2013-02-21 03:02 FC Barcelona Por: Administrador

Su nombre es Thompson, Craig Thompson. Él ganó al Barça (2-0)



En San Siro sufrió el Barça la tropelía más vergonzosa de un árbitro que se recuerda en la historia de la Champions League. En aquella ocasión el equipo favorecido fue el Inter de Mourinho. El causante del atropello, un árbitro portugués, Olegario Benquerença. Lo de hoy, en el mismo escenario, pero ante diferente rival, no ha sido tan escandaloso, pero si decisivo. El primer gol del Milan, obra de Boateng, no debió subir al marcador porque hubo una mano previa de Zapata que tuvo una incidencia vital en el desarrollo de la jugada. Además hubo una clara voluntariedad. No sabemos qué pintan los jueces de gol. Cuantos más árbitros, peor. Para colmo, Piqué fue a pedirle al árbitro que consultara con sus auxiliares y se llevó la amarilla. Además de equivocarse de manera penosa en el gol, lo acaba de rematar multiplicando el castigo para el Barça.

No quedó ahí la cosa. Pedro fue objeto de dos claros derribos dentro del área. En el primero es derribado en el minuto 82 dentro del área por Ambrossini  cuando disputaba un balón. En el segundo Ambrossini dalta por encima suyo y le derriba. Nada. Thompson, Craig Thompson quería hacerse famoso y lo ha conseguido. Cuando vea las imágenes por televisión se le caerá la cara de vergüenza. Sucede que los valores del Barça no guardan sintonía con el mal perder de Mourinho y nadie montará ningún escándalo, ni preguntará por qué ni buscará tramas ocultas que justifiquen la derrota. Aquí no hay más trama que la de un árbitro inepto que se ha equivocado gravemente en contra del Barcelona. Curiosamente ese equipo del que algunos, cada vez menos, sostienen que está protegido por la UEFA.



Había que hablar del árbitro para entender un hecho anormal. Porque que el Barça pierda un partido es un hecho anormal. Y más anormal todavía es que lo pierda sin marcar un gol. Pero es imposible marcar goles si no se dispara a puerta. El Barça no ha chutado entre los tres palos. Y así es imposible ganar. El equipo más goleador de Europa no ha encontrado la manera de enfilar el camino de la portería rival.

La primera parte se ha desarrollado conforme al guión. El Barça dominando y buscando el hueco que no encontraba, y el MIlan atrás, esperando y persiguiendo el balón fiándolo todo al contragolpe. El partido iba camino de acabar con el 0-0 inicial cuando se produjo la polémica jugada de la mano de Zapata en el gol de Boateng. El Barcelona perdió el control, el Milan se fue para arriba y llegó el segundo gol de Muntari. El Barça intentó reaccionar, pisó el área y fue objeto de dos penaltis, pero el árbitro no estaba por la labor de impartir justicia y se llegó al final con un equipo irreconocible que acabó con Piqué jugando de delantero centro. El Barça perdió completamente los papeles y por perder hasta perdió la posesión del balón.

De las derrotas hay que aprender, y ésta tiene mucho que enseñar. Sería importante que éste fuera el partido tonto de la temporada. El tropezón no es definitivo, tiene solución. Sólo hace falta recuperar al mejor Barça en la vuelta. El Milan no es nada del otro mundo. Si el Barça chutó poco, el Milan menos. El Milan no ha ganado hoy al Barcelona. El que ha decidido el partido ha sido Thompson, Craig Thompson, para vergüenza del fútbol. Eso ha sido así, pero el Barça estaba obligado a dar otra imagen más consistente.



Para la vuelta hay que esperar más de lo mismo. Cerrojazo del Milan y el Barça controlando el balón y buscando su oportunidad. Nada es imposible para este equipo. El Camp Nou deberá vestir sus mejores galas y empujar a los suyos. Pero tendrán que jugar de otra manera, porque ya no queda margen de error. Otro error en el Camp Nou ya no tendrá solución.


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