2014-02-12 22:02 FC Barcelona Por: Administrador

Su Majestad Messi pone en la final al Rey de Copas (1-1)



Joan Tubau

27 minutos ha necesitado el Barça para liquidar la semifinal... por si había alguna duda. Un jugadón de Messi iniciado en la línea de mediocampo ha significado la sentencia de la eliminatoria en favor del Barcelona. Ha sido un golazo, un pedazo de gol. Él solito se lo ha cocinado, guisado y zampado. Se ha llevado con él a cuatro jugadores de la Real en su carrera hacia la portería contraria. Ha cambiado dos veces de ritmo y ha disparado sobre Zubikarai cuando nadie lo esperaba, cuando aún no había entrado en el área. El meta vasco tocó el balón, pero no pudo impedir que la pelota saliera rechazada hacia atrás entrando mansamente en la portería.



Es lo que tiene disfrutar del mejor jugador de la historia del fútbol, que te la puede hacer en cualquier momento. Pero no sólo Messi ha brillado a un excelente nivel en la primera mitad. Todos, desde Pinto hasta Pedro, han ofrecido la mejor versión del Barça. El Barça ideal. Ese Barça al que siempre se aspira, como el de Pep, el que lo ganaba todo. Martino ha dejado a Alexis en el banquillo y ha apostado por jugar con un punta menos y un centrocampista más, porque el de Arenys se ha movido por detrás de Messi.

Y le ha salido bien. El equipo ha salido muy enchufado, seguramente con la lección bien apredndida de partidos precedentes en los que se ha visto sorprendido por el rival en los primeros compases del partido. Y luego ha habido que remontar. Esta vez el Barça ha empezado despierto, bien despierto. Y ha tocado el balón con fluidez, criterio y profundidad. La Real Sociedad se desesperaba. Parapetada en su pirámide defensiva, cuando recuperaba el balón lo perdía al segundo pase fruto de la presión agobiante que imprimían a su juego los jugadores barcelonistas. Y eso era desesperante, porque los donostiarras sabían que cuando el balón lo tenía el Barça no quedaba más remedio que correr detrás de él en largas jugadas de ataque precedidas por combinaciones cortas a las que nunca llegaban los rivales.

Lo mejor es que el Barça ha movido el balón con rapidez. Con ganas. Había mucho en juego y el equipo ha mostrado la solidez mental que se requiere para un duelo de estas características. Luego, tras el descanso, las cosas han cambiado, el Barça se ha relajado, ha bajado el pistón y se ha dedicado a contemporizar. Ha seguido atacando y buscando el gol -con el mismo desacierto que en la primera mitad-, pero sin el hambre que da la necesidad de marcar para sobrevivir. No debe ser fácil pedir a los jugadores que ataquen cuando saben que el rival necesita cuatro goles por hacerles daño de verdad.



Las triangulaciones, a la velocidad del viento, descolocaban a la Real Sociedad, aunque el Barça volvió a adolecer en la segunda parte de puntería. La llegada era perfecta. Hasta nueve situaciones de gol se crearon ante el meta Zubikai, pero el balón no entraba. Pudieron marcar Iniesta, Cesc, Messi, Alves y Pedro en acciones vistosas de fútbol combinativo que rozaba la excelencia. Pero el balón no entraba. Y en el último arreón la Real le puso un borrón al excelente trabajo defensivo de una defensa que esta vez sí dio muestras de solidez.

Un gol de Griezzman a tres minutos del final y con un compañero situado en fuera de juego subía al marcador, igualaba el encuentro y dejaba a todos contentos. Barça y Real Sociedad son dos clubs amigos. El Barça consigue su objetivo y ya está en la final. La Real logra no perder ante el Barça, algo que no está al alcance de cualquier equipo.

Atención, Real Madrid: nos vemos en la final...¡Y con Neymar!

 

 


Deja tu Comentario