2012-06-25 11:06 FC Barcelona Por: Administrador

Solidaridad con dinero ajeno (II)



Solidaridad selectiva
El recelo que despertaba en Domènec Garcia tanto ramalazo de solidaridad encontraría muy pronto su justificación con hechos objetivos. El 7 de enero de 2007 podía leerse en Mundo Deportivo: “Deco y Belletti finalmente faltaron al acto benéfico al que tenían previsto asistir el pasado 5 de enero, en las horas previas a la noche mágica de Reyes. No fue por voluntad propia, sino porque el Barça vetó su asistencia en cuanto se enteró de que dos de sus futbolistas iban a participar en un acto solidario por su cuenta. Ambos tomaron la decisión de participar en una recogida benéfica de juguetes para niños necesitados que cada año organiza un grupo de amigos suyos. El acto se celebró en el Hospital de Nens sin la presencia de los dos jugadores, muy a pesar suyo y de los niños.
El departamento de comunicación del club primero prohibió su asistencia y después se puso en contacto con el Hospital de Nens para preguntar cómo se les ocurría convocar a jugadores del Barça y, de paso, quiénes eran. Deco manifestó su deseo de asistir de todos modos, pero los propios responsables del hospital le hicieron desistir para evitarle problemas
”.
En el pensamiento único del laportismo incluso la solidaridad sólo podía entenderse en una dirección, la que marcaba él. ¿Quiénes se creerían que eran los responsables del Hospital de Nens para decidir hacer uso de la solidaridad por su cuenta y riesgo? Esa no era para Laporta solidaridad oficial. Sólo oficiosa. Por tanto, no era válida.

 



Solidaridad de los jugadores
Pero había más. La Red Internacional de Centros Solidarios inauguró sus dos primeras sedes en Argentina y Brasil apadrinadas por Leonel Messi y José Edmilson. Luego vendrían las de Swazilandia, Marruecos, Senegal y Camerún, con el apoyo de Eto´o.
Sport seguía informando de las diferentes actividades humanitarias de Rijkaard y su proyecto “Teaming”, de la Fundación Johan Cruyff o de las de Neeskens y Eusebio, que se sumaban a las de Ronaldinho, Edmilson, Messi, Márquez o Sylvinho. Llama la atención la desaforada necesidad de técnicos y futbolistas por ganarse el cielo a base de fundaciones. Parece como si los futbolistas de antes fueran insolidarios y agarrados con su riqueza. Por ejemplo Johan Cruyff, a quien en su época de futbolista no se le conoció un solo detalle de generosidad, de pronto sintió la necesidad de ejercer la solidaridad con su fortuna coincidiendo con la moda de las fundaciones, las mismas que permiten aligerar la carga fiscal de los ingresos. Algo tan evidente se cubría con el manto de la generosidad y se repetía con tal insistencia que el socio acababa creyéndoselo. Al menos de eso se trata.
Y luego pasa lo que pasa, que cuando el futbolista quiere ser solidario de verdad y por libre, sin eco mediático, viene el club le llama al orden y amenaza al receptor de la ayuda, porque esa ayuda no está prevista en los balances. Solidaridad sí, pero con quien yo diga. ¿No merecía algo tan confuso una explicación para evitar malos entendidos? Parece que no.

 

El Barça más generoso
Juan Manuel Díaz analizaba el 29 de noviembre de 2006 en Sport la filosofía generosa del club, que “se canaliza a través de la Fundación, actualmente dirigida por Lander Unzueta y que representa el esfuerzo colectivo de los socios en apoyo de UNICEF. La idea fuerza que impulsa esta iniciativa es, a partir del concepto ‘Más que un Club’, adherirse a los ‘Objetivos del Milenio’ impulsados por la ONU para combatir la pobreza, la miseria y las guerras en la Tierra”.
El acuerdo con UNICEF era por cinco años. Además de regalar la camiseta (valorada en 25 millones de euros anuales), el club donaría anualmente el 0,7% de su presupuesto para financiar diversos proyectos a través de la Fundació. Pasábamos de la necesidad de poner publicidad en la camiseta y subirle las cuotas a los abonados un 40% para sacar al club de la ruina, a representar el papel de “sobrado” repartiendo dinero generosamente por el mundo; entre 1,5 y 2 millones al año, y sin ofrecer las explicaciones detalladas que el socio/propietario merecía sobre su destino.



 

Nadie consulta al socio
Juan Manuel Díaz informaba en su artículo de Sport sobre los diferentes destinos del dinero solidario del club. Y hacía referencia a la Liga ‘Tots Colors’ “para la integración de los inmigrantes en Catalunya”. Y se firmaban acuerdos y más acuerdos, campañas y más campañas, como la de ‘Temps afegit’ “para ayudar a reforzar en los centros escolares valores como la deportividad, el compañerismo y el juego limpio”; la ‘Caravana Solidària’ para África, la campaña navideña ‘Un Somni, un regal’  o “la edición del ‘Circ Cric’ en Sierra Leona bajo el amparo de la ONG ‘Payasos sin Fronteras’”.
Acciones solidarias, generosas y plausibles todas ellas. Sin embargo, uno se pregunta por qué el dinero iba destinado a estas iniciativas y no a otras tan necesitadas o más. ¿Con qué criterio se establecían las prioridades? En aras al compromiso de transparencia adquirido, el socio merecía una mínima consulta, especialmente cuando los administradores que había elegido ejercían la generosidad en su nombre y con su dinero.

 

Solidaridad+ Marketing= Barça
Indicaba El Periódico el 21 de enero de 2007 que “ante la fuerza y la nobleza de la decisión, las críticas quedan poco argumentadas. El acuerdo con UNICEF ha creado  cierta revolución dentro del mundo del deporte, de la solidaridad internacional y del marketing del siglo XXI”. La decisión de convertir el club en una ONG perdía fuerza y carga de nobleza desde el momento en que no se le consultó al socio ni se le ofreció información detallada sobre el destino de su aportación, desde el primero al último euro. Nadie dudaba del buen fin de los objetivos de UNICEF, lo que se ponía en cuestión era que tanto arranque de solidaridad se hiciera sin informar y preguntar a los dueños del club, a los que se les prometió ser consultados para decidir el destino de su generosidad. Y se cuestionaba también la necesidad de que un club de fútbol tuviera que convertirse en la solución de los problemas del Tercer Mundo. El asunto estaba tan poco claro que, a diferencia de lo que sostenía El Periódico, no existió tal “revolución” en el mundo del deporte porque nadie entendió que el camino emprendido por el FC Barcelona fuera digno de ser seguido. Quizá la causa se deba a que la mezcla de solidaridad y marketing resta autenticidad al gesto. Ya se sabe que cuando uno quiere ser generoso y solidario no precisa recurrir a la propaganda para adornar su conducta.

 

Jugadores “¿generosos?”
Los futbolistas no querían ser menos que su presidente. Y El Periódico informaba el 14 de diciembre de 2006  que “los jugadores han decidido donar a una obra humanitaria el 0,7% de las primas que están fuera de contrato”. La primera oportunidad que se presentó fue tras la obtención de la supercopa de España. La plantilla cobró un millón de euros y donó 8.000 a UNICEF.  8.000 sobre un millón. Y estamos hablando de futbolistas que en muchos casos superaban los 5 millones anuales de ficha. Se trataba de una generosidad en la línea del club, la que apostaba por el 0,7 % y no por los 25 millones. Proliferaban las fundaciones y las buenas intenciones, pero a la hora de soltar el dinero, el 0,7% sólo de las primas fuera de contrato. Seguramente la caridad así planteada no desgravaba.

 

La atención desmedida hacia el niño japonés
Se llamaba Leo Miyagata. Era un niño japonés de  8 años que alcanzó el estrellato acaparando portadas en los periódicos catalanes. En todas aparecía su rostro desconsolado y bañado en lágrimas en las gradas del estadio japonés en donde el Barça perdió la final de la Copa Toyota ante el Internacional de Porto Alegre. De él dijo Laporta: "Merece un homenaje, porque representa la globalización y un sentimiento que todos los culés tuvimos de pequeños: llorar por una derrota".
Al respecto explicaba Fabián Ortíz en As: “David Ordóñez Márquez es un vecino de Esplugues de Llobregat. Es socio del Barça sin abono y padece síndrome de Down. Con un amigo y el padre de éste, Julián Domínguez Rodríguez, también socio, quiso comprar un pack de entradas para algunos partidos en el estadio, pero sólo consiguió asientos separados por decenas de metros.
De nada sirvió que Julián, socio 114.927, pidiera un favor, dadas las circunstancias: "No podemos hacer más", fue la respuesta desde las oficinas. Julián se dio de baja el 21 de septiembre. Miyagata vende más que un Ordóñez”
. La caridad de Laporta era selectiva y en ella no tenían cabida los de casa. Para ejercer la solidaridad había que coger el avión y acaparar espacio mediático. El amigo David Ordóñez no se lo garantizaba.

Solidaridad de pago
El 2 de enero de 2007 infoesports.com informaba sobre la apertura de una escuela privada en El Cairo para niños de familias de alto poder adquisitivo: "Esta escuela es privada, de pago. Los niños que ocupan esta escuela azulgrana son de familias acomodadas de El Cairo. Ruben Dellà, el director técnico del centro, lo confirma. "Nuestro primer objetivo era llenar la escuela y por ello el perfil predominante en el centro son niños de familias acomodadas", dice Dellà ... En el centro se trabaja actualmente con cerca de 250 niños, de entre 5 y 15 años, los padres de los cuales pagan una cuota para formar parte de la familia Barça”. A esta escuela se añadiría una segunda en vista del negocio que suponían las aportaciones de los niños inscritos. El precio, según información de la Agencia EFE, era de 500 libras mensuales, equivalentes a 70 euros, por cuatro sesiones semanales de 90 minutos cada una, unas cifras sin duda elevadísimas para el poder adquisitivo medio de la población egipcia. En este caso la solidaridad se manifestaba a través de precios abusivos. ¿Solidaridad o negocio a costa del uso del nombre y la imagen  del FC Barcelona? Y es que en esos años, los mejores de sus vidas, los directivos tenían la potestad de aprovecharse de los símbolos del club para lo que les viniera en gana. A fin de cuentas el Barça era suyo. Al menos lo parecía.

 

Shakira pide ayuda
El 24 de enero de 2007 podíamos leer en Mundo Deportivo que “el Barcelona apoyará la construcción de un polideportivo para la Fundación Pies Descalzos que la exitosa cantante Shakira tiene en Bogotá (Colombia), tal y como se acordó el lunes con la presidenta de dicha ONG, María Emma Mejía. Queda por concretar la fecha y el lugar de celebración de un concierto benéfico con participación azulgrana. Shakira quiere que sea antes de verano próximo y que Rijkaard, con quien ya ha contactado, se involucre a través de la iniciativa del Teaming”. Nada de eso se llevó a cabo. Pero las noticias iban saliendo y la leyenda de la directiva solidaria se iba agrandando.
El 11 de enero de 2008 pelikano.es informaba que “pese a que el club sólo hubiera tenido que poner el escenario -a Shakira le hubiera encantado actuar en el Camp Nou-, tras dar largas  durante más de un año a la postre la FFCB ha hecho saber a Shakira, a través de intermediarios, que "no interesa" aceptar su propuesta, renunciando así a la parte de la recaudación que la cantante hubiera cedido a la propia FFCB para que ésta la destinara a obras solidarias.
Shakira se hubiera encargado de la organización y promoción del evento, a beneficio de Pies Descalzos y, como queda dicho, del Barça. El club habría dado un paso más para consolidarse como 'más que un club' en términos solidarios, prácticamente sin mover un dedo y figurando en todos los créditos, pero rechazó esta propuesta de una mujer volcada con el prójimo”.
La iniciativa no era suya. Por tanto, no interesaba. Poco le importaba a Laporta el dinero que podía haberse recaudado para los niños necesitados de Swazilandia, que tanto parecían preocuparle. Un contrasentido más en su currículo como presidente de la generosidad.

Nuevo proyecto en Argentina
Tras el fracaso que supuso el acuerdo firmado con el Arsenal de Sarandí en mayo de 2006 y rescindido en enero de 2007, el Barça se aliaba con el club Atlético Luján para trabajar con futbolistas alevines, infantiles y cadetes. La idea era formar futbolistas para cederlos o para aprovecharlos en el Barça. Ni uno.

 

El Barça en China
El China Daily informaba el 17 de mayo de 2007 del interés del FC Barcelona por cooperar con el fútbol chino a través de la Federación China de Fútbol. Javier Muñoa, director de negocios internacionales del club y hombre de confianza de Ingla y Soriano, lanzaba su mensaje solidario y diferenciador: "Sé que últimamente muchos clubes vienen a China para engrosar sus arcas, pero tengo que decir francamente que nosotros no venimos por dinero". Por supuesto, había que entender que el Barça obligaba a sus cracks a machacarse a disgusto a miles de kilómetros por amor al arte y a los chinos.
"Queremos ayudar al fútbol chino, queremos profesionalizarlo, y sabemos que hay que trabajar mucho antes de poder vender allí ningún producto nuestro", añadió Muñoa. A día de hoy aún no han empezado a trabajar. Y eso que había que trabajar mucho.

 

Acuerdo con la Fundación Montserrat
En mayo de 2007 el club firmaba un convenio con la Fundación de la Abadía de Montserrat. La versión oficial hablaba de “un acuerdo de colaboración que refuerza el interés social del club azulgrana por las entidades emblemáticas del país”. El interés social de la directiva por Montserrat no parecía muy espontáneo ni sincero, dado que el acuerdo  precisaba de un contrato firmado y tenía fecha de caducidad: dos años, al término de los cuales se vería si al club le seguía interesando socialmente Montserrat o no. ¿Qué podría suceder en los dos años siguientes para que el Barça dejara de interesarse por Montserrat? En este acuerdo, como en tantos otros, ni se explicaba al socio el alcance del pacto ni el coste o la inversión. Se iban firmando acuerdos, sin más, y se iba reforzando la imagen solidaria del presidente, que era el que siempre daba la cara. Imagen, pura imagen. Lo importante era proyectar imagen y apariencia.

 

Jan, un abanderado de la solidaridad
Lo proclamaba Lluís Mascaró en Sport el 25 de octubre de 2007. “La mayoría de socios y aficionados no valoran el papel de la Fundació del Barça. Posiblemente por desconocimiento. Muchos ni siquiera saben qué hace ni para qué sirve. Se trata, sin duda, de un problema de comunicación”.  Efectivamente, el Barça tenía un problema de comunicación y transparencia en este apartado y en otros muchos. “Ayer, el presidente Laporta viajó a Senegal para inaugurar el primer proyecto XICS (Xarxa Internacional de Centres Solidaris) en la localidad de Richard Toll, en el norte del país africano. Un proyecto que va más allá del fútbol y que convierte al club blaugrana en pionero de la ayuda humanitaria a nivel mundial. Ofrecer oportunidades a los niños más desfavorecidos del planeta y garantizarles derechos básicos como la educación y la salud vale más que cualquier victoria futbolística. [...] Cuando los culés nos sentimos orgullosos de ser ‘més que un club’ es, precisamente, porque el Barça representa valores que ningún otro equipo puede proyectar”. Mascaró todavía no había entendido que estos entretenimientos solidarios a los que le gustaba jugar al presidente provocaban en el socio cierta simpatía, pero lo que a un culé le hace sentirse verdaderamente orgulloso de su club son los títulos y el buen fútbol, algo que no podía subordinarse a cuestionables campañas solidarias con fines y financiaciones torpemente explicados.
Por eso no se entiende cómo todavía existe gente del entorno que critica el acuerdo global con UNICEF, que sitúa a la entidad blaugrana como abanderada de la solidaridad internacional. Hay actuaciones que no deben justificarse por los ingresos que reportan y la colaboración con UNICEF es una de ellas. No vale recurrir a la demagogia de los millones de euros que el Barça ha dejado escapar por no llevar un sponsor ‘tradicional’ en su camiseta. Los mismos que censuraron en su día la posibilidad de publicitar una casa de apuestas porque iba en contra de los principios del club se quejan ahora de que UNICEF no pague. Evidentemente no lo hace con dinero, pero su aportación en imagen es incalculable”.
Los mismos que defendían contra viento y marea vender el alma del club al sórdido mundo de las apuestas, porque la pela es la pela y el futuro estaba allí –Lluís Mascaró, por ejemplo-, ahora cambiaban la piel de lobo por la de corderito apostando por las buenas acciones que abren las puertas del Cielo y nos reconfortan con la espiritualidad, aunque no sirvan para liquidar la deuda del club ni para mejorar la vida de los socios jubilados, parados o necesitados. El club, el club propiedad de sus socios, estaba ocupado en otros temas mayores de imagen, sobre todo de imagen, que es lo que realmente preocupaba a Laporta. Las modestas necesidades de los socios carecían de valor al lado de otras tan magníficas que necesitaban de la presencia del presidente en la mismísima ONU para prestar su imagen al mundo en nombre del FC Barcelona. Laporta y su entorno seguían sin entender que lo que el socio quería eran títulos y que estaba con la mosca detrás de la oreja porque veía a su presidente muy distraído ganándose el perdón de sus pecados en lugar de dedicarse en cuerpo y alma a arreglar los problemas internos que impedían al Barça ser el abanderado de lo que realmente debía ser: los títulos y el buen fútbol. Por esas fechas, Guardiola todavía no existía en la primera línea de combate barcelonista.


MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Solidaridad com dinero ajeno (III)

Solidaridad con publicidad  / Solidaridad en Chile / Solidaridad por libre / Solidaridad en India / Solidaridad con Senegal  / Problemas en Nike / Solidaridad con México / Acuerdo con la UNESCO  / Laporta en Swazilandia / Sin jugadores, pero con presidente mediático / ¿Propaganda o protagonismo? / ¿Jan lo hace de corazón? / La gran mentira de Swazilandia / Cede parte de la taquilla del Barça-Madrid / Insolidario con la malaria

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