2017-02-07 11:02 Real Madrid Por: Administrador

Toda la verdad sobre el enfado del Real Madrid con el Celta, la LFP y la Federación



Carlos Muñiz El Real Madrid tiene motivos más que sobrados para estar molesto con la suspensión el Celta-Real Madrid que debía disputarse el pasado domingo en Balaidos. "Nos la han jugado". Esa fue la reacción del Real Madrid que ofreció el diario Marca a sus lectores. Y es que el Real Madrid entiende que el Celta ha recurrido a una estrategia tramposa para aplazar el partido y así poder enfrentarse al Real Madrid en otra fecha con su formación titular, algo que no hubiera sucedido el pasado domingo porque el  objetivo prioritario del equipo vagues ahora mismo es alcanzar esta semana la final de Copa en el encuentro de vuelta de semifinales que debe disputar en Vitoria ante el Alavés.

Por qué está molesto el Real Madrid

El Madrid está molesto con el Celta, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, la LFP y la Federación por su nula predisposición a solucionar el problema reparando los desperfectos causados por el viento en Balaídos de manera rápida o improvisando un nuevo escenario, tal y como marca el reglamento. El Madrid entiende que disputar la competición liguera con dos partidos menos que el Barcelona desvirtúa el torneo y le sitúa en un plano de desventaja. El club blanco entiende que se adopten las medidas de seguridad necesarias que hagan falta, pero no la nula capacidad de reacción que se ha podido apreciar en los organismos responsables de la organización del partido. También están molestos en el Bernabéu por la solución que se adopte para encontrar una fecha en un calendario muy sobrecargado de partidos, que obligará al equipo de Zidane a apretar sus compromisos y variar su programación, muy despejada tras la eliminación en la Copa del Rey.   El Real Madrid clama al cielo porque el Celta de Vigo ha incumplido el artículo 205 del reglamento de la Federación Española, que establece que debe fijarse un escenario alternativo cuando un club no puede utilizar su recinto para albergar un partido. Es decir, que el partido debió jugarse en otro escenario si Balaídos no estaba en condiciones. "Los clubes están obligados a informar a la RFEF, con quince días, al menos, de antelación al inicio de la competición, sobre la situación, medidas, tipo de superficie del terreno de juego y posible campo alternativo para disputar aquellos partidos que fueran susceptibles de no ser jugados en césped artificial".

El Celta ni informó ni se preocupó de buscar un recinto alternativo. 




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