2012-06-06 09:06 FC Barcelona Por: Administrador

Rosell tiene problemas para conseguir la firma de Tito



Pep Guardiola es irrepetible. Con su desaparición del paisaje blaugrana Sandro Rosell pensaba que su sustituto, Tito Vilanova, de más bajo perfil, le permitiría hacer y deshacer en la parcela deportiva a su antojo. Empezando por la cuantía del contrato. Acostumbrado a Guardiola, para quien el tema económico era secundario, Rosell se ha llevado una sorpresa al comprobar que Tito Vilanova no está dispuesto a firmar por cualquier cantidad y que quiere percibir unas cantidades que estén de acuerdo con la responsabilidad que supone ejercer un cargo de la trascendencia de primer entrenador del FC Barcelona. También pensaba Rosell ahorrarse buena parte del presupuesto que el sobredimensionado staff técnico de Guardiola exigía. La marcha de Manel Estiarte y Lorenzo Buenventura apenas supondrá un alivio para las arcas del club porque Tito Vilanova no está dispuesto a rebajar el pistón de exigencia y tampoco hará concesiones en ese terreno. Habrá bajas en el cuerpo tércnico que serán sustituidas por nuevos miembros que se incorporarán a él.

Son muchos los flecos pendientes para cerrar la firma del nuevo entrenador. La precipitación en el anuncio del nombramiento de Tito Vilanova supone ahora un grave inconveniente, dado que Tito es consciente de que la directiva ya no puede echarse atrás en su decisión y quiere asegurarse plena autonomía en el desarrollo de su trabajo sin ceder un milímetro de la cuota de poder de decisión alcanzada por Guardiola. Y eso incluye una total autoridad en materia de fichajes y el mando absoluto, sin concesiones, en la parcela deportiva.



Vilanova está jugando sus cartas con habilidad. Dispone de un plazo que concluye el 30 de junio para estampar su firma y hasta entonces no tiene previsto hablar ni ejercer como primer entrenador, aunque sí ha accedido a consensuar con Andoni Zubizarreta y Josep Maria Bartomeu la identidad de las altas y las bajas que deben producirse durante este verano. Rosell pensó que Vilanova sería más fácil de manejar que Pep Guardiola, pero ahora ha descubierto que ambos son de la misma escuela y que Tito no se lo va a poner fácil. Las dificultades para cerrar los flecos y obtener su firma son una buena prueba de ello.

 

 



 

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