2013-05-05 14:05 FC Barcelona Por: Administrador

Tito se come el marrón que no afrontó Guardiola



Gerard Piqué pedía a la directiva al término del FC Barcelona-Bayern Múnich  que tomara decisiones. Lo que Piqué seguramente no sabe es que esas decisiones que ahora reclama están aparcadas en el Camp Nou desde hace un año, cuando Pep Guardiola marcó el rumbo del futuro y el presidente se asustó. Lo que proponía Pep no era popular ni comercial y Rosell prefirió abrirle la puerta del Barça para que se fuera el mejor técnico de la historia del club antes que cumplir sus órdenes.
Lo que Piqué no sabe es que una de las decisiones que la directiva tenía que haber tomado hace un año a instancias de Pep era precisamente traspasarle. A él, a Cesc, a Villa y a Alves. Estos cuatro nombres son los que Pep exigió al presidente Rosell que salieran del club para continuar él al frente de la nave blaugrana. La petición la hizo en los primeros meses de 2012, cuando aún persistía la incertidumbre sobre la continuidad de Pep en el Barça. Guardiola esperó pacientemente la respuesta de la directiva a este plan de ataque para consolidar el futuro y a otras condiciones que puso. Pero Rosell no se atrevió, pensó que el entrenador no marca goles y que prescindir de la columna vertebral del equipo podría suponer un coste en su imagen irreparable.
Pep lo entendió y decidió hacer las maletas para irse con la música a otra parte. La directiva optó por ignorar los "engorrosos" encargos de su técnico y se instaló en una autocomplacencia que en el Barça ya es un tema reincidente. Con ella vivió Laporta dos años negros esperando la resurrección de un equipo que estaba ya muerto.
Ahora será Tito Vilanova quien deberá comerse el marrón que estaba dispuesto a afrontar Pep Guardiola. Esta plantilla exige cambios drásticos, los que propuso Pep Guardiola, para no encontrarnos a estas alturas con el humillante 0-7 impuesto por el Bayern. Hay que dar salida a Valdés y fichar a otro portero. Hay que buscarle acomodo a Alves. Hay que colocar a Villa y Alexis. Hay que despedir a Abidal. Y hay que liquidar a Cesc. Si Guardiola estuviera en el Barça jamás se hubiera renovado a Xavi y Puyol por tres años, pero Rosell lo decidió así y habrá que aprender a convivir con ello y compartir con ellos su decadencia como futbolistas pagándoles fichas de cracks.
A Tito, que ha ejercido de hombre bueno hasta ahora, le tocará vivir la experiencia de sacar el hacha para cortar cabezas. ¿Le temblará el pulso, como le sucedió a Frank Rikjaard, o mostrará el valor que confirmó tener Pep Guardiola cuando se cargó a Ronaldinho, Deco y Eto´o?


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