2011-12-27 13:12 FC Barcelona Por: Administrador

Sala i Martín, culé de conveniencia II



Su retrato de Laporta
El 18 de julio de 2006, a sólo unos días de acceder a la presidencia provisional del club, publicaba Sala i Martín un artículo sin desperdicio en La Vanguardia: ”He pensado que se podría introducir un carnet por puntos para todos los políticos… El truco es que los podríamos echar individual o colectivamente cuando cometieran un cúmulo de irregularidades menores, infracciones que restarían puntos en función de su gravedad”. Es decir, Sala i Martín era partidario de “echar” a alguien capaz de quedarse en calzoncillos en el aeropuerto avergonzando a sus representados, o al que se liara en una gresca barriobajera con un ex empleado en la puerta de un restaurante o al que sacara del coche a su chofer, también en la calle, increpándole públicamente, o al que viajara en jet privado sin aclarar si lo hacía a cuenta del club o de su bolsillo, o al que utilizara el presupuesto del FC Barcelona para espiar a sus propios directivos, o al que colocara en nómina del club a una amiga muy especial o al que se rociara con champán en un local público… por citar unas pocas “irregularidades menores”. Pero eso sólo valía para la política. El presidente del Barça, según el criterio de Sala i Martín,  podía hacer lo que le viniera en gana en su república independiente.
Esta era su propuesta: "Incumplir las promesas electorales también se castiga con 12 puntos". ¿Entraría en este capítulo no fichar a Beckham, vender patrimonio, no encontrar un sponsor, patearse entre los directivos las entradas de las finales, ampliar la nómina de empleados de forma injustificada o tontear con el franquismo mientras se colocaba al club en la vía catalanista?
"Pasearse en helicóptero con la familia cuesta 3 puntos. Intentar explicar ese abuso con el rollo de la conciliación familiar de la vida laboral y familiar, 3 puntos más por intento fallido de tomadura de pelo. Colocar en la Generalitat a todos los hermanos, primos, amigos y mascotas después de criticar a Jordi Pujol porque su hijo tenía no sé qué cargo insignificante, 3 puntos". ¿Cuántos puntos habría que restarle a su amigo, el entonces presidente del Barça, por pasearse por el mundo a cuerpo de rey en avión y jet privado y ponerse como un bacó a cuenta de los socios del Barça y sin dar explicaciones? ¿Y por sus intentos fallidos de tomadura de pelo pensando que todo el mundo tragaría con cualquier cosa que dijera? ¿Y por instalar en el club a su cuñado y a su prima y a los conocidos de sus familiares y amigos del colegio después de criticar a Núñez por colocar a su hijo? ¿Tendría quizá que haber sido inhabilitado de acuerdo a lo propuesto por Sala i Martín? ¿También habría que penalizar los viajes inútiles de los familiares y amigos, incluido Sala i Martín? Eso valía para los políticos, no para los que reinaban en el Barça, claro.
Y castigaba con tres puntos más a los que prometían “la reducción del número de altos funcionarios para acabar multiplicándolos o fardar de manos limpias para acabar extorsionando a los empleados”. En cuanto a multiplicar el número de empleados del club, su admirado Laporta se quedó solo, incluso extorsionando a quienes no le bailaban el agua. De eso podrían hablar, y mucho, el ex director del museo, o Josep Colomer, o Laura Alsina o Anna Xicoy, el malogrado Ricard Maxenchs o… sus propios vicepresidentes.
"También cuesta 3 puntos el presentarse a las elecciones denunciando la falta de independencia de los medios de comunicación y acabar haciendo listas negras de periodistas sospechosos, expulsar a tertulianos no afines...". ¿Se referiría a los políticos o a su amigo Laporta, el que iba vetando periodistas y convertía en enemigos de la patria blaugrana o miembros de una supuesta caverna mediática a los que no le aplaudían de manera incondicional? ¿No era Laporta el que elegía medios afines para explicar sus versiones en lugar de dar la cara ante todos los medios independientes? ¿No era Laporta quien decidía la identidad de los periodistas que debían hacerle preguntas en los programas de televisión?
Las faltas más graves comportan la pérdida de todos los puntos. Eso pasa, por ejemplo, cuando uno niega la legitimidad de un gobierno elegido democráticamente para representar a un Estado. Si, además, uno adopta esa postura inconstitucional e ilegal después de haberse autoproclamado defensor único de la Constitución y la ley, entonces pierde tres puntos adicionales por hipócrita y otro por creerse que los ciudadanos somos bobos”. También era aplicable a su amigo Laporta su vieja obsesión por negar la legitimidad de anteriores gobiernos elegidos democráticamente, de la misma manera que liga con Laporta la postura de autoproclamarse “defensor único de la constitución y la ley” blaugrana, aunque se la saltara cuando no coincidía con sus intereses particulares. Si creerse que los socios son bobos implica igualmente la pérdida de tres puntos según el baremo de Sala i Martín, Laporta habría quedado automáticamente incapacitado para dirigir el Barça. Mal momento eligió el economista para ejercer de periodista y escribir artículos. Mejor lo hubiera dejado en manos de profesionales. Laporta se lo hubiera agradecido. Ésta era una más de las incontables contradicciones del laportismo, aunque a Laporta siempre le trajo sin cuidado lo que pudieran pensar los demás sobre sus evidentes contradicciones.
 
No concede entrevistas
En su toma de posesión como presidente accidental en 2006, Sala Martín advirtió a los informadores que no concedería entrevistas, un género que luego utilizaría él para hacer intrusismo en la profesión periodística formulando preguntas a los candidatos a la presidencia de la Generalitat de Catalunya en La Vanguardia. Ahí le salió a Sala i Martín con Montilla la vena crítica que tan anestesiada tenía con su amigo Joan Laporta. La decisión de no conceder entrevistas en su calidad de máxima autoridad del club explicaba con meridiana claridad su predisposición a la transparencia. Debía imaginar que los periodistas deportivos no podían entenderle. Por tanto, lo mejor era sumir al club en el oscurantismo más absoluto. Cuanto menos supiera el socio, mejor.

joan laporta madrid-barcelona.com




Elecciones a la medida de su amigo
El economista advirtió que se esforzaría en su objetivo de garantizar unas elecciones limpias. Quizá por eso, por su desmedido interés por preservar la pureza del proceso, consideró ideal el mes de agosto para recoger firmas y realizar la campaña electoral de 2006, fijando el 3 de septiembre, día sin partido en el Camp Nou, como la fecha más adecuada para programar la votación, aunque los estatutos recomienden hacer coincidir la visita a las urnas con un día de partido en casa. Todo de acuerdo con el estilo Laporta, que por algo fue Laporta quien le colocó en ese lugar de privilegio.
Y para que quedara claro cuál era su bando, se apresuró a manifestar cínicamente que “el juez García Ceniceros dijo que la convocatoria de elecciones debía hacerse de manera inmediata. Busqué en el diccionario y en catalán quiere decir “inmediatament”. Un chiste fácil y tonto que venía a ser un serio aviso para navegantes. Si alguien, que era mucho suponer, se atrevía a hacerle la competencia a Laporta e intentaba moverle la silla, se las tendría que ver con él. De entrada lo dejaba entrever con su gracieta absurda.
Sala i Martín intentaba convencer al mundo de que no quedaba ningún miembro de la junta de Laporta en la gestora para “garantizar la máxima transparencia e imparcialidad”, como si su presencia no fuera de por sí suficientemente sospechosa de sectarismo a favor de los intereses de quien le había puesto ahí. En realidad no haría falta la presencia de ningún directivo saliente, Sala Martín se bastaba para velar por sus intereses mejor que ellos mismos, como quedaría probado en los últimos meses de laportismo.
 
Foto en la ONU
Durante su mandato de poco más de un mes Sala Martín tuvo la oportunidad de hacerse la foto en la ONU, junto a Kofi Annan y Ronaldinho, por la que suspiraba su amigo Laporta. Sobre este asunto escribía Santiago Gargallo en infoesports.com: “Dicen que Sala i Martín es un personaje conocido en círculos económicos, pero es evidente que ahora en los Estados Unidos será más popular por esta foto que por sus lecciones de economía en Yale, Harvard o Columbia o por sus chaquetas, no aptos para daltónicos y que utiliza según la ocasión".

El pseudoentrevistador la lía con Montilla
Superada su etapa presidencial, Sala Martín volvía a su actividad de economista, polemista y periodista si era necesario, que él para todo valía. El que no concedía entrevistas a los periodistas porque no le sabían interpretar las palabras se metía ahora a intérprete de los políticos elaborando para La Vanguardia una serie de entrevistas con los candidatos a la presidencia de la Generalitat. Y cuando le tocó el turno a José Montilla, estalló la polémica. La conversación acabó con el candidato socialista acusando al aprendiz de periodista de "sectario" e "impresentable"... "¡Pero tú que te has creído, tío! ¡Estés o no estés en Columbia!".
Sorprende el grado de acidez crítica de Sala i Martín respecto a Montilla comparado con el fervor fundamentalista ciego e incondicional que le profesó siempre a Laporta. Sería porque Montilla no le proporcionaba ninguna prebenda, como su amigo Jan. Veamos ese tono crítico que mostró en la entrevista.
-Xavier Sala Martín: Le preguntaba sobre usted, sobre cualificación. Es decir, miro su currículum y veo que usted es el único candidato que no tiene una carrera, ¿no? Usted no ha dirigido nunca ninguna empresa, ni ninguna gran organización...
-R: Yo he fundado empresas.
-XLM: Y en el Ministerio hay mucha gente que critica su gestión. Usted se presenta como el gran gestor, pero se le critica, por ejemplo como Ministro encargado de la Energía, por la interminable OPA de Endesa, como Ministro de Turismo se le critica lo del Prat, como Ministro de ...
-JM: Pero ¿Quién critica esto? ¿La oposición? Es normal, ¿No?
-XLM: No, no, los ...
-JM: ¿Quién? ¿Quién critica esto? La oposición.
-XLM: Hombre, los 17.000 tíos que ...
-JM: La oposición o los indocumentados, que saben que el Ministro de Industria, Turismo y Comercio no es responsable ni del orden público ni de la gestión de El Prat. Los indocumentados o la oposición que saben o deberían saber que una OPA es una operación entre empresas, donde la administración lo que debe hacer es aplicar la ley y velar por los intereses de los consumidores. Por cierto, que, afortunadamente, todo lo que he hecho como Ministro sobre la OPA de E-ON siempre lo he hecho con el apoyo de todos, excepto el de un partido, el Partido Popular.
-XLM: Pero han llamado la atención al Gobierno español por intentar presionar a la Comisión Nacional de la Energía que está dirigida por una persona de su confianza, que es ...
-JM: No, no, no. Usted seguramente vive en Nueva York y, además de leer, debe mirar las cosas más detenidamente.
-XLM: Pero, usted no tiene responsabilidad sobre los 17.000 tíos que...
-JM: No, yo no tengo responsabilidad, primero porque no soy quien gestiona los aeropuertos, es AENA, y es la Ministra de Fomento la responsable. Y después, porque la discusión de si era necesario o no intervenir para desalojar a los huelguistas de las pistas es del Ministerio del Interior, y los cuerpos y fuerzas de seguridad nunca han sido de mi competencia. Por lo tanto, son críticas superficiales, hechas desde el desconocimiento o desde el sectarismo.
-XSM: Sí, pero en la Generalitat a los funcionarios se les exige el nivel C de catalán. ¿Cree que está bien que el jefe de la Generalitat no se le exija lo mismo?
-JM: No, no tengo yo esta convicción que usted tiene.
-XSM: Usted ha dicho que el catalán es su asignatura pendiente, pero que está aprendiendo. ¿No? Lo está mejorando.
-JM: Yo digo que no es mi lengua materna, porque si lo has tenido como lengua materna no tiene mucho mérito hablarlo ¿No? Tiene más mérito los que lo hemos aprendido en la calle y no en la cuna. Si el catalán lo habla exclusivamente la gente que lo ha tenido como lengua materna, mal vamos con el catalán. El reto es que lo hable todo el mundo.
-XSM: Sí, pero en la Generalitat a los funcionarios se les exige el nivel C de catalán. ¿Cree que está bien que al jefe de la Generalitat no se le exija lo mismo?
-JM: No, no tengo yo esta convicción que usted tiene.
-XSM: ¿No se les exige el nivel C?
-JM: ¿Significa que tenemos que ir a una oposición antes de ser candidatos? Vale más una oposición que lo que pueda decidir el pueblo, ¿no? Es una concepción de la democracia muy particular esta que tiene usted.
-XSM: Si a los trabajadores de una empresa se les exige algo, ¿al jefe no se le debe exigir lo mismo?
-JM: No, se le debe exigir más, mucho más. En todo.
-XSM: En cambio, ¿con el catalán no?
-JM: Repito, me pregunta usted. ¿Usted cree que los candidatos deben pasar unas oposiciones técnicas antes de presentarse como candidatos? Lo digo porque estaría bien la democracia censuradora, nos podríamos remontar a hace dos siglos.
-XSM: No responderé porque no me están entrevistando a mí.
-JM: Muy bien, pero yo sí lo digo, curiosa concepción de la democracia.
-XSM: Usted también se define como cristiano no practicante. ¿Si?
-JM: Sí, me bautizaron, hice mi primera comunión, sí, sí.
-XSM: También tiene buena relación con los obispos, incluso ha visitado Montserrat.
-JM: Sí, pero ahora hace muchos años. Es más, he sido miembro de la Fundació Cassià Just, hace muchos años.
-XSM: ¿Me puede escribir la primera estrofa del Virolai?
-JM: No he venido a examinarme de esto.
-XSM: ¿Pero la sabe?
-JM: He dicho que no he venido a examinarme de esto.
-XSM: En abril se celebró el 40 aniversario del Zoo d'en Pitus, de Sebastià Sorribes. ¿Sabe cómo termina El zoo d'en Pitus?
-JM: No.
-XSM: En pocos meses usted ha evitado que el Estatut hablase de ...
-JM: Mira, me levantaré y me iré.
-XSM: ¿Por qué?
-JM: Porque me parece impresentable esto que estás haciendo.
-XSM: ¿Qué estoy haciendo?
-JM: No, nada. O sea, ya... es de buen alumno de "Barrocos", sí, sí. Continua.
-XSM: "¿Barrocos?”
-JM: No, es igual, es igual. Continua.
-XSM: No sé qué es "Barrocos".
-JM: Vale, muy bien. Yo tampoco.
-XSM: En los últimos meses, el último año, usted, o su partido, han conseguido que ERC dejase el Gobierno, que hubiera elecciones anticipadas, es decir, que se deshiciera el Tripartit, que marchase el President de la Generalitat y que el Presidente de la Generalitat anterior no se presente a la reelección, y finalmente que Clos dejase el Ayuntamiento. ¿Detrás de esta cara de buena persona hay un político frío y calculador? ¿O no?
-JM: No, hay una buena persona.
-XSM: Hay una buena persona.
-JM: Hay una buena persona, sí. Y todo esto son afirmaciones absolutamente fuera de lugar, cargadas de prejuicios y falsas, las que hace usted. Usted no pregunta, usted afirma. Usted afirma, no pregunta. Y lo hace desde el desconocimiento, desde los prejuicios y desde el sectarismo. Señor Sala Marí.
-XSM: Sala Martín.
-JM: Martín, perdón.
-XSM: No es verdad que el President Maragall ...
-JM: El President Maragall ha decidido, ha decidido... Mira, nos vamos, Toni, nos vamos. Adiós. Eres más sectario… ¡Eres un impresentable!
-XSM: Pero, a ver...
-JM: No, no. Quiero una cinta de lo que he grabado, o una copia. ¡Eres un sectario! ¿Pero qué te crees! ¡Eres un sectario, lleno de prejuicios! ¡Pero tú que te has creído! ¡Pero tú que te has creído, tío! Estés o no estés en Columbia!
Cuando Sala i Martín decidió, como presidente accidental del Barça, no conceder entrevistas, debió pensar que todos los entrevistadores potenciales tendrían un grado de insolencia y descortesía similar al suyo. Una entrevista con su amigo Laporta en este tono no llega ni a la segunda pregunta. Y en su caso ni a la primera.

“Los votantes tienen derechos”
Estaba muy interesado Xavier Sala i Martín en saber si Montilla se sabía el Virolai. Tan interesado como desinteresado estaba él en conocer la verdad sobre la pertenencia del cuñado de su amigo presidente a la Fundación Francisco Franco. En ese caso, si su amigo le decía que no, ya no había más que hablar. En un resumen de su valoración de las entrevistas publicado en La Vanguardia en octubre de 2006 sostenía: "Cuando la propaganda dice que uno es un buen gestor, pero los datos indican lo contrario, el entrevistador tiene el derecho (diría incluso la obligación)  de cuestionar la capacidad de gestión del candidato. Porque los votantes tienen el derecho (casi diría obligación)  de cuestionar la capacidad de gestión del candidato. Porque los votantes tienen el derecho (diría incluso obligación)  de saber si una persona que se postula para dirigir el país está preparada para ello o es un simple producto de marketing". Qué fino hilaba Sala i Martín con Montilla. Nada que ver con su nivel de exigencia hacia su amigo Laporta. Claro, a Montilla no le debía ningún favor. Efectivamente, los votantes tienen derechos. Los del Barça, por ejemplo, tenían derecho al acceso al debate en unas elecciones justas. Y alguien lo impidió. Alguien que atiende a los apellidos de Sala y Martín, tan preocupado él por la transparencia en el mundo de la política e instigador, a la vez, del oscurantismo en la vida del Barça. El socio tenía el derecho y la obligación de cuestionar la capacidad de gestión de Sala i Martín cuando abandonó el club anunciando un superávit de 11 millones cuando luego una auditoría lo dejó en un déficit de 77 millones de euros.

Análisis de la entrevista
Así interpretó el tema de la polémica entrevista Xavier Rius en e-noticies.com: "En algo estoy de acuerdo con Jose Montilla: Xavier Sala i Martín es un "sectario". Quizás un sectario brillante, pero un sectario de pies a cabeza. De hecho ya lo demostró cuando, como presidente de la comisión gestora del FC Barcelona, convocó elecciones en pleno mes de agosto para que Joan Laporta pudiera ganar de calle. Cabe recordar que en 2003 presentó un libro sobre Artur Mas -con la asistencia de un destacado ex miembro de la Fundación Francisco Franco, por cierto- e hizo campaña a favor de CiU desde las mismas páginas de La Vanguardia, lo que la invalida para preguntar con objetividad no sólo a José Montilla, sino también a Artur Mas.
Mal asunto cuando las preguntas son más largas que las respuestas porque es señal de que el entrevistador tiene afán de protagonismo.
Si yo fuera miembro del comité profesional de La Vanguardia haría un comunicado por dignidad. ¿No hay nadie en toda la redacción de La Vanguardia que pueda hacer entrevistas a los candidatos electorales? Qué escasa confianza tiene su director en los más de 200 profesionales de este diario?
Porque lo que ayer publicaba La Vanguardia no era una entrevista, era la prolongación del DVD de CiU camuflado en las páginas de este diario. Encargar una tanda de entrevistas a los candidatos electorales a Xavier Sala i Martín es una iniciativa más propia de David Madí que del director de La Vanguardia, pero ya se apañarán.
Su entrevista no habría pasado un examen de tercero de periodismo. Y no lo digo por el abrupto final, que es lo único que se salva: algunas de las preguntas planteadas con acierto sobre El Prat o la Ley del audiovisual tendrían más credibilidad con algo menos de mala baba”.

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CAPÍTULO 102



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