2012-02-02 09:02 Real Madrid Por: Administrador

Se dispara el cagómetro culé



El primero en hablar hace semanas fue Xavi, tras el partido en Cornellà-El Prat frente al Espanyol, en el que el Fútbol Club Barcelona comenzó a lapidar sus opciones de llevarse el título liguero empatando a 1-1 con uno de sus máximos rivales. "Este año los árbitros nos están perjudicando", apuntaba el ‘humilde’ Xavi, aquel que intenta dar lecciones de moral al madridismo de cómo saber perder. Parece que el primero que se lo tiene que mirar es él, que siempre alardea de no hablar de los trencillas, pero podemos recordar muchas frases suyas contra estos, aunque siempre intentando maquillarlas.

El segundo en salir a la palestra para quejarse de los árbitros fue Leo Messi. Sí, el ‘sobreprotegido’ de los árbitros quiere más. La estrella azulgrana, no contento con el severo marcaje que reciben aquellos que osan cubrirle, espera más de los colegiados: "No me gusta hablar de los árbitros pero a veces son soberbios y te amenazan a la mínima con sacar tarjeta". Lanzan la piedra y esconden la mano. El llanto culé siempre sigue el mismo procedimiento: “No me gusta hablar de los árbitros pero…”. Así siempre, y eso que no les gusta.



Tras el partido ante el Villarreal no fue solo Messi el que tiró la piedra y escondió la mano. Josep Guardiola también dejó una frase en el tintero haciendo alarde de su falsa modestia que muchos no advirtieron como lo que es, pura ironía: “El Madrid va a ganar mucho por muchas cosas”. El entrenador culé ya sabía que la distancia era de siete puntos, distancia que parece imposible de remontar para él y sus pupilos, algo que se demostró sobre el césped de El Madrigal, donde Guardiola montó el circo. El Madrid esta fuerte, les plantó cara en la eliminatoria copera, y ese te hecho asusta en Can Barça.

El discurso culé contra los árbitros no acaba aquí, Sandro Rosell no podía ser menos y buscó este martes su minuto de gloria: “¿Los árbitros? Me gusta hacer la valoración al final de temporada, pero este año no pinta bien la cosa". De nuevo el mismo ejemplo. Tiro la piedra y escondo la mano. Este es el seny, la forma de ser de los culés. Pero claro, Guardiola debería cerrar de nuevo el círculo, y aprovechó la rueda de prensa previa al partido contra el Valencia para intentar calmar las aguas, pero las avivó más que nunca: “El conflicto de los árbitros me incomoda, estamos haciendo daño al fútbol con sospechas. Si el Madrid tiene que ganar la Liga que la gane”.

El estado físico, el juego, la distancia y la moral blanca está minando al conjunto azulgrana, que de un tiempo a esta parte ha cambiado su discurso por las críticas y los llantos. Los culés tiene miedo, el cagómetro se ha disparado en la Ciudad Condal, y como dice Callejón “debe ser que algo ha cambiado”, y sí, la situación ha cambiado. Antes Alvés apuntaba que "hablar de los árbitros es de equipo pequeño", pues bien, el Barça lo debe de ser.  Ahora manda el Madrid, y el conjunto azulgrana solo puede contemplarle desde la distancia que le otorgan los siete puntos que le saca en el campeonato liguero.  Se dispara el cagómetro culé.




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