2012-01-08 19:01 FC Barcelona Por: Administrador

Sala i Martín, culé de conveniencia V



El odio como referente
Ramón Besa entrevistaba a Xavier Sala i Martín en El País el 13 de noviembre de 2009. Ahí el economista se deshacía en elogios hacia su protector en la órbita blaugrana, de la misma manera que años atrás ponía por las nubes a Sandro Rosell: “Es el mejor presidente en la historia del Barça. Una medida de lo bien que lo ha hecho es el odio visceral que despierta en sus opositores, que utilizan campañas mediáticas contra su persona para desacreditarle. A pesar de esas campañas, Laporta se hace querer. Y no sólo la gente de la calle lo adora, sino que las altas esferas del poder deportivo también le quieren. Un detalle: antes de la llegada de Laporta, todos los órganos deportivos españoles y europeos estaban dominados por el Madrid; no diré que ahora estén dominados por el Barça, pero ya no están dominados por el Madrid. Y eso es gracias a Laporta”. Para Sala i Martín el mejor de los barómetros para valorar a un presidente era el nivel de odio que generaba. Muy en su línea. Por otra parte, el dominio del Barça en los órganos deportivos no debió ser tan extraordinario cuando el admirado Laporta se vio obligado a montar numeritos en Old Trafford ante la vista del mundo entero por entender que “la UEFA no nos respeta”. ¿En qué quedamos?

“Quien va contra Laporta pierde”
En esa misma entrevista le decía Sala i Martín a Ramón Besa: “Laporta hace lo que quiere y quien va en su contra acaba por ceder o perder”. Palabras de alguien que le conocía bien. Y en la antesala de las elecciones a la presidencia, cuando parecía que Alfons Godall sería el candidato del continuismo, el economista valoraba así a su compañero en contraposición con el gran enemigo, ese Sandro Rosell al que él mismo encumbró a los altares en 2003 como un maravilloso gestor: “Godall sería un extraordinario candidato. En todas las decisiones que se han tomado, siempre ha estado al lado de la correcta: cuando se fichó a Txiki, cuando se mantuvo a Rijkaard, cuando se fichó a Eto'o, cuando se prescindió de Ronaldinho, cuando se fichó a Pep. Lo curioso es constatar que en el lado equivocado de todas esas decisiones capitales estaba Rosell, que no puede ver a Txiki, que quería a Scolari, que no quería fichar a Eto'o para no irritar a Florentino Pérez y apostaba por Adriano, como si el presidente del Barça tuviera que claudicar ante el del Madrid”. Hablaba de oídas porque cuando se fichó a Txiki y Eto´o y se mantuvo a Rijkaard, Sala i Martín no formaba parte de la directiva. En esa época estaba en “un cargo que me obliga sólo a acudir a unas reuniones puntuales. Mi figura es la de una persona independiente de la junta que vela por los intereses del socio y por la salud económica del club. Cuido que el club no se gaste todo el dinero ni haga 'trampas', como ha sucedido en otras ocasiones y con otros presidentes, que posiblemente querían hacer lo mejor para el club pero no supieron cómo”. Lo que no decía Sala i Martín es que en las decisiones de prescindir de Ronaldinho y fichar a Pep la opinión de Rosell era irrelevante porque estaba fuera del club.

El delfín de Laporta
Desaparecido de la junta Ferran Soriano, Joan Laporta trató por todos los medios de convertir a su amiguísimo Sala i Martín en su heredero,en el continuador de su obra, en el candidato del continuismo. Pero de la misma forma que para imponer otros caprichos Laporta nunca encontró oposición en sus amigos directivos, con Sala i Martín se topó con un rechazo frontal, hasta el punto de tener que desistir en su intento y verse obligado a bendecir primero a Alfons Godall y luego a Jaume Ferrer, cuando Godall le dejó plantado para irse con Soriano e Ingla.



Sin proponérselo, ayuda a ganar a Rosell
Sala i Martín ofreció a Alfons Godall su apoyo incondicional. Ya en la presentación de su candidatura, Sala i Martín, para quien parecía reservado el papel mediático estelar de portavoz faltón contra el enemigo, se despachaba a gusto contra Rosell. Luego también recibiría su compañero de junta Jaume Ferrer. Si Laporta fue incapaz de vertebrar una candidatura unida de continuismo fue precisamente por la intensidad de los egos de su junta encabezados por Sala i Martín. Éste generaba rechazo entre Ferrer y sus fieles, mientras que en el bando de Godall no se admitía de ninguna de las maneras a Albert Perrín, que iba de hombre fuerte de Ferrer. Sin proponérselo, Sala i Martín le puso en bandeja el triunfo a Rosell al evitar con su sola presencia que el laportismo se uniera en torno a un único candidato.
En esa presentación explicó que "un vicepresidente dijo que tuviéramos cuidado que no vaya a ser que un presidente de no sé que equipo de no sé que pueblo se enfadara". “No sé qué pueblo”… Y luego se extrañaba de que la “caverna mediática” de “no sé qué pueblo” la tomara con él y con Laporta. Si no ofendía no estaba contento. Era el más fiel exponente del estilo laportista. Las urnas le pondrían en su sitio.

El modelo de Michels
En ese mismo discurso se metió en berenjenales que no son los suyos adjudicando la paternidad del juego del equipo de Guardiola a Rinus Michels: "Esto viene de lejos, un modelo que trajo Michels en el 73 y que continuó Johan Cruyff y este presidente. Si nos equivocamos de modelo al comenzar, no irá bien. Al lado de este presidente, ha habido siempre desde el primer momento un vicepresidente, y éste se llama Godall",. Entonces era Godall, luego se llamaría Ingla. Estábamos ante un auténtico festival de embaucamientos en el que Sala i Martín hasta se atrevía a hablar de fútbol. ¿Qué tendría que ver Michels con Guardiola? Cero. Hablar de oídas tiene estos riesgos.
Y añadía: "Os vamos a dar un gran noticia. A partir de hoy, los socios del Barça podrán votar a favor de que el sueño continúe". Quedó claro que los socios vieron en Sala i Martín y sus compañeros de junta más una pesadilla más que un sueño y votaron por la continuidad de Guardiola y el fin del estilo de Laporta y Sala i Martín en los despachos. Sin paliativos.

Contra Ferrer
Mientras estuvo con Godall, atacó sin piedad a Jaume Ferrer, a fin de cuentas compañero de junta directiva. Le decía en RAC1 el 13 de enero de 2010, cuando la fecha de las elecciones ni siquiera estaba aún fijada: "Yo formaré parte de una candidatura que garantizará la continuación de este modelo de éxito (…) La mayor parte de la junta no está por la opción de Ferrer sino por la del grupo donde estamos nosotros. Además de ser continuadores, nuestra idea es ser integradores y esperamos con los brazos abiertos que Jaume y su grupito se reincorpore a la mayoría de más de 2 a 1 y se deje de aventuras". Ferrer estaba avisado. Se encontraba en minoría y podía sumarse a la causa de Godall, que era la oficial y la buena, aunque luego se convertiría en la de Ingla y Soriano, dos "traidores" al laportismo.



“Esto del fútbol le viene grande”
Se lo decía su otrora amigo Albert Perrín, ahora en la trinchera contraria de la batalla por apropiarse del continuismo. El 4 de marzo de 2010 podía leerse a Perrín en Mundo Deportivo descargando su bilis contra el economista: A Sala Martín, al que considero muy inteligente, esto del fútbol le viene un poco grande. Hay que recordar que para ser presidente de la Comisión Económica tuvo que hacerse socio del Barça porque no lo era". Estos eran los que gobernaban el Barça haciendo valer la unanimidad.

Ferrer, contra Sala i Martín
En los últimos meses del laportismo el presidente optó por excluir de las reuniones de la comisión delegada a Alfons Godall, Jaume Ferrer y Albert Perrín, manteniendo a Sala i Martín, lo que provocó una reacción airada de Ferrer: "Se trata de una decisión del presidente que parece acertada en la medida en que, es cierto, nos presentamos a las elecciones. Pero el hecho de que Sala Martín continúe formando parte le hace perder peso a esta decisión. Siempre se puede cambiar de tesorero, no hay nada que lo impida". Respuesta del directivo de las chaquetas: "¿Jaume Ferrer ha dicho eso? No me lo creo, no me lo creo porque los vicepresidentes conocen los estatutos y el artículo 34 dice que en la comisión delegada debe estar el tesorero. Por tanto, no me creo que Jaume Ferrer haya dicho esto, debe ser otro, un impostor", dijo en el programa 'El Món a RAC1' de Jordi Basté. El Barça era una auténtica jaula de grillos en los despachos. Cualquier cosa menos "Primer el Barça".

Deja una mochila de 77, 1 millones de déficit
Sala i Martín permaneció al margen de las elecciones, aunque hizo público su apoyo a la candidatura de Marc Ingla, en la que viajaban Soriano, Godall y Vicens. Luego, en su condición de tesorero, cerró el último ejercicio económico con un saldo positivo de 11, 1 millones que luego, cuando la nueva directiva se hizo cargo del club se convirtieron en un déficit de 77,1 millones con partidas escandalosas de gastos sin justificación.
"Sala i Martín ha demostrado que no es válido como gestor” , dijo de él Lluís De Val en El Triangle. “Yo me creo a Javier Faus porque él lo único que hizo la semana pasada fue explicar la auditoría que ha realizado Deloitte por encargo de la Junta Directiva anterior. Y Deloitte es la firma que, por votación de la asamblea de compromisarios, realiza las auditorías del club en los últimos años. Deloitte, además, es una empresa de reconocido prestigio internacional que seguro que no se equivoca. Así que me creo al vicepresidente económico, Javier Faus”. Sobre la diferencia abismal entre los resultados de la junta saliente y los de la entrante, De Val sostenía que “no se han hecho trampas. De lo que sí podemos hablar es de maquillaje contable. Sala i Martín comunicó el pasado 30 de junio al socio del Barça unos números irreales, aprobados por la Junta Directiva, pero que no estaban auditados. Unos números en los que, por cierto, no aplicó en ningún momento el sentido de la prudencia que cualquier empresario debe tener si quiere reflejar el estado real de sus cuentas. Y ahora, cuando se ha hecho pública la auditoría, nos encontramos con siete salvedades como son la venta de una parcela de la Ciudad Deportiva de Sant Joan Despí, la prima y el premio de Mediapro, la indemnización por el caso Baena - el jugador que se marchó al Espanyol-, la compra de los terrenos de Viladecans, la amortización de Henry o el contrato de Sogecable, que generan estos 89 millones de diferencia respecto a la cifra dada por Sala i Martín. Lo que no entiendo, como empresario, es como el ex director general, Joan Oliver, y el tesorero, Xavier Sala i Martín, reflejaron unos ingresos que no tenían garantizados como ciertos. La única respuesta que tengo es que lo hicieron porque necesitaban cuadrar los números para anunciar públicamente que dejaban el Barça económicamente mejor de como lo habían encontrado en 2003. Por ello Sala i Martín sólo presumió de la cifra récord de ingresos de explotación, que eran 445,5 millones según él, y no dijo nada de que dejaban al Barça con la deuda bruta más alta de su historia: 552 millones de euros. Nos engañó a todos”.
Preguntado sobre la posibilidad de que las cuentas hubieran sido manipuladas por auténticos profesionales del maquillaje contable, De Val opinaba en El Triangle que  “nos encontramos ante unas personas que han preferido maquillar los números antes que decir la verdad al socio. Mire, algo que nunca se podía haber hecho, por ejemplo, es contabilizar en el apartado de ingresos los 3,9 millones de euros de la indemnización que debe pagar el jugador del Espanyol Baena, cuando el caso todavía está en el juzgado. ¿Por qué hay que ser más prudente? Pues porque es muy probable que el jugador se declare insolvente en caso de que el juez lo condene y el Barça no cobre finalmente ese dinero a pesar de que el Espanyol es responsable subsidiario. Este es un ejemplo de escasa prudencia contable. Como también lo es apuntarse los 37,8 millones de Sogecable como ingresos cuando aún no hay una sentencia judicial firme. Estamos ante una falta brutal de rigor por parte de Sala i Martín”.

“La salud económica del Barça es magnífica”

Esa era la respuesta de Sala i Martín en su facebook y acusaba a la nueva junta de aplicar “argucias contables” cuando hablaba de una deuda de 77,1 millones. Y aprovechaba para acusar a Rosell y su directiva de “pretender apropiarse de los éxitos económicos de la anterior junta directiva a base de decir que algunos de los ingresos que obtuvimos nosotros, en realidad, se les ha de contar a ellos, y algunos de sus gastos nos los asignan a nosotros".
 Sala i Martín sostenía que la nueva junta hacía suyos la venta de terrenos cuyos contratos ya se habían cerrado durante la era Laporta por el hecho de que su registro en el Ayuntamiento se llevará a cabo ahora. O también el contrato firmado con Mediapro "como premio por las audiencias obtenidas durante estos dos últimos años de éxitos deportivos", como si no fuera "un premio que se pueda asignar a Laporta, sino el pago de unos servicios que se producirán durante la etapa de Rosell y, por tanto, Rosell decide apropiárselos". En su pliego de descargos llegó a decir que “si la economía del Barça está tan mal, que vendan a Messi al Madrid”.
En eso debía estar pensando Rosell. En hacerle caso también en eso.

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Soriano, de delfín a golpista (I)

No le da cancha a Xicoy /Lecciones a la oposiciónLos sobres de ReynaNo levantan las alfombrasLa Due DilligenceNi una palabra sobre la subida de abonosLos ingresos más altos de la historia / “No haremos fichajes-parche” / Posicionamiento en el mercado turcoPatrocinador el primer añoCuatro tipos de contratoLa pesada mochila / “Marcamos el camino a los demás”“El mercado está deprimido” “Los otros hacen trampas”



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