2014-12-18 03:12 Real Madrid Por: Administrador

Se prepara una encerrona contra el Real Madrid en Marruecos



Sergio Marco

El portugués Pedro Proença era el designado por la FIFA para pitar mañana el Real Madrid-San Lorenzo de Almagro en el partido que les enfrentará en Marrakech y que dirmirá qué equipo es el campeón del mundo de clubs. San Lorenzo, que lo protesta todo desde que está en Marruecos, se quejó ante la FIFA por la elección de un árbitro europeo para ese partido y exigió un árbitro neutral. Y la FIFA ha atendido sus peticiones colocando a Walter López Castellanos, árbitro americano -eso entienden por neutralidad- de nacionalidad guatamalteca y afiliado a la CONCACAF.



El árbitro, por tanto, será del gusto del club argentino, que además ha aprovechado las horas previas al choque para calentar el partido. Su presidente ha predispuesto al colegiado contra Pepe recordando antiguos episodios que nada tienen que ver con el Pepe actual. Pero han logrado su objetivo. El árbitro estará muy pendiente de lo que haga Pepe. Además, se han encargado de airear la enorme superioridad que el "lobby Real Madrid" presenta a nivel económico y de influencia hacia el máximo organismo internacional, lo que de alguna manera obliga a contrarrestar de alguna manera esa diferencia de tamaño entre uno y otro club, como si el Real Madrid tuviera que pedir perdón por tener un presupuesto de 540 millones mientras que el del San Lorenzo se queda en 10. 

Por otro lado, al margen de la superioridad numérica de aficionados del San Lorenzo, 8.000, sobre los madridistas que se han desplazado hasta Marruecos, el Real Madrid tiene poco o nada que temer y puede estar tranquilo, porque el público marroquí ya se ha manifestado abiertamente madridista. Esa desventaja será paliada por los aficionados locales.

Pero lo que más preocupa al Real Madrid es la posibilidad de que San Lorenzo de Almagro se tome el partido como una guerra en la que le va la vida y recurra al juego sucio. Las palabras del técnico argentino Gorosito no ayudan nada a pacificar el ambiente. "Si Cristiano hace una rabona lo van a serruchar", ha dicho. Ancelotti confía en que impere la paz, pero en el fondo guarda el temor a que la integridad física de sus jugadores pueda correr peligro ante el ímpetu que pondrán los futbolistas argentinos, que difícilmente volverán a verse en otra como la de mañana a lo largo de su carrera profesional, mientras que para el Real Madrid no es más que un título más que se encuentra a su alcance.



Entre los directivos madridistas desplazados a Marrakech existe la sospecha de que los argentinos han querido calentar el ambiente previamente para obtener réditos durante los 90 minutos y quien más quien menos se teme para mañana una encerrona con un árbitro que no sea capaz de imponerse para poner coto a la agresividad anunciada con la que se emplearán los jugadores de San Lorenzo. Será el equipo del Papa, pero en un terreno de juego no tienen miramientos.


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