2012-11-17 14:11 FC Barcelona Por: Administrador

Sandro Rosell, el vicepresidente (VIII)



Fermí Puig salta al ruedo
Presto al quite estaba en La Vanguardia el fiel escudero y chef Fermí Puig, siempre dispuesto a echarle un capotazo a su admirado cliente ante las despiadas críticas del traidor y desleal Rosell, al que ahora definía como “oportunista, rencoroso y resentido”, calificativos poco originales porque habían sido ya muy habituales en boca del presidente y su entorno mediático. El 1 de julio de 2007 escribía: “El barcelonismo ha abandonado el luto hasta el punto de que, dolidos aún por una Liga tan absurdamente regalada y avergonzados por la debacle de la Copa, la afición anda ya ilusionada con las expectativas suscitadas a partir de fichajes estelares”. Pura propaganda. Los fichajes estelares sólo sirvieron para alargar el luto un año más. El cocinero había decidido por su cuenta que la afición estaba ilusionada, y el que no compartiera ese sentimiento, antibarcelonista era. Es lo que tocaba en ese momento. “Quien no parece muy convencido de pasar página es Sandro Rosell, que en su reciente encíclica anual nos ilustró con sus conocimientos futbolísticos al tiempo que, entre risas y silencios, destilaba su proverbial inquina contra quienes fueron sus compañeros del círculo virtuoso. Yo creo que este hombre sigue pensando que le robaron su juguete, y quizás alguien bienintencionado debería advertirle que el resentimiento no es más que el paso inmediatamente anterior a la melancolía, que su discurso trufado de veladas insinuaciones y maledicencias varias empieza a resultar cansino y que, por encima de todo, no es el estilo que se espera de alguien que aspire a representar el barcelonismo”. El mensaje que le gustaba a Fermí Puig era el del “que n´aprenguin”, el del  “m´estic posant com un bacó”, el de “al loro”, y el estilo, el del presidente que se pelea en la calle con ex empleados y socios, el que monta números en palcos y aeropuertos, el del presidente que miente a los socios en las asambleas y se pelea con la clase política de media España...

  “Para entendernos, no fa per casa. Alguien bienintencionado debería hacerle notar que, si tenía tan claro lo que debía hacerse, hace unos meses tuvo la oportunidad de someter sus ideas a votación y la desaprovechó; que decir ahora que él habría prescindido de Ronaldinho no es un gesto valiente justo ahora que el crack brasileño está en el centro de la sospecha. Pudo haberlo dicho al día siguiente de la rúa del millón de personas en la calle, pero prefirió callarse”. ¿Cómo iba a someter sus ideas a votación, si el aparato ya se encargó de desactivar el debate programando la fecha de las elecciones para cuando menos interesaba al barcelonismo? “Decirlo ahora es de una inmensa desfachatez y, muy especialmente, un gesto de extrema deslealtad hacia el icono del club, el futbolista que ha permitido en el fondo que Sandro Rosell perviviera entre el barcelonismo con una imagen positiva que, de una manera sorprendente, él mismo se está encargando de dilapidar”. El icono del barcelonismo sería objeto más tarde de sangrantes ataques de Fermí Puig. Sucede que cuando la leña la repartía él no se podía hablar de desfachatez.

“Permítame que le diga, Sandro, que quizás debería aprender de la historia reciente y entender de una vez por todas que desde el rencor, el resentimiento personal y el oportunismo ventajista no se puede construir un proyecto respetado por el barcelonismo. Tuvo su oportunidad hace unos meses y entonces decidió borrarse. Pudo intentar convencernos de que las cosas podían ser de otra manera y prefirió irse de vacaciones. Pudo luchar y perder. Pudo hacerse oír y optó por desaparecer. Si todo lo que tenía que contarnos era esto, es que sus quince minutos de gloria ya han pasado"… Ahí andaba descoordinado con su cliente y amigo Laporta. Sus quince minutos de gloria no debían haber pasado porque el presidente mantuvo su obsesión por él hasta el final de su mandato desacreditándole en cuanto se le presentaba la ocasión. Mucho pánico parecía provocar en el barco laportista la figura de Rosell cuando se le atacaba con tanta saña, aunque eso sí, sin rencor, resentimiento personal ni oportunismo ventajista. El aplastante resultado electoral de 2010, cuando Rosell fue elegido presidente con el añadido de ser el más votado de la historia, justifica el odio con el que se intentó frenar su imparable ascenso. Y es que Rosell no había vivido sus 15 minutos de gloria, porque se aprestaba a saborear sus seis años de gloria como presidente. En junio de 2010 Fermí Puig descubrió que el barcelonismo navega con un rumbo opuesto al suyo. El estilo “que n´aprenguin” quedaba en el recuerdo de los nostálgicos del pasado. Minoritarios ellos.



Demasiado pronto para hacer ruido
Lo decía Toni Frieros en Sport el 16 de julio de 2007. El Barça había protagonizado una temporada nefasta, el club se encontraba sumido en un auténtico caos organizativo a todos los niveles y no era momento de hacer ruido. Mejor cubrir los desatinos de la directiva con una capa de silencio cómplice. A diferencia de lo que hacía Laporta en su época de opositor con la bendición de la mayoría de medios de comunicación, ahora no tocaba hacer ruido. El personal debía guardar silencio. Y no un minuto en señal de duelo. Un año, por ejemplo, para permitir que la autocomplacencia siguiera destruyendo la imagen y las entrañas del club.
En los últimos tiempos se están escuchado toda clase de rumores sobre el próximo escenario electoral que vivirá el FC Barcelona. Al respecto, sólo hay una cosa segura: el 30 de junio de 2010, de no mediar supina sorpresa, Joan Laporta dejará de ser el presidente de la entidad azulgrana. Por lo tanto, todos aquellos que aspiran, suspiran, anhelan y sueñan con ocupar su sillón ya saben lo que tienen que hacer: prepararse para, cuando llegue el día, el momento oportuno, estar en la línea de salida. La clave no está en correr, sino en saber salir a tiempo”. Como diría Fermí Puig, alguien “bienintencionado” debería decirle a Frieros que la normalidad democrática exige de la intervención de una oposición que fiscalice la gestión de los que gobiernan. Y más cuando los encargados de fiscalizar (Sala i Martín y Oranich) preferían el papel de cómplices del poder. Y alguien debería recordarle que también Núñez tenía fecha de caducidad y eso no le impidió a Laporta echar mano de toda su artillería pesada para lanzarla contra él tratando de desestabilizarle a destiempo, por ejemplo unos meses después de ganar holgadamente unas elecciones. Sandro Rosell no se acercó, ni de lejos, a esos extremos.

Más: “Venimos oyendo de forma insistente, por aquí y por allá, que dos de los candidatos serán Sandro Rosell y Ferran Soriano y que incluso ambos ya tienen a un gabinete de comunicación trabajando en silencio. Es demasiado pronto para hacer ruido. Eso sí, si lo que se pretende es ser mosca cojonera, molestar, desgastar, allá cada cual con su conciencia. Ahora lo que toca es desear que lo que le queda de mandato a esta junta directiva sea lo más exitoso posible. ¿Por qué? Porque sería lo mejor que le podría pasar al FC Barcelona. Los personalismos deben quedar en segundo plano. Los proyectos, que es lo importante, no”. ¿Para qué habría estado Laporta, entonces, ejerciendo de mosca cojonera durante siete años? Evidentemente para quitar al que estaba y ponerse él. Allá él con su conciencia. ¿Verdad? Pero le salió bien y logró su objetivo, aunque su política de desgaste y erosión condujera al Barça al trienio negro de Gaspart. Ese era un mal necesario que debía ponerle en bandeja su asalto al poder. Guste o no guste, la historia está ahí. Primer jo y después el Barça. Sumiendo al club en el caos, la situación me será más propicia. Eso es lo que ocurrió en los años previos a los mejores en la vida de Joan Laporta, cuando disfrutó del cargo con la colaboración de un amplio sector de la prensa muy predispuesto a suministrar anestesia a su audiencia.

Al fin le buscan un sustituto a Rosell
Dos años después de la salida de Sandro Rosell del club Laporta decidió finalmente cubrir la vacante de la vicepresidencia deportiva echando mano de Marc Ingla. No sirvió para nada. El Barça estaba sumido en una espiral de descontrol a la que sólo Guardiola, dos años después, pudo aplicar solución.



Nervios en los despachos
El 29 de enero de 2008 elconfidencial.com descubría unos comentarios de Sandro Rosell en el curso de una cena privada en el Real Club Tenis Barcelona. “Tras criticar la política deportiva que ha llevado a cabo el club con Ronaldinho, de quien dijo que "nunca más volverá a ser el que era", se extendió en la crítica económica de la junta, pegando directo al hígado de Ferran Soriano. Rosell aseguró que la deuda del club sigue siendo la misma ahora que hace cinco años cuando tomaron posesión del cargo (300 millones)  y acusó a Laporta y Soriano de empobrecer el club con la venta de patrimonio. El discurso de Rosell fue muy bien acogido por los asistentes a la cena, todos ellos personalidades barcelonesas de mucha influencia en sus ámbitos respectivos, y sus palabras fueron muy mal digeridas en las oficinas del club”.
En esa misma cena Rosell dejó sentada su posición frente al proyecto de remodelación del Camp Nou: "Espero que todos los socios tengan conciencia de que no se puede vender todo el patrimonio para hacer un campo de colorainas. Supondría la ruina del club. Espero y deseo que alguien ilumine al alcalde porque ya no llegamos a tiempo de iluminar al presidente. Quiero pensar que finalmente el alcalde no concederá las licencias”.
Tan mal digerida fue esta intervención de Rosell en el Real Club Tenis Barcelona, que 24 horas después de que trascendiera el contenido de esta cena, de manera extra oficial, Ferran Soriano se encargó personalmente de que los directores de los diarios barceloneses tuvieran a su disposición la versión del club en lo que se refiere a las cuentas que había presentado Rosell, y el vicepresidente económico del Barça filtró su versión respecto al momento económico que vive el club. Hay nervios en Can Barça”. Y eso que, según Fermi Puig, ya habían pasado los quince minutos de gloria de Rosell. Guardaba silencio y en cuanto se le ocurría decir algo, aunque fuera en privado, temblaban los cimientos del despacho de Laporta. Por lo visto, a Rosell le quedaba todavía mucho tiempo de “gloria”. Años.

Rosell y la moción
El 28 de junio de 2008, Joan Vehils reflexionaba en público en Sport a siete días de la fecha de la moción de censura interpuesta por Oriol Giralt contra Joan Laporta y su junta. Lo tenía clarísimo: “Dicen, yo lo desconozco, que la junta directiva maneja unas encuestas que cada día le son más favorables”. Todos tranquilos, pues. Rosell acabó apareciendo y anunciando que si la moción triunfaba, el presentaría su candidatura a la presidencia del club. El 60% de los socios votó contra Laporta, pero no fue suficiente. Laporta esta vez sí se agarró al dictado de los estatutos, que exigía la voluntad del 66% de votantes para descabalgar al presidente. Pero la alternativa ya esta planteada.

Recuperar a Ronaldinho

Lluís Mascaró ofrecía una trascendental revelación en Sport ese mismo día: “Rosell, por ejemplo, se siente capacitado para recuperar a Ronaldinho, porque, de hecho, fue él quien lo mantuvo a raya durante las dos primeras temporadas, con broncas constantes cada vez que el brasileño se desviaba del buen camino. Ronaldinho le hizo caso a Rosell, pero no ha hecho caso a ningún otro directivo del Barça. Ni siquiera a sus amigos. Ni a sus hermanos”. Sin quererlo, Mascaró responsabilizaba a Rosell de los mejores momentos de Ronaldinho en el Barça. Tras su marcha, y caducado el efecto de la inercia dejada, Ronaldinho se quedó sin el referente que le guiaba y se perdió como futbolista. Mascaró reconocía que Laporta no supo tratar al jugador de la manera más adecuada para hacer realidad su sueño de renovarle de por vida.

Carta de Rosell a los socios

En una carta abierta dirigida a los socios, Sandro Rosell hizo pública el 28 de junio de 2008 su intención de presentarse a las elecciones a la presidencia del club en cuanto éstas fueran convocadas. “Durante este tiempo me he mantenido en silencio (cosa que no siempre me ha resultado fácil). Lo he hecho así por respeto al Barça. Creía, y todavía lo creo, que cualquier cosa que dijera, aunque fuera fruto de la reflexión o de la evidencia, podría ser utilizada más bien para confundir que no para aclarar las cosas.
El hecho de que haya continuado en silencio no implica resignación ni tampoco pasividad, ya que considero que en el momento en el que un grupo de socios llega a la convicción de que podría hacer una buena gestión y tiene la ilusión para hacerlo, no se puede cruzar de brazos; se ha de poner en movimiento, presentarse a las elecciones e intentar ganarlas”.
 “Con la fuerza de esta convicción, que comparto con mis compañeros, quiero haceros llegar mi propósito y compromiso de presentarme a la próximas elecciones a la presidencia del club, sea cual sea la fecha, cuando vosotros, los socios, la decidáis”.
 “Convencer no es fácil, es un esfuerzo desde el primer día y, después, día tras día, partido a partido, siempre, sin olvidar una planificación cuidada a medio y largo plazo. Convencer no se consigue sólo con resultados, que son muy importantes, naturalmente, sino, también, con una actitud sin estridencias, con un equipo capaz de integrar diferentes puntos de vista, con una gestión abierta y transparente y con una administración estricta en nuestro patrimonio.
Convencer es capacidad de mantener y crear ilusión y, también, de saber canalizar los sentimientos e ilusiones de todos los barcelonistas hacia el Barça y lo que el Barça representa. Siempre he pensado que lo peor que le puede suceder a una persona es perder la ilusión. Cuando la ilusión nos abandona, ponemos en riesgo nuestra autoestima, comprometemos la ambición de nuestros objetivos y perdemos de vista lo que nos define, que nos hace ser como somos”.

Por eso hoy, ahora, queremos haceros partícipes de nuestra ilusión y de nuestra convicción en el proyecto que presentaremos cuando vosotros, los socios, decidáis. Un proyecto serio, completo y riguroso. Sé que son adjetivos habituales, pero no puedo imaginar un proyecto para el Barça que no incluya estos términos y, de la misma manera, un proyecto que sea una garantía para que el equipo que lo lleve a término obtenga vuestra confianza y actúe tal y como se comprometa a hacerlo”. La ilusión de Rosell contrastaba con el estado de ánimo de un Laporta que por esas fechas estaba “buscando fuerzas para no hundirme”.

Apoyo a la moción
Rosell decidió a última hora presentar su candidatura de futuro y al mismo tiempo ofreció su apoyo a la moción de censura planteada por Oriol Giralt. “Debíamos ser valientes. Realizar el anuncio más tarde hubiera sido un poco cobarde. La responsabilidad es enorme, pero estamos preparados (…) No estamos detrás de Oriol Giralt. Le respeto muchísimo, ha actuado democráticamente, pero no le conozco. Yo nunca habría iniciado una moción, aunque las 9.500 firmas recogidas indican que hay una gran preocupación (…) Votaré sí a la moción y no es cierto que se desestabilice al club porque ya estaba desestabilizado. La desestabilización no es lo que vendrá después de la moción sino lo que ha habido estos dos años”. Y realizó un pronóstico que acabó cumpliéndose: “Estoy convencido que seguirán ni que pierdan por un estrecho margen”. Con su paso al frente Rosell quiso informar al socio de que en caso de ganar la moción de censura contra Laporta, el club no quedaría sumido en el desgobierno, tal y como sostenía el búnker atrincherado en el poder, y que su proyecto estaba ahí para confirmarlo.

¿Por qué se presenta?
El ex vicepresidente justificó la presentación de su candidatura por “el desgobierno absoluto que reina en el club. Es una opinión generalizada como se puede ver con las firmas”. Y sobre Laporta dijo que “las personas no cambian, con el tiempo se desnudan o se quitan las caretas (…) Parece que en un mes se quieren hacer muchas cosas que en dos años no se han hecho, desde ir a las peñas hasta gestiones deportivas. La junta tendría que tener un poco más de respeto a la inteligencia del socio. Parece que piensen que es manipulable".
Sobre Ronaldinho comentó que “por supuesto que intentaríamos recuperarle. Es patrimonio del club y, sea como sea, trataríamos de darle valor. Sería absurdo regalarlo ahora que no vale nada por todo lo que se ha dicho de él. Hay que cuidar su lado humano y una vez lográsemos recuperarlo, ya hablaríamos”. Y lamentó que “no veo correcto que la confederación brasileña sea quien le ponga un recuperador para que vaya a los Juegos” y que el Barça, con su supuesta campaña de desprestigio, había conseguido que “el jugador ahora no valga nada, cuando yo hablé de venderle costaba 80 millones”. Garantizó su apoyo a Guardiola, aunque matizó que “no tenía que haber dicho que descartaba a Ronaldinho, Deco y Eto´o”. Y confirmó que en su proyecto no tenían cabida ni Txiki Begiristain ni Johan Cruyff. “Todo el mundo sabe que detrás de Laporta está Johan Cruyff, es evidente. No sé si tiene una influencia negativa o positiva pero sí que está teniendo influencia".

Las prebendas
Y prometió que él sí levantaría las alfombras. Definió el proyecto de Foster como “una locura, una obra faraónica. No se necesita una inversión tan alta para adecuar un estadio que ya es muy bonito. Sólo hay que lavarle la cara, mejorar accesos, etc. Pero estas obras faraónicas no tienen sentido". Sobre el fichaje de Alves dijo “el año pasado nos reíamos por los 30 millones que el Madrid pagó por Pepe y ahora pagamos 35 por un lateral derecho. A mí Dani Alves me encanta y tengo una buena relación personal con él, pero creo que se ha pagado un sobreprecio electoral”.
 También cuestionó la compra de terrenos en Viladecans porque “pueden aumentar la deuda si se han adquirido con una hipoteca”. Finalmente anunció la venta de sus dos empresas relacionadas con el deporte si se convertía en candidato y aclaró que si la moción no triunfaba, su grupo “no haría oposición activa hasta 2010”, a diferencia de la estrategia que siempre siguió el Elefant Blau. Ese día Josep Maria Casanovas escribía en su columna en  Sport sobre la selección española.

Por fin una alternativa
Lo decía Andrés Astruells en Mundo Deportivo: “La irrupción de Sandro Rosell en escena llenó de contenido el proceso de moción de censura que, hasta ayer, era un simple brindis al sol para los 'emprenyats' con Laporta. Ahora ya hay un alternativa, un claro horizonte de futuro y una doble opción para todos los socios. A Rosell habría que agradecerle, en primer término, su impecable talante democrático y, sobre todo, su estilo. En el mundo del barcelonismo no es fácil postularse contra el poder establecido sin crispación ni descalificaciones ni malas formas. El ex vicepresidente deportivo, en este sentido, estuvo muy elegante y dejó claro que el Barça no pasa por ningún trauma tal como quieren vender algunos de forma interesada para fomentar la reacción conservadora.
Durante la conferencia de Prensa se respiró, de nuevo, algo de aquel clima de cambio del 2003 con gente creíble, joven, capacitada y un concepto del Barça absolutamente abierto y transparente. Eran los que iban a levantar las alfombras de Gaspart y luego acabaron abrazándose y recibiendo premios y apoyos del ex presidente. Rosell y los otros dimisionarios aún mantienen aquella pureza que se detectó hace cinco años frente al desencanto actual. En sus declaraciones percibimos una cierta sintonía con aquel rigor de Josep Lluís Núñez a la hora de hablar del dinero del socio. Por ejemplo, cuando dijo que Alves era muy bueno pero 35 millones de euros son muchos millones o cuando valoró como innecesario el costosísimo proyecto de un nuevo Camp Nou
”.

Según Laporta “no estamos en campaña”
Laporta le recordaba a Rosell que el Barça no estaba en campaña electoral sino afrontando una moción de censura. Y para refrendarlo reunió en un miting a 400 fieles y puso en marcha una estrategia de reparto de pegatinas, carteles y octavillas. Según Mundo Deportivo “con una tipografía y diseño misteriosamente similares a la tipografía y el diseño empleado en medios de comunicación del club. Casualidad”.

Negociaciones que matan
En el libro Passió absoluta, de Anton M. Espadaler, aparecido en 2009 podía leerse en boca de Laporta: “Él (Rosell) había intervenido en la negociación de Nike con el Barça de Núñez. Una negociación que debió ser muy poco ortodoxa, porque el representante de Kappa, poco después de que el Barça firmara el contrato con sus competidores, murió”. ¿Y? ¿La negociación de Rosell mató al representante de Kappa? ¿Es eso lo que pretendió decir Laporta? El odio cegaba su mente. Sólo así podía entenderse su interés por cargar sobre la conciencia de Sandro Rosell el fallecimiento de una persona que perdió la vida por causas naturales. Es posible que Rosell fuera también el toro que mató a Manolete.

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