2012-04-07 12:04 FC Barcelona Por: Administrador

Toda la verdad sobre la leyenda del Chelsea-Barça



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Ni el famoso partido de Stamford Bridge dirigido por Ovrebo fue un atraco favorable al Barça ni se ha explicado toda la verdad sobre aquella eliminatoria, que tuvo otro partido en el Camp Nou en el que ocurrieron muchas cosas. Mourinho cuenta su historia, la que le interesa, que no necesariamente coincide con la realidad. Sabido es que realidad y ficción en la cabeza de Mourinho no tienen los límites bien definidos.



En Stamford Bridge, en aquel Chelsea-Barça dirigido por Ovrebo, vimos la obra cumbre de Mourinho. La herencia que dejó en el Chelsea. Vimos a un Drogba, el niño mimado del portugués, sobreactuando. Si ya es famoso en la Premier por su antideportividad simulando lo que no es, ante el Barça su trabajo fue de óscar, aunque no consiguió engañar al árbitro, que bastante hizo con no expulsarle ante tanto intento por equivocarle. Drogba estaba ese día sobreexcitado. Algo debía pasarle al discípulo aventajado de Mourinho en el apartado de cuentos, teatros, conflictos y protestas.

En Stamford Bridge vio Mourinho cinco penaltis. El primero, de Alves a Malouda se produce claramente fuera del área. Se pidió otro de Abidal a Drogba, pero en la repetición se ve claramente cómo Drogba se deja caer después de haber perdido el control del balón.

Ovrebo le enseña tarjeta amarilla a Alves y por la misma acción se come la amonestación a Essien y a Cole en entradas sobre Iniesta.



Drogba pide penalti en una jugada en la que Touré toca limpiamente el balón y el salta por encima buscando el contacto.

Drogba vuelve a pedir penalti, esta vez de Abidal, por una acción en la que el balón le llega con demasiada potencia y ni puede controlarlo. Su reacción es dejarse caer intentando que el árbitro pique.

El árbitro expulsa a Abidal por una acción desleal de Anelka en la que simula ser derribado por el defensa blaugrana a pesar de que el francés está a más de un metro cuando él se deja caer. Anelka, como Drogba, parecían más predispuestos a buscar expulsiones y penaltis que a jugar a fútbol.

Lo cierto es que el árbitro se lo puso difícil dejando al Barça con diez y no atreviéndose a expulsar a alguno de los jugadores del Chelsea que lo merecieron por entradas contrarias al espíritu del reglamento. Por ejemplo Essien, por entrada por detrás a Iniesta. Por ejemplo Alex por ponerle la bota en la rodilla a Messi cortando un contragolpe. Sólo vieron la amarilla.

Nuevo penalti solicitado por el Chelsea,. Anelka pierde el equilibrio y cae ante Touré en el área.

La jugada más clara: mano de Piqué dentro del área, aunque el balón le va a la mano y no la mano al balón (como ha sucedido en tres penaltis que no le han pitado en contra al Real Madrid en esta liga). El árbitro ahí sí pudo pitar penalti.

Ashley Cole vuelve a golpear a Messi sin castigo. Y Ballack pide como un poseso mano de Eto´o en el área. El árbitro entiende que Eto´o está girado de espaldas a la trayectoria del balón y que no existe ninguna intencionalidad. Pero Ballack protesta rozando la agresión al árbitro sin que éste se atreva a aplicar el reglamento expulsándolo.

CONCLUSIÓN: Expulsión injusta de Abidal, que dejó al Barça con diez y a merced del Chelsea. De los cinco penaltis reclamados por el Chelsea, sólo la mano de Piqué admite ser sancionada como tal, aunque queda la duda de si el balón va a la mano o la mano al balón. El ábitro permite el juego sucio del Chelsea y deja sin expulsar a Drogba, por simular faltas que no son, y a Alex, Cole y Essien por juego violento. El balance global, por mucho que Mourinho se empeñe en creerse sus propias alucinaciones, es que el Barça fue más perjudicado que el Chelsea por el árbitro Ovrebo. Las imágenes están ahí y no engañan, como pretende hacerlo él.

El partido del Camp Nou

Pero aquella eliminatoria tuvo más. No se limitó al partido de Londres. También se jugaron 90 minutos en el Camp Nou. Allí arbitró otro "amigo" de Mourinho, Starks, que en contra de lo que nos venden los embustes del técnico del Real Madrid, también perjudicó al Barcelona.

Ballach ve una amarilla por una entrada salvaje a Henry. Luego le da un manotazo en la cara a Iniesta, que el árbitro ve, porque pita falta, pero que no recibe su justo merecido de la expulsión. Por mucho menos fue expulsado Abidal en Londres.

Drogba agrede sin balón a Alves, pero el "amigo" de Mourinho mira hacia otro lado.

Jugadores como Ivanovic se dedican a hacer teatro mientras el árbitro parece dispuesto a picar siempre.

El árbitro corta un contragolpe que dejaba a Eto´o solo ante Cech señalando un fuera de juego que sólo vio él. Pudo ser gol.

Se produce un agarrón escandaloso sobre Henry dentro del área. El penalty más claro de los dos partidos, pero el árbitro tampoco lo ve.

Así se escribe la historia de la famosa eliminatoria Chelsea-Barça. Por mucho que Mourinho nos cuente sus fantasías, la realidad es la que es. El Barça fue perjudicado en los dos partidos de la eliminatoria ante un Drogba sobreexcitado -él sabrá por qué- y haciendo honor de la fama de cuentista que le acompaña en Inglaterra. Seguramente adquirió los fundamentos del teatro recibiendo lecciones particulares de su ex entrenador Mourinho.

Ni Ovrebo ni Starks. La vergüenza más grande del fútbol se vio en San Siro, en un Inter-Barça en la que el socio de Mourinho en un barucho de Leira, el tal Benquerença, protagonizó el atraco más escansaloso jamás perpretado en un campo de fútbol. Pero de eso no habla Mourinho. Lo suyo es echar mierda sobre los demás. Con argumentos reales o inventados. Eso es lo de menos. Ha sido siempre su táctica contra el Barça, la misma que utilizó contra el Milan y la Juve y la misma que utilizó contra el Manchester United. De hecho, ya hablaba pestes de los árbitros y el Real Madrid en su época de traductor y subalterno en el staff técnico del Barcelona. Es como es y quizá habría que empezar a no hacer caso de sus alucinaciones.


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