2016-06-13 13:06 FC Barcelona Por: Administrador

Sergio Ramos le da una lección a la Caverna madridista



La Caverna Mediática madridista, más conocida como Central Lechera o Aparato de Propaganda de Florentino Pérez, se empeñó en ignorar la fraudulenta manera que le sirvió al Real Madrid para ganar La Undécima con la misma intensidad con la que ha intentado históricamente deslucir los éxitos del FC Barcelona tirando de los árbitros y esparciendo la sombra de la duda. Sergio Ramos marcó en un claro fuera de juego el único gol que fue capaz de anotar el Real Madrid en 120 minutos de juego. Luego cometió un penalti de libro desviando con la mano la trayectoria de un balón dentro del área. Esas dos circunstancias, si llegan a darse siendo el Barcelona el beneficiado, hubieran servido para que la Caverna, liderada por el inefable Josep Pedrerol, cargara  toda su artillería apuntando sus cañones a la imagen del Barça, que conviene ensuciar siempre por simple definición. Pero no. Tratándose del Real Madrid, los medios más afines y radicales al oficialismo blanco, con radio de eco en toda España, decidieron obviar ambas jugadas limitando su discurso al "efecto Zidane". El Madrid no ganó gracias al árbitro, ganó por el "efecto Zidane". Pues bien, Sergio Ramos se ha encargado de dar a los medios más radicales del madridismo una lección de honestidad admitiendo que efectivamente su gol en la final de Turín nunca debió subir al marcador: “la verdad es que aún no lo he podido ver repetido. Sé que se comenta que era fuera de juego, pero también pudo ser penalti. Al final lo que vale es lo que pita el árbitro. A veces te dan y otras te quitan. Es así y hay que aceptarlo en todos los casos”, ha dicho Sergio Ramos en Marca. Queda claro que en esta ocasión, como en otras muchas, al Real Madrid los árbitros no sólo no le quitaron nada, sino que se lo dieron. Parece sorprendente que algo que ve con tanta claridad Sergio Ramos otros sean incapaces de admitirlo. Seguramente debe ser porque el guión que les mandan no se lo permite. Les es más rentable hablar de Ovrebo que admitir que la final de la Champions League de Turín fue una mascarada preparada para que el Real Madrid presumiera de Undécima. Fue un timo al Atlético.  

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