2011-08-26 22:08 FC Barcelona Por: Administrador

Segundo Gran Premio en Mónaco (2-0)



Dos golazos. Uno de Messi, al que le faltaba anotar en esta competición, y otro de Cesc en jugada elaborada por el propio Messi. Era un partido importante, un partido de compromiso y ahí apareció Messi, como siempre, para aportar su toque de exquisitez ante la perfección del juego colectivo de su equipo. Messi nunca falla, eso es lo que le distingue de otros jugadores que aspiran a acercarse a él y que se quedan por el camino porque a Messi nadie le puede hacer sombra.

Ha sorprendido Guardiola dejando a Busquets en el banquillo y premiando a Keita, uno de los mejores de la pretemporada, con la titularidad. Lo cierto es que en un equipo tan trabajado como el Barcelona, las variaciones en la alineación no se acusan. Hasta puede permitirse Guardiola jugar sin sus centrales titulares. Es igual, Mascherano y Abidal responden. Es el triunfo del juego colectivo cimentado en el enorme valor individual que atesoran todos los componentes de esta plantilla que, a diferencia de los demás, cuenta con Messi para acabar de desnivelar.



Messi aportó el 1-0 en una jugada de pillo aprovechándose de un error de la defensa del Oporto, y Cesc cerró la cuenta con un golazo nacido también en las botas de Messi. Cierto que Iniesta estaba en fuera de juego, pero el árbitro interpretó con acierto que no intervenía en la jugada para nada.

Fue un 2-0, pero a nadie le hubiera extrañado si el partido llega a acabar con un 4-0 o un 5-0 porque oportunidades para ello le sobraron a un Barcelona que dominó el partido de principio a fin y que está en disposición de seguir haciendo historia. Guardiola ya supera a Cruyff como el entrenador más laureado de la historia del club. Xavi, con 18 títulos, ya es el jugador con más títulos de la historia. Messi consiguió marcar en una competición que se le resistía y ya lleva cinco competiciones diferentes marcando. Cesc encadena tres partidos jugados con el Barça y ya ha ganado tres títulos. En ocho años con el Arsenal no ganó prácticamente nada. El Barça se convierte en el rey de Europa y permite a España liderar el ranking de esta competición. Todo fue bonito en una noche de claro color blaugrana en la que reinó, afortunadamente, la deportividad. Guarín, expulsado por una fea entrada a Mascherano a poco del final, no sólo no protestó la tarjeta roja sino que al término del encuentro fue a pedir disculpas a su víctima. Hubo gritos de "Madrid, cabrón, saluda al campeón" que fueron silenciados por Guardiola con una sardana y la petición de que volviera a sonar el himno del Barça. El Madrid no pintaba nada en esta competición que no mereció jugar. Esta era una noche de color blaugrana, reservada a los mejores, y el blanco aquí no pintaba nada. Perfecto Guardiola, como siempre. Y perfecto el Oporto manteniéndose en el campo hasta el final. Es lo normal. Lo que puede esperarse de un equipo compuesto por profesionales. Lo que no es normal es lo otro, pero hay un dedo que guía y se encarga de dirigir a los suyos al abismo de la vergüenza.

 



 


Deja tu Comentario