2012-09-25 10:09 FC Barcelona Por: Administrador

Toda la verdad sobre el choque Messi-Villa



Ocurrió durante el terreno de juego durante el FC Barcelona-Granada:

-Messi a Villa: "Dale a la primera".



-Villa a Messi: «Ni siquiera he podido controlar, no me jodas. Si puedo, te lo paso, pero no he podido».

Y aqui se acaba la historia. Ambos siguieron jugando como si tal cosa. Tito Vilanova ni perdió un segundo en comentar el tema y los dos protagonistas quitaron hierro al asunto confirmando públicamente la excelente relación que les une. Lo peor para la prensa madridista es que el Barça acabó ganando y ampliando su ventaja sobre el Madrid a once puntos. Eso duele, y mucho, en la capital.

A los estudiantes de Periodismo suelen explicarles en un momento u otro de la carrera la inconveniencia de esta frase: "No dejes que la realidad te estropee un gran titular". Y eso es lo que ha pasado con la jugada de Messi y Villa. Sucede que el día que explicaban esa lección, algún periodista de Madrid no fue a clase. Por ejemplo, el que ha redactado la noticia en Periodista Digital, que habla de Messi como de un "vanidoso, prepotente y mimado". Están en Madrid tan hartos de las vanidades, prepotencias y mimos del que no abraza, sino que se deja abrazar y adorar por el resto de los mortales, que se han agarrado al pequeño resquicio que han dejado abierto Messi y Villa para clavar el puñal hasta el fondo. No tienen bastante con inventarse cortinas de humo para tapar las vergüenzas que todos los días se viven en el vestuario del Real Madrid, y han decidido mirar hacia otra parte para echar porquería allí, a 500 kilómetros. "Detrás de esa imagen de chico bueno, modesto y sencillo que venden los periodistas culés en periódicos y tertulias de radio y televisión, habita una 'fiera' vanidosa y prepotente", dicen en Madrid, como si Messi fuera por ahí metiendo el dedo en el ojo de los demás, pisando la mano de los demás, autoproclamándose el más guapo, más rico y más bueno del mundo o reclamando para sí todos los títulos individuales. Ya les gustaría que Messi fuera así, pero para su desgracia, quienes así se comportan son otros y los tienen muy cerca, no hace falta recorrer 500 kilómetros para encontrarlos.



Es lo que le ha pasado a Tomás Roncero, que ha visto el titular goloso y se ha relamido con la sangre de sus colmillos acusando en Punto Pelota a Leo Messi de "dictador": "Messi se cree el amo del mundo. Es un pequeño dictador. Como futbolista es un crack, pero como persona no es como la gente cree. Eso sí, en Barcelona nadie le rechista". Y José Damián González, poco preocupado por las humillaciones que sufren los campeones del mundo de La Roja en el Bernabéu, se atrevía a soltar en Punto Pelota: "Messi humilló a Villa en el campo". ABC, por ejemplo, hablaba de "Espectacular bronca a Messi".

Queda claro que en Madrid, a falta de goles, se agarran a lo que sea para hablar de cualquier cosa que no sean los 11 puntos que este momento separan al Barcelona del Real Madrid cuando aún no estamos ni en octubre. Eso les duele y necesitan recurrir a la mentira dando vida a un problema que sólo existe en su imaginación. El propio Messi y Villa se encargaron al término del Barça-Granada de cerrar bocas y ponerlos a todos en su lugar, en el banda de la mentira y la intoxicación: "Son cosas del partido, de querer hacer el primer gol para que todo sea más fácil. Es algo normal", dijo Messi, que añadió que estas cosas "también pasan en los entrenamientos, pero la gente no lo ve ya que no se televisan. Yo no tengo ningún problema con el 'Guaje', al contrario. Mi relación con él es espectacular". Messi ha explicado a Barça TV que el diálogo que mantuvo con Villa se debió  "a la intensidad del juego del equipo por buscar los tres puntos". 

Lo que más duele en Madrid es la reflexión de Messi: "Lo importante es ganar y si el equipo es capaz de conseguir triunfos sin estar al cien por cien, después pueden llegar buenos momentos". Pero llama la atención que se preocupen tanto por Messi cuando allí tiene a un dictador mimado, prepotente y vanidoso que cuando se pone triste consigue generar un movimiento sísmico en el entorno madridista. Como mínimo, tiene gracia.

En el Barça, lejos de preocupación, lo que existe es satisfacción por el compromiso de sus jugadores en la lucha por el triunfo de los colores de su equipo. Messi vio el camino del gol y esperaba el pase de Villa que no llegó. Y se lo recriminó, porque estaba en juego el triunfo del Barça. Y eso es bueno. Si no tiene derecho a quejarse por un pase que no le ha llegado alguien que es capaz de marcar 73 goles en una sóla temporada, ¿quién puede quejarse entonces?



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