2012-07-26 17:07 FC Barcelona Por: Administrador

Toda la verdad sobre la salida de Keita



Seydou Keita firmó por el FC Barcelona en el verano de 2008. Entonces el novato Guardiola, que acababa de ascender a Segunda B con el filial, exigió su fichaje para iniciar su proyecto ganador. Y Joan Laporta pagó sin pestañear su cláusula de rescisión al Sevilla, que ascendió a 14 millones de euros. Cuatro años después Keita abandona el Barça sin que las arcas del club vean un euro por él.

Se ha vendido que la causa de la marcha de Keita al fútbol chino obedece a motivos de fiscalidad. Y es cierto en parte. Al cumplirse cinco años de estancia en España, Keita dejaba de tributar a Hacienda el 24% de sus ingresos para pasar a pagar el 43%. Si el club no mejoraba su ficha, Keita veía disminuidos sus ingresos netos. Se trataba de negociar una solución que no se encontró. "No hemos llegado a un acuerdo. Llevábamos mucho tiempo discutiendo pero el problema de la nueva fiscalidad ha acabado decidiendo. Hace dos semanas el club me dijo que no podía hacer nada. Yo propuse pagar parte de esa diferencia de impuestos y que el club pagara otra, pero no hubo acuerdo. Siempre dije que seguir en el Barça era mi primera opción y lo he intentado hasta el final”, decía Keita hace apenas dos semanas. Al final el problema se reducía a un millón de euros, que Keita proponía pagarlo a medias entre el club y él. Pero no hubo acuerdo y el jugador se acogió a una curiosa cláusula de su contrato para irse del Barça con las manos en los bolsillos sin que nadie más que él obtenga rentabilidad a su adiós.



Keita renovó en 2010 con Sandro Rosell el contrato que firmó en 2008 con Joan Laporta. Consciente Rosell de que Keita era "la niñita de los ojos de Pep", no quiso enfurecerle más después de haber devuelto a casa a Chygrynskyi, otra de sus peticiones. Y aceptó firmar un contrato más favorable a los intereses del jugador que a los del club al que representaba. Keita se reservó la posibilidad de abandonar el club si el entrenador no contaba con él. Y la directiva aceptó que si no llegaba a un mínino de oartidos, ese contrato, que se prorrogaba de año en año quedaría sin validez y dejaría en libertad a un jugador que costó 14 millones de euros.

El jugador de Mali, que ha ganado 14 títulos en cuatro años, disputó en la última temporada 26 partidos. No llegó a la cifra estipulada en el contrato y ha decidido marchar. El Barça ha perdido a un futbolista muy valorado en la secretaría técnica y ha visto esfumarse una de las posibilidades que tenía este verano de ingresar dinero con la venta de sus jugadores por culpa de la anómala redacción de un contrato y por la decisión de Guardiola de favorecer los intereses de Keita evitándole alcanzar el número de titularidades que exigía su último contrato. Keita jugará las dos próximas temporadas en Dailan Aerbin chino, que le ha prometido 20 millones de euros brutos. Keita ha salido ganando económicamente con el cambio. El Barça no ha recuperado un sólo euro de los 14 millones que pagó al Sevilla por él.

Situaciones como ésta obligan luego a la directiva a tomar decisiones drásticas en busca de ingresos que no llegan. Por ejemplo, aumentando desaforadamente la cuota de los socios porque, según se comenta en los despachos del Camp Nou, pagan poco. La próxima temporada, con un partido menos en el abono y un aumento desproporcionado de la anualidad, el club podrá compensar los desvíos negativos que provoque la gestión de la directiva, como por ejemplo con la renovación de  Keita. Al final, la solución siempre es la misma: que pague el soci.




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