2012-06-25 12:06 FC Barcelona Por: Administrador

Solidaridad con dinero ajeno (III)



Solidaridad con publicidad
Xavier Bosch reflexionaba sobre la solidaridad blaugrana en Mundo Deportivo el 31 de mayo de 2006: ”El  dinero del club es de los socios y antes de hacer un gesto así, se les debería pedir permiso. A muchas familias, y más aún después de la espectacular subida de los abonos, pagar las cuotas significa un enorme esfuerzo como para ver que ahora parte de su dinero se va donde la junta ha decidido que vaya. Se debería pedir permiso a la asamblea de compromisarios o, como en la declaración de la renta y su crucecita para la iglesia, se tendría que decir, individual y expresamente, si con el dinero de nuestros carnets y abonos queremos que un 0,7% se destine o no a estas acciones humanitarias. Quizá habrá socios que pensarán que, puestos a ser solidarios, prefieren serlo, por ejemplo, con los jóvenes del Raval, donde también hay hambre y muchísima gente con todas las necesidades básicas por cubrir. Quizá habrá otros socios que pensarán que, con estos dos millones de euros (más de 300 millones de pesetas) se podría conseguir que los no pocos veteranos del Barça que pasan una vejez con muchas penurias económicas pudieran llegar a final de mes sin tantos sacrificios. Quizá habrá otros socios que se pregunten como puede ser que con la deuda enorme que todavía arrastra el club, ¿no se debería, en primer lugar, zanjar saldos pendientes con bancos y cajas antes de dar lecciones de beneficencia?
Ningún gestor tendría que colgarse la medalla de la solidaridad con el dinero de otros. Cada uno que haga con su dinero particular lo que quiera, con más o menos publicidad, pero jamás con el dinero que no es suyo, y menos aún sin pedir permiso. Es una cuestión de forma, no de fondo. No dudo del Barça. Dudo, eso sí, de la ONU. El escándalo de 'Petróleo por alimentos' por el que debería haber dimitido el secretario general Koffi Annan, nos hace desconfiar de él”.

Solidaridad en Chile
El 24 de julio de 2007 la Fundación del FC Barcelona presentaba su campaña “Juga-la” en Valparaíso (Chile). Albert Vicens, vicepresidente del club y de la Fundació, se encargó de explicarlo ante los ministros de Educación de los veintitrés países miembros de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). El objetivo era que estos países desarrollen el proyecto de formación y de transmisión de valores en un futuro próximo con la colaboración activa del Barça. 'Juga-la' proponía a los alumnos una serie de actividades orientadas a favorecer el reconocimiento de diferentes valores y actitudes positivas y la reflexión y el debate a su entorno.

Solidaridad por libre
La junta barcelonista decidió destinar el 10% de los 230.000 euros de la recaudación del torneo Joan Gamper en su edición de 2007 a instituciones vinculadas con la investigación de enfermedades cardiovasculares, como el Hospital Sant Joan de Déu y la Fundación 'La Marató' de TV3. Una muestra más de generosidad con dinero ajeno. ¿Tanto costaba consultarle al socio, por ejemplo en la asamblea, si estaba de acuerdo con estos arranques de solidaridad? El club también tenía previsto donar 65.000 euros al hospital Sant Joan de Déu y 15.000 euros al doctor Ricard Serra-Grima… todo ello sin pedir la opinión de los dueños del dinero.



Solidaridad en India
El 13 de septiembre de 2007 el club llegaba a un acuerdo de colaboración con la Fundación Ferrer, comprometiéndose a trabajar en la ciudad de Anantapur. Podía leerse en Sport: “El Barça sigue trabajando incansablemente en favor de los más desfavorecidos. Es por ello que la Fundación del FC Barcelona y la Fundación Vicente Ferrer han firmado un acuerdo de colaboración para construir y poner en marcha un centro para la atención integral a la infancia mediante el deporte en la ciudad india de Anantapur. Ambas Fundaciones unen los esfuerzos en el marco del programa de Red Internacional de Centros Solidarios que tiene como objetivo promover el acceso a la educación, la salud y el deporte para niños y niñas en situación de vulnerabilidad.
Este centro se sumará a la red que la Fundación del Barça ya tiene desplegada en países tan diferentes como Marruecos, Senegal, Brasil o Camerún donde, a través del deporte, se da apoyo integral en términos de educación, asistencia sanitaria, nutrición y apoyo psicosocial a los más vulnerables y desfavorecidos de la India
”. La inauguración del primer centro XIC en la India obligó a Laporta a realizar un viajecito hasta allí en febrero de 2009.

Solidaridad con Senegal
El 25 de octubre de 2007 Laporta se iba a Senegal con Alfons Godall y Marta Segú, su prima, a inaugurar otro centro de apoyo integral a los niños fruto del programa 'XICS' creado por la Fundació del FC Barcelona.
En Richard Toll, una ciudad situada al norte del país, el ayuntamiento había cedido un terreno de dos hectáreas en donde ya se habían construido talleres de formación, un  consultorio médico, un comedor, una biblioteca, una pista polideportiva y un campo de fútbol. Todo ello pensado para niños desfavorecidos de entre 6 y 16 años y en riesgo de exclusión social. "Estamos aquí para promover la nueva imagen del Barcelona como un club solidario que piensa en los niños". Lamentablemente, el 0,7% del presupuesto no alcanzaba para mucho teniendo en cuenta que además de Senegal, el Barça tenía también en marcha otras campañas de ayuda en Swazilandia, Camerún, Marruecos, Mali, Burkina Faso, Brasil, Ecuador y otros países. Para lo que sí daba mucho de sí era para propagar la imagen mediática del presidente por el mundo. Eso estaba garantizado.
La construcción del centro en Senegal tuvo un coste de 180.000 euros, a los que había que añadir  60.000 euros más anuales de mantenimiento por un periodo de tres años. Y sobre el tema explicaba Laporta: "Después de tres años examinaremos con nuestros socios la necesidad de mantener nuestra presencia". El presidente olvidaba que en tres años él ya no estaría al frente del club y no decidiría nada sobre la continuidad o no de lo que él puso en marcha. Por otra parte, “los socios” del Barça no debían llevarse a engaño. Nadie iba a examinar nada con ellos. Laporta se refería a los socios que compartían el proyecto con él. Sus socios.

Problemas en Nike
El 29 de noviembre de 2007 trascendió que 10.000 empleados de Nike en Vietnam se declaraban en huelga reclamando vacaciones pagadas y una alimentación de mayor calidad según informó el gobierno vietnamita, que ejercía de mediador. Las reclamaciones incluían bajas por enfermedad e indemnización por despido. Por este asunto, Laporta, tan sensible al sufrimiento del Tercer Mundo, no movió un dedo.



Solidaridad con México
La Fundación Rafa Márquez “Fútbol y corazón” firmó un convenio de colaboración con la Fundació FC Barcelona con el objetivo de poner en marcha un Centro Solidario para la Educación y el Deporte en México. Sobre ello decía Laporta: “Hoy es un día importante para nuestra Fundación. La dinámica de desarrollo de centros XICS funciona y el acuerdo con la Fundación Rafa Márquez es un ejemplo”. El acuerdo tenía una duración de tres años y preveía ayudas de educación, asistencia sanitaria y nutrición a niños necesitados.

Acuerdo con la UNESCO
El 19 de noviembre de 2007, llegaban más acuerdos. Esta vez con la UNESCO. El compromiso lo firmarían en París Laporta y el director general de la UNESCO, Koichiro Matsuura. Nueva prueba superada, esta vez con la UNESCO. Se vendió como un “convenio global en beneficio de la educación universal dirigido a los niños con el deporte como herramienta educativa”. El acuerdo tenía una duración de cinco años (2007-2011) –otra hipoteca para el futuro presidente- y Laporta, eufórico, no descartó en la firma del acuerdo en París que “los jugadores, como embajadores del club, participen en diversas campañas a favor de la UNESCO”. Tampoco de esto se tiene noticia alguna, pero la foto de Laporta en la sede de la UNESCO en París junto a sus dirigentes prometiendo lo que no podía cumplir dio la vuelta al mundo, que de eso se trataba.

Laporta en Swazilandia
El presidente viajó a Swazilandia en compañía de Rafael Yuste y una amplia comitiva del club para visitar una clínica rural, una escuela, 17 pozos  de agua, un centro de ayuda a los niños más necesitados y llegarse a la sede de UNICEF. También, por supuesto, estaba prevista la asistencia a una recepción del primer ministro del país. Ya se sabe, había que cuidar las relaciones públicas porque la carrera de un presidente del Barça es corta y el futuro muy largo. Desvelaba Sport que “este viaje debió realizarse el pasado junio cuando el Barça se desplazó hasta tierras africanas para jugar un partido amistoso contra el Mamelodi Sundowns. Problemas de agenda lo impidieron”. El presidente solidario que iba a dedicarle al club los mejores años de su vida tenía en ese momento otras cosas que hacer.
El 12 de diciembre de 2007 Sport recogía unas palabras de Laporta en Swazilandia: “Estoy aquí para aprender de vuestra situación. Aprender de vuestra amabilidad y de la fuerza de la lucha, a pesar de los problemas que tenéis. Somos un equipo con más de 108 años de historia y es nuestro objetivo participar en un programa que ayude a los niños. No estáis solos, hay un club que piensa en vosotros. Nuestra lucha contra el SIDA será exitosa. Nuestros jugadores no sólo juegan al fútbol, también quieren decir que los niños no están solos”. No dijo cómo colaborarían los deportistas del Barça, a quienes ya esperaban en Swazilandia en junio. Pero si no quisieron entonces ir a ver a Mandela, que lo tenían a sólo 40 kilómetros, difícilmente podían esperar que se les ocurriera hacerles una visita. Sin embargo, el presidente, que estaba lanzado, era capaz de prometer lo que hiciera falta.

Sin jugadores, pero con presidente mediático
Sobre el viaje realizado por el presidente a Swazilandia, podía leerse en pelikano.es: “Laporta ha debido excusarse y dar explicaciones de por qué no ha aparecido por Swazilandia ningún jugador del primer equipo, como les habían prometido hace un año los miembros de la Fundació. Esta vez ha sido el propio presidente quien se ha comprometido a llevar jugadores, aunque la web azulgrana no lo haya recogido. Les explicó que intentará que viaje un jugador lesionado o bien un internacional que se pueda saltar algún partido amistoso con su selección”. En Swazilandia siguen esperando que Laporta convierta su promesa en realidad. Lo que no saben es que ya se ha olvidado de ellos. “Los centros hospitalarios beneficiarios de la ayuda del Barça no se han visualizado, sólo se ha enseñado un aula impecable, pero con mesas vacías, una letrina por estrenar y un depósito elevado de agua potable, con niños jugando en su base. El interior de los hospitales y otros centros asistenciales se han ocultado porque desde luego la ayuda que llega no se destina ni a pintar las paredes ni a cuidar los exteriores”.

¿Propaganda o protagonismo?
La pregunta se la hacía pelikano.es: “Resulta extraña esta visualización tan fría y tan neutra, tan lejos del estilo de esta directiva, de proyectar la imagen barcelonista por encima de todo, como si en realidad hubiera sido más importante publicitar el concepto de ‘alianza histórica con UNICEF’ y el Barça como ‘más que un club en el mundo’ que el hecho en sí de hacer realidad esa ayuda. Socios consultados juzgan que si bien puede ser legítimo no utilizar propagandísticamente el hecho de practicar la caridad y obviar ciertas imágenes de hospitales, aplicar este principio también incluiría no ir a la ONU a hacer discursos pomposos ni sustentar la campaña ‘más que un club en el mundo’ en el hecho de subvencionar programas de UNICEF. Por otro lado, el hecho de personalizar esta ayuda sólo en la figura del presidente, visitando escuelas y dando de comer a niños puede interpretarse como que Joan Laporta quiere simbolizar y rentabilizar todo ese esfuerzo social que hace el club, destinando a la Fundació el 0,7% de los ingresos ordinarios.

En definitiva, la información oficial de esta visita histórica a Swazilandia ha subrayado el hecho de ‘dar dinero’ y ha destacado la figura del presidente y no del Barça, eludiendo símbolos y colores azulgrana tan frecuentes en otros viajes cuando se trata de regalar camisetas a políticos o agasajar a niños japoneses, tan necesitados de ilusión azulgrana como los niños de Swazilandia, que además pasan hambre, son huérfanos y en muchos casos han nacido con anticuerpos del VIH. El presidente no regresó a Barcelona, sino que se quedó en París, a la vuelta, para disfrutar del puente de la Constitución”. Sí señor, disfrutando de los mejores años de su vida con el Barça. Así compensaba el esfuerzo.

¿Jan lo hace de corazón?
El 7 de diciembre de 2007, por si quedaban dudas, Lluís Mascaró aclaraba que “Jan lo hace de corazón. Como barcelonista me siento orgulloso de la labor que desempeña actualmente la Fundació FC Barcelona gracias a su acuerdo con UNICEF. El millón y medio de euros que ha destinado al programa de ayudas a Swazilandia, uno de los países más masacrados por el Sida, significa una fortuna que puede salvar muchas vidas y que, por encima de todo, aporta esperanza donde antes sólo existía desesperación. Crear escuelas para niños huérfanos y fomentar los planes de desarrollo deportivo de chavales que jugaban al fútbol con pelotas hechas de hojas de palmera no tiene nada que ver con la imagen frívola que muchos han querido dar de esta unión Barça-UNICEF. Los que han pretendido ver en el viaje de Laporta una maniobra propagandística se equivocan. Se puede estar a favor o en contra de la gestión deportiva, económica e institucional del presidente blaugrana, pero resulta perverso pensar que su foto dando de comer a un ‘negrito enfermo’ –como algunos la han calificado– forma parte de una campaña de imagen. Es una lástima que todavía exista gente cuya única misión sea malinterpretar todos los gestos que hace el máximo dirigente barcelonista, deformando la realidad. Hay cuestiones que están por encima de los egos personales y la vida de los niños es una de ellas. No juguemos con estas cosas, por favor”.
Efectivamente, mejor “no jugar” con estas cosas. No estaba en cuestión la vida de los niños, sino la utilización que de eso hacía Laporta. El mismo personaje que lanzaba sus zapatos y sus pantalones contra un policía que cumplía con su obligación en el aeropuerto, el mismo que se enzarzaba en una pelea barriobajera en plena calle con un ex empleado, el mismo que echaba de mala manera de su coche al chófer que le pagaba el club increpándole ante los viandantes que circulaban por ahí, el mismo que se rociaba la cabeza de madrugada con champán francés de 120 euros la botella, era el que pretendía dar lecciones de solidaridad y, sobre todo, quería que le creyéramos cuando se le enternecía el corazón, siempre con cámaras delante, y decidía arreglar el mundo con un dinero que no era suyo. Pues no. Es posible que convenciera a sus más fieles mariachis, pero su conducta seguía generando desconfianza en muchos. E, insisto, sí realmente el señor Laporta estaba tan interesado en salvar vidas en el Tercer Mundo, que lo consultara con sus consocios y les pidiera permiso primero y luego buscara una financiación más generosa que lo que suponía ese millón y medio de euros, que poco era para un presidente que pretendía dar lecciones de solidaridad. Un sponsor bien buscado que abonara más de 25 millones podría salvar más vidas y alegrar la existencia de muchísimos más niños. Como esto no fue así, cualquiera estaba en su derecho de vincular todos esos gestos a interesadas campañas de imagen para lavar el perfil de quien sabía ser muy desagradable con quien le rodeaba cuando se lo proponía. Y le costaba poco.  

La gran mentira de Swazilandia

Informaba Josep Maria Minguella el 14 de diciembre de 2007 en RKB que había tenido acceso a un testimonio de un alto cargo de TV3 que afirmaba que uno de los cámaras del canal autonómico que acompañó al presidente a Swazilandia para dejar constancia de su gran humanidad en un reportaje de “Entre linies” ideado a modo de NO-DO,  admitió que “Laporta apremió durante todo el viaje al equipo de grabación para que las tomas fueran buenas lo más rápidamente posible. Según este dirigente de TV3, un cámara de los que fueron le comentó que Laporta les decía: 'vámonos rápido de aquí, porque aquí sólo hay porquería y suciedad y no me gusta estar aquí'... Y añadió Minguella que el alto cargo de TV3 reconoció sentirse incómodo por el gasto que para el canal supuso el seguimiento del viaje personal del presidente. En el reportaje de 12 minutos pensado para loar la figura del presidente apenas aparecían símbolos del club, ni camisetas, ni escudos. Minguella concluyó revelando que “el dirigente de TV3 me reconoció que no entendía el gasto tan enorme que hizo TV3 para algo tan personal como fue el viaje a Swazilandia. Y añadió que estaba abochornado pero que no podía decir nada públicamente porque era más una decisión política que no informativa".
Como bien reclamaba Mascaró, “no juguemos” con la desgracia ajena, por favor. El tema era mucho más serio que las ridículas poses de un personaje con ansias de notoriedad y necesidad de chupar cámara en un país azotado  por las carencias.

Cede parte de la taquilla del Barça-Madrid
El 19 de diciembre de 2007 el presidente, una vez más sin encomendarse a nadie ni pedir opinión a los dueños del club, decidía unilateralmente ceder parte de la recaudación del Barça-Madrid a la Federació Llull (Òmnium Cultural, Acció Cultural del País Valencià y Obra Cultural Balear) con quien había firmado un convenio para promocionar la cultura catalana dentro del territorio lingüístico catalán. Ajustándose a su particular concepto de la transparencia, tampoco recibió el socio noticia alguna de la cuantía de esa parte de la recaudación. Un ejemplo más de la generosidad de Laporta con dinero ajeno. Un ejemplo más de su predisposición para administrar lo que no le pertenecía en función de sus propios caprichos.

Insolidario con la malaria
José Ramón de la Morena desveló el 19 de diciembre de 2007 que Iker Casillas llamó a Joan Laporta para pedirle sin éxito que dejara a Eto´o e Iniesta jugar en su partido benéfico contra la malaria en el que participaban amigos de Casillas contra amigos de Nadal, entre ellos Fernando Alonso. Pero la malaria, si no era “su” malaria, no le interesaba nada a Laporta, que acababa de llegar de África, en donde repartió su peculiar concepto de caridad a manos llenas. Como la iniciativa no era suya, no había ninguna necesidad de preocuparse por los niños que pudieran beneficiarse de ella. Parecía evidente que a Laporta más que la caridad en sí le importaba que quedara claro que la caridad la practicaba él.
Jordi Majó lo explicaba con meridiana claridad en pelikano.es: ”está mucho más preocupado por proyectar su imagen que por cualquier otra cosa. Ese afán de viajar y promocionarse lo veo exagerado ya que lo pagamos todos los socios. Tiene una actividad frenética, viaja sin sentido, no es el caso de Swazilandia, pero se le nota demasiado que le gusta figurar en exceso”.
Dos años después Iker Casillas le daría a Laporta una soberana lección de solidaridad sin colores entregándole su camiseta con su firma para la subasta realizada en Barcelona a favor del pequeño Markus, un niño que nació con parálisis cerebral y que necesitaba someterse a un tratamiento con células madre en China para poder volver a andar.


MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Solidaridad com dinero ajeno (IV)

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