2012-01-08 18:01 FC Barcelona Por: Administrador

Sala i Martín, culé de conveniencia IV



¿Hipócrita o embaucador?
Un editorial de e-noticies.com reclamaba el cese de Sala i Martín el 10 de abril de 2008: "El presidente del FC Barcelona no puede mantener ni un día más a Sala i Martín como presidente de la Comisión Económica del club. Si el propio Sala i Martín no quiere dimitir, por dignidad, Joan Laporta le ha de echar del club a la misma velocidad echa fuera del coche al chofer.

Sala i Martín ha esparcido mierda contra los jugadores, los técnicos, los médicos... Prácticamente no se ha salvado nadie. Afirmar que se están apartando del equipo a jugadores con lesiones disfrazadas es de una gravedad tal que sorprende que Laporta no lo haya despedido, ya. Aunque el personaje en cuestión esté en Nueva York.

Laporta decía que había hipócritas y embaucadores que querían hacer daño al Barça. Mira por donde que tres días después, y desde dentro del club, se hacen unas declaraciones que son un torpedo a la línea de flotación de la misma junta directiva del Barça. ¿En qué categoría pondrá Laporta a Sala i Martín? ¿En la de hipócrita o embaucador?” Por supuesto, ni Sala i Martín, bien agarrado a su poltrona, estaba dispuesto a renunciar a sus prebendas como satélite directivo ni Laporta había pensado en desprenderse de uno de los pocos fieles que le quedaban en el entorno y en quien ya empezaba a ver como a un posible continuador de su obra.



Puyol pide explicaciones al presidente
El afán de protagonismo de Sala i Martín y su obsesión por exonerar de cualquier culpa a su amigo Laporta le valió el toque de atención de un vestuario que se sintió agredido por el afán de notoriedad de un personaje del entorno que hablaba de oídas.  Si un medio de comunicación se hubiera atrevido a desvelar secretos de vestuario y cuestiones internas de esta gravedad con la frivolidad que empleó Sala i Martín, la respuesta en forma de represalias habría llegado de inmediato. El capitán  solicitó una reunión con el presidente para pedirle explicaciones por el comportamiento de su amigo. Puyol dijo al respecto que “estas declaraciones son totalmente falsas y no sé a qué vienen. Son una falta de respeto a los jugadores, a los doctores y al equipo. Es más importante el pase a semifinales, pero ya digo que no sé a qué vienen estas declaraciones”,  Y Víctor Valdés le retaba: “Esperamos que nos dé explicaciones cuando lo veamos por aquí”. Deco, por su parte, se planteó emprender acciones legales: "Si se refiere a mí, que tenga coraje de venir a decírmelo a la cara. Y si no se refiere a mí, que salga públicamente a decirlo. Porque al estar yo lesionado, ha puesto mi honorabilidad en duda. Si no sale a decir que sus palabras no iban por mí, le pondré una querella. Ya he puesto el tema en manos de mis asesores legales, que lo están estudiando. Si tiene dignidad, debería dimitir". No dimitió, por supuesto que no. Pero sí dejó instalado el mal rollo en el vestuario. El mal rollo era su especialidad.

joan laporta madrid-barcelona.com

El error del "asesor"
En la valoración de Lluís Mascaró sobre la repercusión de las palabras de Sala i Martín nos enteramos de que quien había sido nombrado para fiscalizar la gestión económica de la junta era en realidad "asesor" del presidente: "El presidente de la comisión económica del Barça, Xavier Sala i Martín, cometió ayer el grave error de decir en público lo que piensa en privado. Todos sabemos que hay jugadores que esta temporada se han ‘borrado’ del equipo, pero el asesor de Laporta no puede decir que estos futbolistas han sido apartados de la disciplina por decisión técnica. El afán de protagonismo del economista le jugó esta vez una mala pasada". El controlador de la gestión presidencial se convertía en “asesor” del presidente. Con el tiempo acabaría siendo directamente directivo. ¿Para qué engañar más? ¿Se puede ser más desleal con el socio? Imposible.

La junta pide su dimisión
Eso se pudo leer en Sport firmado por JM Díaz y David Salinas. El cabreo no se limitaba al vestuario. Había llegado también a los despachos. Estábamos ante una partida apasionante: el déspota presidencialismo de Laporta contra la voluntad colegiada de la mayoría de directivos. El capricho de uno contra el deseo de la mayoría. ¿Quién ganaría? Por supuesto, Joan Laporta, quien a pesar de la opinión de buena parte de su junta decidió "unánimemente", como siempre, seguir contando con su amigo como asesor personal… o como controlador. Era igual. Lo importante era que se mantuviera a su servicio.
Informaba Sport: "La directiva pedirá a Xavier Sala i Martín, en su próxima junta de la comisión delegada, que presente la dimisión como presidente de la Comisión Económica y Estatutaria del club después de la tormenta que provocó con sus afirmaciones durante una tertulia radiofónica". Sin ir más lejos, el directivo Toni Rovira denunció que las declaraciones fueron "desafortunadas, un error. Sala i Martín se debió confundir porque no es cierto que se haya apartado a jugador alguno, sino que se han producido lesiones de jugadores que desean recuperarse inmediatamente". Esa era la versión oficial de la autocomplacencia. No se ponían de acuerdo entre ellos ni hacían ningún esfuerzo por guardar las apariencias.



"Es un honor tenerle con nosotros"
Instado por la directiva, Sala i Martín se vio obligado a emitir un comunicado público en el que matizaba que eran los jugadores los que simulaban las lesiones y no el club. Más leña al fuego. Sin embargo, asunto resuelto. Alfons Godall zanjaba el caso: ”Para nosotros es un honor tener a un economista de su talla al frente de la comisión económica". Claro. Según Godall ningún directivo pidió la dimisión de Sala i Martín. La familia laportista respiraba feliz. Se mataba el tema sin bajas en el bando más fundamentalista del presidente. Y los directivos molestos con sus palabras, a callar. En realidad les quedaba poco para irse por piernas del club.

Engaña a los socios
Explicó Sala i Martín en la asamblea de compromisarios que “en la temporada 2002-03 (la última de Gaspart) los socios pagábamos el 23% de los ingresos del club y ahora es el 16%, lo que es bueno porque se han diversificado los ingresos”.  Otra muestra de la capacidad de este hombre para embaucar al personal. Sala i Martín no era socio del FC Barcelona en esa época, ni tenía intención de serlo, pero empleó la primera persona del plural incluyéndose en la masa social como si él por aquella época estuviera preocupado por los problemas del Barça. Una nueva mentira fiel a su estilo.

"Seguro que gana un extranjero"
Eso dijo en RAC1 Sala i Martín refiriéndose al Gran Premio de Fórmula 1 que iba a disputarse en Montmeló, "porque no corre ningún catalán". El economista se mostraba en clara sintonía con el presidente para desespero de los millones de barcelonistas repartidos por la piel de toro a quienes cada vez se les ponía más difícil ejercer su pasión culé fuera de Catalunya porque ellos no sentían el Barça como un club extranjero. Así era de excluyente el Barça sectario de Laporta y sus mejores y más peligrosos amigos.

Se enroca y no piensa dimitir
Durante la recogida de firmas para la moción de censura que Oriol Giralt quiso organizar contra Laporta, Xavier Sala i Martín se tomó la libertad de dudar del éxito de la iniciativa. Giralt iba recogiendo firmas a un ritmo superior al esperado y Sala i Martín opinó, despreciativo y chulesco como casi siempre, que "hace falta ver si son legales". Al final Giralt recogió 9.145 papeletas válidas, tres mil más de las necesarias.

Se juega el cargo
Xavier Sala Martín replicó en el programa 'El món a RAC 1' a Oriol Giralt, que había pedido su dimisión porque "no se ha encontrado ninguna firma falsa de las 9.473 que fueron presentadas". De todas ellas, se aceptaron como válidas un total de 9.145 papeletas. "Si no hubiera firmas inválidas dimitiré enseguida", añadió el economista. Menudo uno para dimitir. Y, claro, no dimitió, aunque Oriol Giralt le invitó a hacerlo: "Su cargo no puede ostentarlo alguien que ponga en duda la autenticidad de las iniciativas de los socios". Todo el mundo entendió a Sala i Martín cuando dudó de las firmas de Giralt. Y todo el mundo le reconoció embaucando con su más fino cinismo cuando se salió del tema declarando: "No he pronunciado la palabra falsas nunca. Él, en estas declaraciones, dice que yo dije que había firmas falsas y que yo insultaba al socio si había firmas falsas. No quiero hacer ningún tipo de comentario. Sólo que se escuche lo que dije. Yo no pronuncié la palabra falsa. Pronuncié la palabra inválidas. Y firmas inválidas, él mismo lo confiesa, había casi 200". 200 firmas inválidas sobre 9.145. Luego el socio se encargaría de expresar mayoritariamente en las urnas que estaba manifiestamente en contra del estilo de personajes como Laporta y Sala i Martín, intringantes y despreciativos con los socios que no pensaban como ellos. Unos cuantos lo entendieron y dimitieron. Laporta y Sala i Martín no, por supuesto. Aún no habían terminado de dedicarle al Barça los mejores años de su vida y tenían que concluir su tarea…siempre en el nombre del socio. Las elecciones de 2010 volverían a confirmar que el estilo Sala i Martín no gustaba entre el barcelonismo. De hecho, el socio se encargó de reafirmar su rechazo mayoritario tanto en la moción de censura de 2008 como en las elecciones de 2010.

Usted no sabe con quién está hablando
"Ese señor me hizo daño a mí y a otros 9.000 socios con sus comentarios", le soltó Giralt. Respuesta de Sala i Martín: "Decirme que tengo que dimitir... Los Estatutos dicen que cuando reúnes no sé cuántas firmas tienes derecho a hacer un referéndum. No tienes derecho a pedir dimisiones y a decir quién es digno y quién no es digno de ostentar cargos. Este señor tiene todo el derecho a opinar pero yo no le haré ni caso, porque no tiene ninguna potestad para decidir nada ni a pedir la dimisión de nadie. Por tanto, no sé qué está diciendo". "Decirme que tengo que dimitir..." ¿Quién se habría creído que era Oriol Giralt?  No sabía con quién se la jugaba. Un vulgar mortal como Giralt no tenía ningún derecho a cuestionar a quien presume de ser catedrático de la universidad de Columbia y que, además, no tenía por qué hacer caso de quien "solamente" representaba la voluntad del 60% de los socios de un club que le permitía sentarse en las primeras filas del palco para lucir americana y palmito. Aquí el único que tenía derecho a exigir la dimisión de los demás era su amigo Laporta. Sólo él.

¿Desconocido en la universidad de Columbia?
Respuesta de Oriol Giralt :"Que revise lo que dijo y que repase lo que ha sucedido. Él empleó un tono de desprecio hacia la iniciativa del voto, convencido, igual que la junta directiva, de que aparecerían miles de papeletas no válidas, como si todo esto fuera sucio y poco transparente. No sé si es que él está acostumbrado a este tipo de cosas, pero yo desde luego que no. El recuento no ha dejado ni una sola papeleta inválida, y eso lo puede comprobar este señor por las actas. Las que no se contabilizaron fueron por razones estatutarias que no se nos pueden imputar a nosotros, porque desconocemos la fecha exacta de alta de todos los socios del Barça o si están suspendidos por la Comisión de Disciplina. Y, repito, hay un centenar largo de papeletas que fueron recogidas en la carpa del Palau, donde casualmente se fue la electricidad y no funcionó la fotocopiadora. Hicimos fotos de los DNI con móviles, cuya reproducción luego no era la mejor. Los peritos dijeron que no las podían comprobar, pero quedó reflejado en el acta que en ningún caso se consideraban no válidas. Es decir, que no hay ninguna no válida. A este señor, por cierto, en la Universidad de Columbia no lo conoce nadie y el otro día se firmó él mismo un justificante para no ir a declarar ante el juez"

Peineta a los socios
Lo explicaba Manuel Segura en pelikano.es el 13 de mayo de 2008. Sala i Martín había dedicado una peineta a varios aficionados que increpaban a los ocupantes del palco mientras él lo abandonaba. Manuel Segura no se lo podía creer, pero así se lo habían explicado. Lo del respeto a los socios no se lo explicaron bien cuando se dio de alta precipitada e interesadamente en el club. No es extraño que cuando le tocó ser presidente accidental sacara a relucir su chulería manifestando que haría lo que le viniera en gana “digan lo que digan los estatutos”.

Un detalle de prepotencia
El 17 de junio de 2009 dijo Sala i Martín que en la final de Roma luciría la misma chaqueta que le trajo suerte en Stamford Bridge, Mestalla y el Bernabéu. Y que si se ganaba, la cedería al Museu. ¡Qué ejemplo de prepotencia! ¿Quién se habría creído él que era para donar una chaqueta al museo, en donde se muestran piezas de incalculable valor histórico de barcelonistas que, a diferencia de él, son alguien y forman parte de la historia del club? ¿Qué pintaría su chaqueta al lado de las botas de Kubala? ¿Quién le habría dicho que su chaqueta tenía algún valor? ¿Contra quién había empatado él para merecer un hueco en el Museu FCB Josep Lluís Núñez?

Dobla su cachet
De la misma manera que Joan Laporta pasó, gracias al Barça, de ser un modesto y semidesconocido abogado a un prohombre de la sociedad civil catalana, también Sala i Martín le sacó el rendimiento adecuado a sus mejores años dedicados al Barça. El diario Sport informaba de que desde que era directivo del FC Barcelona había doblado su cachet como conferenciante pasando de 6.000 a 12.000 euros. Gracias al Barça y a su amigo del alma.

Españoles “cazurros”
El 9 de noviembre de 2009 concedió una entrevista a la Fundació Catalunya Oberta, de la que es patrón. Allí manifestó: "Todas las personas que se dicen independentistas acaban perseguidos y maltratados, se llamen Oleguer, Joel Joan o Laporta (…) Pero, por otra parte, los españoles son tan cazurros que te quitan las ganas de ser unionista: boicot a los productos catalanes, que si oprimimos a los niños y les ponemos una pistola en la cabeza para que hablen catalán..." Sala i Martín en estado puro. ¿Qué cara se le quedaría, por ejemplo, a Andrés Iniesta que, como albaceteño de origen que es, supo que para uno de los que más mandaban en el club él era un “cazurro”? Era su manera de hacer amigos.
Luego, para arreglarlo –Sala i Martín siempre tenía algo que arreglar-, sostuvo que no empleó la palabra “cazurro” como insulto. Seguramente lo hizo como piropo, aunque en el diccionario no se encuentra ninguna acepción positiva: “Malicioso, reservado y de pocas palabras. Tosco, basto, zafio. Torpe, lento en comprender. Se decía de las palabras, expresiones o actos bajos y groseros. Se decía de la persona que las profería o los practicaba”. Aunque Sport se sumara a su causa omitiendo la expresión “cazurro” en su información, el lío ya estaba montado. Luego el causante se desmentiría a sí mismo alegando que lo que dijo es que “hay campañas como las de boicot a los productos catalanes y estas campañas según las cuales a los niños se les prohíbe hablar en castellano en las escuelas, con los profesores vigilando en la hora del recreo o las tonterías que se dicen que les ponemos una pistola en la cabeza obligándoles a hablar en catalán… todo esto es tan bestia y tan claramente falso que esto genera más independentismo. Entonces dije: los unionistas, o sea los que quieren impedir el independentismo y hacen todo esto son un poco cazurros porque van en contra de su propia causa, o sea que todo lo que hacen para evitar el independentismo de Catalunya es generar mucho más y en este sentido son unos cazurros porque van en su contra. En ningún caso dije que todos los españoles son cazurros y si los señores de las peñas se sienten insultados por esto, les pido perdón porque yo nunca dije que los españoles sean cazurros, sólo dije que es una estrategia poco sana para sus propios intereses dedicarse a decir todo este tipo de mentiras y a hacer este tipo de boicots”. En realidad lo que dijo es que “los españoles son tan cazurros que te quitan las ganas de ser unionista”. ¿Si no era un insulto por qué pedía perdón? Una vez más, la incontinencia verbal pudo con él.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Sala i Martín, culé de conveniencia (V)

El odio como referente / “Quien va contra Laporta pierde” / El delfín de Laporta / Sin proponérselo, ayuda a ganar a Rosell / El modelo de Michels / Contra Ferrer / “Esto del fútbol le viene grande” / Ferrer, contra Sala i Martín / Deja una mochila de 77, 1 millones de déficit / “La salud económica del Barça es magnífica”




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