2014-04-24 10:04 FC Barcelona Por: Administrador

Si en Dortmund entraron dos, en Múnich les puede caer un saco de goles (1-0)



Joan Tubau

Jugaban el Real Madrid y el Bayern de Múnich, pero el Bernabéu a lo suyo: "Puta Barça, Puta Catalunya", "Barça, mierda, mierda, mieeeeeerda", "Ser del Barça es ser un subnormal". Lo de siempre. Tan habitual que ya a nadie le sorprende. Con esos mismos gritos animaron los aficionados madridistas a sus jugadores a su llegada al campo. Nada mejor para animar al Real Madrid que insultar al Barça y a los catalanes. Y luego hablan de madriditis. La itis está claramente identificada en el Bernabéu.



Insultos también a Guardiola, aunque estos eran más lógicos porque Guardiola estaba allí y los podía oír. Es normal que le insulten. Son muchos años sufriéndole en el Barcelona y lo que te rondaré, morena. Porque a esta eliminatoria le faltan 90 minutos, y 90 minutos en el Allianz Arena pueden resultarle al Real Madrid, como diría Tomás Roncero, "molto longos".

El partido, lo esperado. El Real Madrid, equipo pequeño, atrás, como el Chelsea. Esperando el error del equipo grande. 75% a 25%. Esa fue la distribución de la posesión de balón en la primera parte. No hace falta decir nada más. Una cosa es que el Real Madrid juegue a "la pegada" y se deje dominar y otra bien distinta que no sepa dar tres pases seguidos. La gente ha pagado una entrada para ver al Madrid, y lo que ha visto es a once jugadores de blanco corriendo detrás de un balón que se pasaban entre sí los de rojo. ¿Que ha ganado el que menos ha tenido el balón? Cierto, pero la imagen que han dado los dos equipos no ha dejado dudas: uno grande y otro pequeño.

Y el pequeño, a sus marrullerías de siempre. Pepe haciendo cuento. Los jugadores alemanes creyéndoselo y enviando el balón fuera y los del Madrid devolviéndoselo 50 metros más atrás. Ese es el concepto de la deportividad que se estila en el señorío madridista. La misma acción hecha por el Bayern en los últimos minutos dejó la pelota en el mismo lugar por donde había salido. Hay clases y clases.  Y lo normal en el Bernabéu: Ramos intimidando al árbitro, penaltis que no se pitan, protestas, teatro del malo y sobre todo mucho Pepe, el ídolo de la afición madridista. Así de mal está el Madrid que el jugador más coreado de la noche ha sido Pepe.



Cristiano Ronaldo se quedó sin récord. Estaba amargado. Cada vez que fallaba, que hoy ha sido siempre, dejaba de ser Cristiano para convertirse en un pecador blasfemo. Y Xabi Alonso, a lo suyo: en cada córner lanzado contra el Real Madrid, dos agarrones y un pisotón. Es lo que ha hecho siempre, pero como nunca pitan penalti... Las cámaras le delantan, pero es igual. En el manual de los árbitros pone que eso, si lo hace Xabi Alonso, no es penalti.

Al final ha tenido que ser el apestado de Mourinho, Iker Casillas, quien le salve una vez más los muebles al Real Madrid con un paradón a disparo de Goetze en  el minuto 82. En el minuto 91 los alemanes reclamaron penalti a Thomas Muller. Que no pierdan el tiempo. Eso es el Bernabéu y esas cosas ahí no se estilan.

Y en los últimos compases Coentrao se ha parecido a Messi. Como lo oyen. Ya que no acierta entre los tres palos, ha lanzado un zambombazo contra el público con toda la intención porque el árbitro había pitado no sé qué y se había enfadado. Por eso mismo´, ocurrido hace tres años, los palmeros de Pérez tienen crucificado a Messi. Seguro que los mismos que siguen sosteniendo que Messi es un mal deportista por lanzar una pelota fuera del campo con potencia, no lo han visto. Claro, si es del Madrid, hasta estaría bien dirigido el disparo de Coentrao.

Total, 1-0 y 90 minutos por delante en el feudo de la bestia negra. Hará falta mucha furia española en un equipo con déficit de españoles. Aunque mejor que se olviden del recurrente "espíritu de Juanito". Pisarle otra vez la cabeza a un jugador alemán como hizo Juanito en su momento no sería bien entendido en Alemania, en donde están acostumbrados a la excelencia que les ha llevado Guardiola y no están para salvajadas como la que protagonizó el símbolo madridista.


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