2013-10-02 18:10 Real Madrid Por: Administrador

Todo lo que no sabíamos de Gareth Bale (parte III)



Para acceder a la parte I: http://bit.ly/1bmLnPR

Para acceder a la parte II: http://bit.ly/18LgOxr



 

En Southampton, ciudad portuaria del sur del país, Bale se ganó en seguida el cariño de todos, haciendo gala de su educación y saber estar. También allí entabló una amistad -que todavía dura- con el que hoy es una estrella de la Premier League y la selección inglesa: Theo Walcott. Pocos sospechaban en aquel entonces el poderío que hubiera llegado a tener el Southampton en las bandas si algún los hubiese juntado a ambos en la categoría de oro del fútbol inglés.

En esos tiempos, el club vivía una mala etapa deportiva y económica. El club militaba sin pena ni gloria por la segunda categoría y su prioridad era que sus jóvenes promesas debutaran cuanto antes, despuntaran y poder sacar una buena suma por algún traspaso. Su entrenador, George Burnley, mostró admiración por Bale desde el primer momento. En abril de 2006 le hizo debutar. Fue contra el Millwall en casa. Llevaba el '22' a la espalda. La temporada siguiente, la 2006-2007, ya era el lateral titular del equipo rojiblanco.



Desde la primera jornada todo empezó a ir sobre ruedas. Ese día, en un partido en Derby, el joven Gareth empezó a ganarse fama en toda Gran Bretaña. Su gol de falta desde 30 metros dio la vuelta a las Islas. Pero Bale siguió con su repertorio. Tres días después, volvió a repetir. Otro libre directo. Y otro gol. Su disparo ya empezaba a tener patente de corso y media Premier le andaba detrás. De hecho, fue uno de los protagonistas de aquel mercado de invierno. Mientras su compañero y amigo Walcott fichó por el Arsenal, él estuvo a punto de irse al United.

Antes, en diciembre de 2006, recibe el Galardón al Mejor Deportista Joven del País de Gales. Enfundado en un esmoquin que pronunciaba más si cabía sus facciones de chiquillo, Gareth declaraba: "Simplemente estoy disfrutando de mi fútbol, y mientras lo siga haciendo, seguiré jugando bien. Esperemos que así sea".

Pese a las tentativas de Sir Alex por llevárselo a Old Trafford, finalmente se quedó y completó una buena campaña. Jugó 38 partidos y el equipo se quedó a las puertas del ascenso. En verano, llegó una oferta del Tottenham que los Saints ya no pudieron rechazar: 10 millones de libras. Tratándose de un chico que todavía no tenía la mayoría de edad, era una fortuna.

Pero la aclimatación de Bale a Londres fue todo lo plácida que se esperaba. El club sufrió varios cambios de entrenador y, en octube, el jugador sufrió una lesión de tobillo que le dejó en la cuneta hasta final de temporada. Además, tanto antes como después de la rotura, el galés acumuló una racha de 24 partidos sin ganar con su nuevo equipo. Cada vez que Gareth pisaba el césped, su equipo se dejaba puntos. La clásica superstición británica hizo que pronto se le considerara un gafe. Incluso se llegó a hablar de una posible cesión al Birmingham

Incluso se entrenador por aquel entonces, Harry Redknapp, reconoció en una entrevista que no las tenía todas consigo cada vez que tenía que alinear a Bale. "Ferguson me dijo en un partido en Old Trafford: 'Yo no le pondría, soy muy supersticioso para esas cosas'. Y yo también soy supersticioso". Pero Redknapp decidió acabar pronto con el entuerto y sacó a Bale cuando quedaban pocos minutos en un partido que los Spurs dominaban por 3-0. Era septiembre de 2009. Dos años después de su llegada al club, el jugador ganaba su primer partido defendiendo el escudo del gallo y el balón. También inició su casillero de victorias en la Premier League, puesto que en el Southampton siempre jugó en categoría inferior.

A partir de ahí empezó a asentarse en el equipo. Primero como lateral, luciendo el '3' a la espalda y postulándose como un fenomenal carrilero, especializado en el ida y vuelta. Dos goles seguidos ante Arsenal y Chelsea hicieron que nombre ya fuera conocido en Europa. Al final de esa temporada, el Tottenham consiguió billete para disputar la Champions League. Y fue en esa competición donde se consagró internacionalmente. En la liguilla de la temporada 2010-2011, en el doble duelo de su equipo frente al Inter, vigente campeón de Europa, Bale maravilló al mundo. En el encuentro de San Siro su equipo perdió por 4-3, pero el gales hizo un hattrick en 20 minutos quitándose de encima los marcajes de Maicon, Lucio y Zanetti como quien se sacude las moscas. Y en el partido de vuelta volvió a hacer añicos el costado derecho de la retaguardia del Inter. Ese duelo dejó un claro vilipendiado: Maicon, que por aquel entonces era un lateral de talla mundial. A partir de ahí, el ascenso de Bale fue meteórico.

Más todavía cuando, un buen día, Redknapp lo probó como extremo. Fue el acabose. Ya nunca más volvería a retrasar su demarcación. Ahí jugó en el duelo de octavos frente al Milan y en cuartos frente al Real Madrid. Pese a quedar eliminado frente a los blancos, Bale dejó una buena impronta en su paso por Chamartín. Especialmente en el presidente Florentino Pérez, que no pararía hasta conseguir su fichaje, que fructificó en septiembre de este año.


Deja tu Comentario