2013-06-12 13:06 FC Barcelona Por: Administrador

Sergi Llull, un discípulo aventajado de Mourinho



Joan Tubau

"Nosotros no vamos a montar el cirio que montaron ellos". Con ese cinismo encajó Sergi Llull la derrota del Real Madrid ante el Barcelona en el segundo partido del playoff final de la Liga ACB de baloncesto. Restaban 7,7 segundos de partido y el Real Madrid tuvo en ese tiempo tres opciones de tiro para darle la vuelta al 71-72 que campaba en el marcador. Falló, Sergio Rodríguez, falló Carroll y falló Rudy Fernández. Pudieron tirar tres veces y fallaron las tres. ¿Qué cirio quería montar Llull? ¿Qué quería, que alargaran el partido diez segundos más para tirar ocho veces más?



El Barcelona no montó ningún cirio al término del primer partido. Simplemente reclamó justicia por una jugada que los árbitros interpretaron erróneamente y significó el triunfo del Real Madrid haciendo bueno aquello de "así, así, así gana el Madrid". En ese partido Sada no pudo lanzar a canasta porque primero Sergio Rodríguez y después él mismo se encargaron de impedirlo cometiendo una doble personal que los árbitros no quisieron ver y que incluso fue reconocida por Sergio Rodríguez. Esperar que él mismo reconociera su infracción hubiera sido mucho pedir.

Los jugadores del Barcelona, que ya venían calientes por la actuación arbitral durante todo el partido, explotaron en esos instantes finales viéndose robados por los árbitros y no vencidos por el rival. Lo de ayer fue muy diferente. No había ningún cirio que montar. Bastaba con anotar una de las tres opciones de las que dispuso el Real Madrid. A ver si ahora van a tener la culpa los árbitros de que los nervios y el miedo a ganar atenazaran a Rodríguez, Carroll y al megacrack mundial Rudy Fernández...


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