2013-03-13 08:03 FC Barcelona Por: Administrador

¡Toma, toma, toma y toma! (4-0)



Remontada histórica y noche mágica dedicada a Tito. El Barça pegó un puñetazo en la mesa y le demostró a Europa entera que ni se ha ido, ni tiene planes de hacerlo. Messi consumó una goleada triunfal con un gol en el minuto 5. El Barça ya había igualado la eliminatoria antes del descanso y completó la fiesta en el segundo tiempo. Partidazo de Villa. El Milan apenas pudo contener a los barcelonistas.

Noche triste para el antibarcelonismo, noche de gloria para el barcelonismo. Gran ambiente, ambiente sano. Ni puta esto ni puta lo otro. Sólo Barça, Barça y Barça. Como debe ser. Y lo que empezó bien en la grada acabó mejor sobre el terreno de juego. Quienes dudaban del estado físico de estos jugadores se equivocaban. Quienes cuestionaron este estilo también se equivocaron. Esta noche el Barça no sólo ha protagonizado una remontada histórica, ha ofrecido una lección de fútbol que merece ser grabada en vídeo para enseñarla a los niños. Esto es fútbol, fútbol en estado puro. Sin complicidades arbitrales, sin atracos. Sin expulsiones vergonzosas. Once del Barça contra once del Milan: 4-0. Qué diferencia respecto al penoso espectáculo de la semana pasada.



No era preciso recurrir al milagro para consumar la remontada. Sólo hacía falta echar mano al carácter de estos hombres que conjugan mejor que nadie el verbo ganar. A estas alturas de la película nadie les va a enseñar a ganar. A los cinco minutos Messi dio el primer aviso: 1-0. Golazo. Sólo hicieron falta cinco minutos para dejar claro que esto no podía ser tan complicado. Y fue Messi, el líder de este equipo, el hombre en quien recae la responsabilidad de tirar del carro. Ahí estaba él, dispuesto a arremangarse y a conducir la nave a los cuartos de final.

Pero Messi, inmenso y decisivo (logró los dos primeros goles y dio el cuarto), no ha estado solo. El Barça ha ofrecido una exhibición de juego colectivo y una demostración de esfuerzo, trabajo y seriedad. El Barça ha marcado cuatro goles y por eso se ha clasificado, pero para lograr los cuatro tantos había que dominar al Milan y eso se ha conseguido a base de presionar a los italianos hasta el retrete. El MIlan salió acongojado. Con el 1-0 en contra, el Barça perseguía el balón con una intensidad que impedía a los jugadores transalpinos dar dos pases seguidos. Sólo había un equipo en el campo, sólo uno tocaba la pelota. El otro corría detrás de ella. Pero aún corría más el Barcelona cuando no la tenía.

Ha sido un trabajo brutal de juego colectivo de los 14 jugadores que han saltado al campo. El partido estaba encarrilado con el 1-0 de Messi, que no perdona y vuelve a postularse para repetir su pichichi en Champions con la misma facilidad que gana los Balones de Oro. A los 12 minutos llegó un poste de Iniesta. A los 16 un disparo de Xavi sale fuera por poco. El ritmo era frenético y el Camp Nou rugía. Alves jugaba de extremo derecho, Villa de delantero centro, Pedro se movía por la izquierda y Messi entraba desde atrás. Como siempre últimamente, cada vez que Messi tenía el balón tres rivales iban a por él de forma escalonada. Así es Messi. Es tan bueno que necesita a tres rivales para intentar frenarlo. Intentarlo. Está vez no fueron capaces ni de impedir sus dos goles ni esa acción que dio pie al gol de Alba.



El Barça jugaba con corazón, pero con mucha cabeza. Y el ritmo esta vez lo marcaba un Busquets inmenso. En sus pies acaban todos los conatos de avance del MIlan. Su capacidad de recuperación, enorme, permitió al Barça buscar a los italianos en el contragolpe.

Y llegó la jugada clave del partido. Minuto 38, un error de Mascherano deja completamente solo a Nyang ante Valdés, le encara, dispara sin más oposición que la presencia del meta blaugrana, y el balón se va al poste. Pudo ser el 1-1 que le hubiera complicado mucho las cosas al Barcelona. El balón no quiso entrar y  el 1-1 se convirtió en 2-0 poco antes de alcanzar el descanso por obra de nuevo de Messi. El Camp Nou rugía. Rugía por el Barça y rugía por Messi. Este equipo tiene crédito para perder chupitos y Leo para tener un mal día. Han dado demasiado como para recriminarles nada.

Xavi lo prometió, Iniesta se jugó una mano, Alves el cuerpo. Messi la debía desde el penalti fallado ante el Chelsea y Piqué pedía fe. Pues sí, señores. Este equipo merece fe, porque juega como a todos les gustaría jugar, pero sólo el Barça puede permitirse el lujo de practicar este fútbol. Porque tiene a unos jugadores extraordinarios que técnicamente están capacitados para practicar exquisiteces.¡Qué quieren que les diga! Entre esto y ver a Pepe repartiendo estopa mientras ejerce de cerebro, me quedo con esto, con el fútbol colectivo elevado a la máxima expresión, con el toque de balón con sentido, con la presión defensiva. Da gusto ver a este Barça que manda en Europa y manda en España con autoridad. Del Bosque opina igual.

Tras el descanso, el Milan cambió su fisonomía. No podía seguir esperando al Barça porque necesitaba marcar un gol. Abrió más sus líneas, pero inquietando muy poquito, mientras el Barça encontraba ahora más facilidades para llegar. Era el partido soñado: 2-0 en el descanso y a soñar en la segunda parte. Pero los sueños sueños son y lo de este equipo es real. En el minuto 47 un gran eslalom de Messi no acabó en gol por poco, el Barça vuelve a hacerse con el mando y en el minuto 54 iba a llegar al tanto que daba la eliminatoria al Barça. El gol nació en Mascherano, el mismo que falló en la jugada del poste. Muy adelantado robó un balón anticipándose a la defensa italiana al borde del área. Esa pelota llegó a Villa, que se internó en el área y clavó a Abiatti el 3-0. Misión cumplida parcialmente, porque un gol del Milan hubiera exigido al Barça marcar un cuarto tanto.

El esfuerzo fue inmenso y los dos equipos apuraron sus tres cambios. En el Milan entraron Robinho y Bojan, que apenas aportaron nada. Más el ex blaugrana que el ex madridista. En el Barça entraron Puyol, Adriano y Alexis por Mascherano, Pedro y Villa. Gran ovación se llevó Villa al ser sustituido. Necesitaba de un partido así. Lo necesitaba él y todo el Barça. Y llegó el cuarto ya en tiempo de prolongación gracias a un robo de Messi que culminó brillantemente Jordi Alba. Fue el colofón a una gran fiesta. El Camp Nou volvió a ser mágico, los más jóvenes vivieron en directo su primera gran remontada y el Barcelona vuelve a la senda que ha llenado de orgullo a sus aficionados. Espectáculo puro, del bueno. Sin atracos, sin ayuditas, sin necesidad de expulsiones. Este Barça le mete cuatro a cualquiera. O cinco. O seis. Porque este Barça no fue el que jugó ante el Real Madrid. Es el equipo que esta noche ha presentado su candidatura para ganar su cuarta copa de Europa en el último decenio. ¿No es eso hegemonía?

Los del fin de ciclo, que sigan esperando. Pero antes, que remonten los 13 puntos, porque así no hay manera de acabar con un ciclo. Qué ridículo han hecho los que han soñado despiertos con la eliminación del Barça. Han quedado retratados. Viven en una realidad virtual que luego les hace llevarse unos berrinches de campeonato. En su realidad el Barça hoy estaba eliminado. Ese es el problema de su realidad, que distorsiona mucho. Acompañemos en el sentimiento a Roncero y compañía. Aunque a lo mejor descubren que Messi ha hecho o dicho algo que les salva la noche. Seguro que algo encontrarán. Cualquier cosa menos admitir que el Barça ha dado una lección de fútbol al mundo mundial.

Amén.


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