2013-05-01 22:05 FC Barcelona Por: Administrador

Ridículo del Barça en la Champions: 7-0



Berta Batlló

En la noche del juicio final el veredicto para el Barça fue de culpable. En el día del todo o nada el Barcelona se encontró con el vacío, con el abismo, con la nulidad. El equipo se batió el cobre con tesón y su actitud resultó aceptable. Pero no fue suficiente, porque esta competición se encontraba tocada de muerte desde el paseo del equipo por Alemania y ayer halló su final. No la de Wembley, sino la que debe llevarlo a una reflexión amplia, sensata, autocrítica. Este discurso ya no se aguanta. Estos futbolistas han dado mucho y necesitan sabia nueva para seguir dando más. Esta directiva debe tomar decisiones y de las importantes. Se acabó el ganar tiempo al tiempo en espera de momentos mejores. El Camp Nou marcó el finiquito para este Barça en la Champions que salvara los muebles con una Liga que ganó antes de enero y por la desgracia de un Madrid que no hizo buena la remontada ante el Dortumund. Mal de muchos…Pues eso.

Ya en el campo el Barcelona puso todo lo que tenía menos a Messi – “Se resintió de sus molestias”, afirmaban desde el club- y cuando Messi no juega es mejor dedicarse a otra cosa. Este Barça es el argentino en ataque y sin él el equipo sufre lo indecible. Levantar el 4-0 de la ida sin Leo sonaba de entrada a guasa. A cachondeo del bueno. Y lo fue.



Porque el día en que las estrellas barcelonistas debían iluminar el firmamento –“Hay que creer como los niños”, dijo Piqué-  no dieron con el interruptor que sacara al grupo de las tinieblas, que hiciera descorchar el cava, que devolviera la sonrisa a un barcelonismo que tampoco llora por aquello de que el vecino, el ‘Real’, tampoco estará en la final.

Pero aviso: porque cuando los cracks de un conjunto no sobresalen, salvo excepciones, en el partido crucial, es que los cimientos deben ser remozados. El Barça murió, fiel a su estilo, en el área del adversario, pero le faltó hambre, mordiente, deseo desde el principio.

Y es que competir es algo más que tener un compás en la bota. Competir en la jungla europea es mucho más que saber jugar a fútbol. No basta con ser bueno. Hay que ser listo, fuerte, poderoso. No basta con ser guapo. Hay que saber mandar, intimidar e imponerse. Ser un Bayern Munich que con un 4-0 a favor en la ida salió al Camp Nou a demostrar que en esto del fútbol mandan y mandan mucho. Robben y Müller pondrían la guinda, Piqué la desgracia, y en ese jardín en el que se convertió el encuentro el Barcelona acabaría ejerciendo de Bambi.



A la calle con lo puesto ante el equipo, eso sí, más serio que hay en Europa. Toca volver a la cantinela del vencido. Porque el Barcelona se achicó desde el pitido inicial y el Bayern lo superó con el hambre y aplomo de aquel equipo azulgrana campeón.

 Adiós, Barça, adiós.


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