2013-01-15 11:01 FC Barcelona Por: Administrador

¿Tu dedo nos señala el camino? ¿Qué camino?



Cuando un sector importante del madridismo vio a su entrenador agredir de forma salvaje y cobarde al ayudante de Guardiola en el Camp Nou, en lugar de avergonzarse, quiso ver ahí a un valiente, a un "echao palante" capaz de cantarle las cuarenta a los "culerdos" en su propio feudo. Y así empezó a crecer la leyenda de Mourinho en Madrid. No fueron los resultados ni el buen juego de su equipo, sino su capacidad para enfrentarse al mundo entero, especialmente al Barça, lo que hizo de Mourinho el símbolo del Bernabéu.

En los partidos posteriores a la vergonzosa agresión de Mourinho sobre Tito Vilanova, el Bernabéu desplegó una pancarta gigante en la que se podìa leer: "Tu dedo nos señala el camino", en un ejemplo claro de que el dedo violento y deleznable con el que Mourinho había perpretado su agresión se había convertido en un símbolo para un amplio sector del madridismo necesitado de un caudillo irracional que dirigiera sus pasos y le enseñara el camino.



Pues bien, ha pasado año y medio de aquello y el dedo que señala el camino al madridismo ha llevado a Real Madrid al precipicio, a una diferencia humillante de 18 puntos respecto al Barcelona justo cuando acaba la primera vuelta y queda todavía media liga por disputarse. Ese dedo maléfico en quien el madridismo depositó todas sus esperanzas para acabar con la hegemonía del Barcelona podrá impactar en el ojo de alguien siempre que sea cuidadosamente utilizado a traición y por la espalda, pero para poco más sirve. No señala nada. Es inútil. El peor Real Madrid de la historia reciente es fruto del trabajo de ese dedo y del tipo que a ese dedo está pegado. Y así le va al Real Madrid. Cuando se dedica más tiempo a aplaudir agresiones que a exigir buen fútbol se corre el riesgo de sufrir lo que ahora le está pasando al Real Madrid: tiene dedo, pero no tiene esquema, sistema, criterio ni sentimiento de equipo. El dedo agredió a Vilanova, pero también a Casillas, a Sergio Ramos, a Florentino Pérez, a la prensa e incluso a la afición del Madrid, la misma que le escribió la pancarta.

Triste sino el de un Real Madrid que ha fiado su destino a los caprichos de un dedo malefico y repugnante que le ha situado en el camino equivocado, el camino que conduce a -18.


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