2014-01-23 01:01 FC Barcelona Por: Administrador

Toma, toma, toma y...¡Toooooma! (1-4)



Joan Tubau

Los mariachis ruidosos de Florentino ya se frotaban las manos en el descanso con el 1-0. Afilaban las armas para hincarle el diente al Barça. Pero luego, ¡zas!, ha aparecido Messi una, dos, tres y cuatro veces. Y todo su gozo en un pozo. Un vistazo a twitter y compruebas que la pataleta no encuentra más aliado que la mentira. Por eso los creadores de realidades virtuales amaestrados por Florentino Pérez ya van diciendo por ahí que todos los goles del Barça han sido en fuera de juego. Son así. Son los mismos que no vieron las dos manos dentro del área de los jugadores del Madrid ayer en Cornellà. Duele y escuece. Y pica. Este Barça, con la mejor versión de Messi, provoca úlceras. Lo llevan muy mal, pero van a tener que aguantarse, porque la fiera ha vuelto herida y con ganas de dejar con el culete al aire a los mentirosos compulsivos que distorsionan su realidad. Y su realidad no es otra que ni ha habido ni hay ni habrá otro futbolista como él.



Y eso que el partido ha empezado mal, rematadamente mal. El Levante se ha aprovechado de un Barça poco tensionado que ha presionado sin intensidad y ha movido la pelota andando. Messi, en punta durante toda la primera mitad, apenas ha entrado en juego, y el Levante, con más ganas, ha llegado más y mejor a la portería rival, aunque Pedro tuviera el gol en el minuto 5, cuando el poste repelió su disparo. Fruto de la dejadez y falta de orden barcelonista llegó el tanto de El Zhar en una nueva jugada de desbarajuste defensivo del que no se libra nadie.

Algo debió pasar en el descanso. No es fácil imaginarse al Tata Martino enfadado y gritando, pero algún boludo debió escapársele, algún golpe en la mesa y algún taco mal dicho, porque los mismos jugadores que en la primera parte encarnaban la imagen del fracaso salieron en la segunda mitad a comerse al Levante. Y así ha sido. Pim, pam, pum. Messi ha atrasado su posición y el partido ha cambiado. El Levante, defendiendo con una zaga de cinco hombres, jugaba con tres centrales que no tenían a quién marcar, porque ni Messi ni nadie aparecía por ahí salvo para rematar a puerta.

Messi bajó a buscar el balón una y otra vez. Y lo subió como sólo él sabe hacerlo. Pedro por la derecha y Tello por la izquierda. Hoy le tocó a Tello. Cuatro veces le vio y le envió un balón a treinta metros que le dejaba en condiciones inmejorables para marcar. En la primera oportunidad el portero despejó el balón, pero el rechace lo metieron dentro los propios defensas locales en su intento por despejar. Es lo que sucede cuando se amontonan tantos hombres en el área. El segundo, el tercero y el cuarto, la misma jugada. Hat trick de Tello y cuatro asistencias como cuatro soles de Messi que dejan resuelta la eliminatoria y despejan muchas dudas. Por ejemplo, que este Messi es mucho Messi. Para todos.



Cuando un equipo tiene a un jugador así, lo normal es que luego pase lo que pasa, que lleguen las ligas, las copas y las ChampionsLeague de manera regular. Otros no pueden decir lo mismo. Creen que tienen a los mejores pero no empatan contra nadie. Y así les va, chupando rueda y cerrando los balances con cero títulos.

Leo Messi no necesita galardones para dejar claro que es el mejor. Se mire como se mire. ¡Cuatro asistencias en 45 minutos! ¡Ah, sí, todos los goles en fuera de juego dicen los amigos de Florentino Pérez! Pues eso, a cuidarse la úlcera y a seguir inventado historietas, que eso sí que se les da muy bien. Toma, toma, toma y... ¡toma! Dedicado a ellos con mucho cariño.


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