". Sandro Rosell, el presidente del club que jamás hablaría mal de los árbitros y que se planteó denunciar a Mourinho por criticar la actuación de un colegiado en un Clásico, dando por sentado que hubo manipulación de algún tipo en el campeonato legítimamente conseguido por el eterno rival. Increíble.



Dos declaraciones más deja el máximo mandatario azulgrana que tienen que ver con el Real Madrid. La primera, referida a la estrategia del club a la hora de manifestarse: "Si la polémica viene por el presidente o por la institución, entraré yo. Sin embargo, cuando lo consideramos necesario, si viene por el director técnico, entonces que conteste Zubi, y si lo hace Mourinho, que conteste Tito, y si lo hace Iker, que conteste Puyol".

Además, fue muy claro al afirmar que no es amigo de Florentino Pérez: "No. Amigos tengo cuatro o cinco a la vida. No tengo más".

Rosell es muy consciente de lo que dice y sobre todo, muy consciente de la repercusión de sus palabras. Decir lo que ha dicho sobre Florentino no parece un gesto de muy buena voluntad de cara a seguir normalizando las relaciones entre ambos clubes, que parecían ir mejor encaminadas tras los Clásicos de la pasada campaña.



Cada vez está más claro que el Barça ha decidido pasar de la calma a la tensión y la polémica para caldear el ambiente y escudarse en pataletas y rencillas en caso de que las cosas no vayan bien en este curso futbolístico, el primero de la era post-Guardiola que tanto temen en la ciudad Condal. Y todo ello a un mes de la Supercopa de España. Parece mentira que el club que alardea de valores y de deportividad y que tanto criticó al Real Madrid por la supuesta, según ellos, mala imagen fuera de los terrenos de juego, sea ahora el que empieza arrojando la piedra. Pero a todos se les quita la careta más tarde o más temprano. De locos. 


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