2013-10-01 19:10 Real Madrid Por: Administrador

Todo lo que no sabíamos de Gareth Bale (parte II)



Bale pasó toda su infancia en un barrio obrero de Cardiff. Todo el mundo le conoce allí desde antes que se hiciera famoso. Los que le trataron de niño coinciden en tildarle de chico educado y con buenos modales, aunque tímido e introvertido. Le reconocen a su vez como un enfermo del fútbol. De esos que no se podía estar quieto e iban todo el día con la pelota arriba y abajo, encalándola en el patio del vecino o rompiendo algún cristal.

El chico ingresó pronto en el club de la ciudad. Con 8 años, un ojeador del Southampton le descubrió en un torneo de fútbol sala y lo reclutó de inmediato para la academia de los Saints. El joven debería entrenar cada día a 90 kilómetros de Cardiff.



A diferencia otras celebridades del mundo del fútbol, Gareth no tiene una infancia oscura ni trufada de tragedias. Tampoco de una proviene de una familia desestructurada o pobre. Y no es que perteneciera a la jet-set pero, como bien afirman los que conocen su entorno, se sabe que su padre puso todos los medios que tenía a su alcance para que el chico desarrollara sus cualidades. En muchas ocasiones, el ‘11’ del Madrid ha reconocido que todo lo que ha conseguido se lo debe a sus progenitores. Nunca pierde la ocasión de agradecerles lo que hicieron por él. Su padre jamás faltó a un partido. Sabiendo esto, es lógico que al fichar por el club de sus sueños quisiera posar con toda su familia.

Bale debía acudir dos veces por semana a la academia de Bath y jugar partidos en el sur de Inglaterra los fines de semana, lo que suponía un sacrificio para todos. Cuenta HJ, entrenador de Bale en aquella escuela de fútbol, que la primera vez que vio Gareth, con 10 u 11 años, éste no destacaba especialmente . "Tenía una buena técnica. Era bastante atlético pero no sobresalía por encima de los demás". El ex jefe de ojeadores del Southampton, Malcolm Elias, va más allá. "No estaba considerado como uno de los mejores. Pero insistimos con él porque era zurdo. Tenía algo, centraba bien". Y lo que más impresiona. "Si me hubieran preguntado si creía que iba a ser un gran jugador en aquel momento, hubiera dicho que no". Así pues, todavía tiene mucho más mérito que al cabo de cuatro años debutara con la selección absoluta.

Quizá hallemos más respuestas a esta cuestión sabiendo qué opinan de él sus profesores. Bale cursó sus estudios primarios en el Witchurch High School, el instituto más grande de País de Gales, de donde han salido algunos de los deportistas nacionales más importantes del momento. Sus instalaciones deportivas son inmejorables. Fue precisamente en ese centro donde tuvo lugar la fotografía que ha rodado mucho por Internet y las redes sociales en los últimos tiempos. El retrato un Bale de 11 años con Sir Alex Ferguson. No era para menos.



Como estudiante, Bale era aplicado. Pero su gran pasión estaba en el deporte. Su profesor de Educación Física, Gwyn Morris, quedó prendado con una cualidad que le diferenciaba del resto. "Su tremenda actitud. Practicaba todos los deportes, no sólo fútbol, también rugby, atletismo, hockey,... Intentaba ser lo mejor posible ya desde una edad muy temprana. Quizá hubiera podido dedicarse al atletismo. Era bueno en los 800, en los 1500 metros, en cross y también era un gran velocista." Aunque por encima de todo. Gareth amaba el fútbol. Como era zurdo cerrado, su profesor tuvo una idea para hacerle mejorar la pierna mala: le prohibió usar la pierna izquierda en los entrenamientos. Morris sabía que un jugador que maneja las dos piernas tiene muchas más posibilidades de triunfar en el fútbol de primer nivel.

Pero los vericuetos por los que hubo de pasar Bale no fueron siempre sencillos. Nunca fue un chico demasiado alto. Se desarrolló tarde. A los 14 pegó el estirón. En un periodo muy breve empezó a desarrollar su cuerpo y sentó las bases para el portento en que hoy se ha convertido. El problema de esa tardía explosión es que se le originaron dolorosos problemas de espalda. Pensó incluso en dejarlo, puesto que en ocasiones se le hacía imposible incluso caminar. "Recuerdo verle empezar los partidos y tener que ser sustituido". Pero ahí apareció la persistencia de la que tanto hablan sus profesores. El periodo de dolores agudos duró alrededor de dos años. Y fue en mitad de esa travesía cuando llegó una decisión clave en la vida de Bale. El Southampton debía decidir si apostar por él definitivamente o no. Había dudas por sus problemas físicos, pero su madre convenció a todos de que podría superarlos. Al final, el club le ofreció la necesaria beca para terminar sus estudios y le dio dos meses para mostrar sus cualidades. Con 16 años, el chaval se marchó a vivir a 220 kilómetros de casa y empezó a jugar en el equipo juvenil del Southampton. La calidad y su desfallecimiento hicieron el resto.


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