2013-10-22 12:10 FC Barcelona Por: Administrador

Tito Vilanova y Pep Guardiola, cara a cara en Barcelona



Tito Vilanova y Pep Guardiola se reunieron ayer por la tarde en el domicilio barcelonés de éste.  Tal como avanza Mundo Deportivo, Pep se desplazó en un vuelo privado desde Munich que aterrizó en El Prat a mediodía. Y alrededor de las tres de la tarde se encontró en su propia vivienda barcelonesa con Tito Vilanova de acuerdo a la cita concertada previamente. Tito se desplazó en su Porsche Cayenne conduciendo él mismo.

La reunión se prolongó por espacio de tres horas. Se supone que allí hablaron de lo que ha ocurrido en los últimos meses y de las causas de un desencuentro que jamás debió producirse. Es de suponer que habrán acercado posturas y que habrán retomado la amistad que siempre les caracterizó. Tito abandonó la finca sobre las seis y Pep cinco minutos más tarde, como en las películas, siendo conducido al aeropuerto por una persona de confianza.



Hay que recordar que la relación de Pep y Tito se enfrió cuando éste fue el designado por la directiva para sustituir a un Guardiola que había anunciado su marcha porque en el Barça se sentía "vacío".  A Pep no le gustó que el protagonismo de su marcha recayera sobre su sucesor y se mostró molesto por detalles que rodearon al nombramiento de Tito Vilanova. Pep se fue a vivir a Nueva York y allí acudió Tito para someterse a unos exámenes sobre su enfermedad. Y allí se vieron de una manera fría.

Luego volvió Tito a Nueva York para someterse a tratamiento de quimio y radioterapia, pero Pep no se dignó a ir a visitarle. Es por ello que Tito le recriminaría públicamente que "el que estaba fastidiado era yo, el que necesitaba al amigo era yo y no vino". Horas antes Pep había dicho que si no le había visitado no había sido por su culpa, lo que venía a significar una acusación velada a la mujer de Tito Vilanova, de quien se cuenta que un día se cruzó con la compañera de Guardiola por la Quinta Avenida neoyorkina y le dijo de todo por entender que Pep no se había comportado como un verdadero amigo con su esposo. Este encontronazo sirvió para enfriar todavía más las relaciones entre los Guardiola y los Vilanova.

Se supone que tras el encuentro de ayer ambos habrán limado asperezas, aunque la confirmación sigue pendiente y sólo los protagonistas pueden poner luz al tema. Habrá que esperar a que Pep lo filtre a alguno de sus íntimos de la prensa -como es habitual en él- para conocer la verdad de este desagradable culebrón en el que las mujeres de ambos tienen mucho que ver.




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